el cáncer como enfermedad metabólica
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Publicado en Nov 17, 2012 in Causas del cáncer: modelo oficial | 4 comentarios

Causas del cancer según la medicina convencional

Causas del cancer según la medicina convencional

La medicina convencional exhibe una aparente ignorancia respecto a las causas del cancer, dando a entender que es su enorme complejidad la que les impide comprenderlas y les obliga a seguir invirtiendo en su búsqueda cantidades cada vez mayores de dinero, incluso después de décadas de investigación que apenas han producido resultado.

A pesar de la espectacular inversión, las causas del cancer siguen resumiéndose de manera bochornosamente breve: la hipótesis oficial es que los cánceres comienzan debido a “elementos” que inducen una alteración genética en las células y dicha alteración les induce una multiplicación sin control.

También aseguran que las causas del cancer de origen genético (es decir, que la tendencia a padecer un tipo de cáncer sea hereditario) se limitan a no más de un 10% de los casos.

Además, tirando de estadísticas, aseguran que sólo unos pocos factores parecen estar demostrados que hacen ser proclives a desarrollar un cáncer, a saber: el tabaco, las quemaduras solares y el exceso de alcohol. Como causas probables de algunos tipos de cáncer añaden también algunos virus (hepatitis para el cáncer de hígado, papilomavirus en los cánceres de ovario y, últimamente, se sugiere que el citomegalovirus puede tener mucho que ver en el desarrollo de tumores cerebrales).

Por último, la obesidad, la ausencia de ejercicio físico y los malos hábitos alimenticios son considerados por los médicos como factores de riesgo adicionales y posibles causas del cancer. Es extraño que, sin embargo, desprecien esos mismos factores a la hora de tratar un cáncer ya establecido.

Por supuesto, la radio y la quimioterapia pueden inducir futuros cánceres, eso lo reconocen hasta los oncólogos.

Y eso es todo lo que parecen haber descubierto acerca de las causas del cancer, tras décadas de investigación, pruebas y desarrollo de fármacos: con estos sucintos párrafos acabas de adquirir de manera esquemática casi todo el conocimiento que, oficialmente, se tiene acerca de las causas del cancer, el mismo que tiene prácticamente cualquier oncólogo a quien uno pregunte.

La medicina convencional trata las consecuencias y no las causas del cancer

Cuando, hace ya unos años, leí por primera vez estos listados con las causas del cancer creí que, simplemente, había llegado a una página que informaba de manera excesivamente esquemática, así que seguí buscando.

El resultado era siempre el mismo, mirase por donde mirase (siempre que se tratase de una información proveniente de fuentes oficiales, claro está): las causas del cancer eran desconocidas y pertenecían casi al terreno de lo mitológico.

Y, sin embargo, se han desarrollado cientos de fármacos para tratar algo que, al parecer, no se sabe qué es ni porqué se produce. Sólo se conocen las consecuencias de dichas causas desconocidas, y son éstas las que se toman como referencia a la hora de “curar”.

Si las causas del cancer son desconocidas, dedicar un presupuesto a tratar dichas consecuencias en vez de dedicar esfuerzos, primero, a saber el porqué se producen, puede conducir –como así ha sido- a resultados poco prometedores:

se tratan las consecuencias, pero el problema persiste al no atajar las causas que volverán de nuevo, irremediablemente, a provocarlo.

Mis primeras dudas ante las explicaciones oficiales de las causas del cancer

Otras cuestiones que me planteaba eran: ¿Nadie se ha preguntado porqué el cancer se caracteriza por esa replicación incontrolada de las células? ¿Qué hace que eso se produzca? ¿Por qué es eso lo que sucede y no otra cosa? ¿Hay motivos o sólo sucede porque si?

Las células cancerosas se dedican a ‘asaltar’ al organismo huésped en un proceso que termina por resultar suicida, pero su actuación es la misma que se produciría si se estuvieran defendiendo de algo que las amenazase ¿Tiene sentido esta teoría? De ser así, ¿De qué amenaza se defienden y por qué su estrategia de defensa se basa en una replicación sin control? ¿Es sólo algo que deja de funcionar correctamente o forma parte de una estrategia?

Si se supone que la replicación incontrolada se produce debido a determinados genes que funcionan incorrectamente o a genes que se activan, ¿Qué provoca dicha activación? Los genes son parecidos a interruptores. Hay miles, pero bastan unos pocos ‘dedos’ para pulsarlos. Parece más lógico cortar unos pocos dedos que tener que desactivar miles de genes. Buscar las causas del cancer en miles de posibilidades en vez de en unas pocas decenas no parece lógico.

Todas esas preguntas sin aparente respuesta hacían que la explicación oficial acerca de las causas del cancer resultase de una simplicidad casi insultante.

Todo esto parecía enormemente inefectivo.

Pero luego me hice la pregunta: inefectivo ¿Para qué? Pues para curar.

Sí, pero no inefectivo para ganar dinero. De hecho el negocio no podría ser más lucrativo.

La falacia de las 200 enfermedades

Lo que se lleva desde hace tiempo es decir que el cáncer no es una enfermedad, sino un conjunto de más de 200 enfermedades. Dicen eso debido a la heterogeneidad de genes que se activan en cada cáncer y subtipo de cáncer y que al parecer desencadenan la enfermedad. De esta manera las causas del cancer se multiplican, porque habrá una serie de ellas por cada “tipo de enfermedad”.

Eso es tan absurdo como decir que como cada persona tiene características particulares, no hay una especie humana sino un grupo de 7.000 millones de especies humanas. Lo mismo pasa con el cáncer: lo que usan para demostrar que en realidad se trata de 200 enfermedades sólo demuestra que se trata de la misma enfermedad con más de 200 variaciones. Y, además, recordemos que esas mutaciones genéticas son consecuencias, no las primeras causas del cancer.

Pero ¿por qué querrían llegar a una conclusión tan burda, tan evidentemente manipuladora? ¿Qué pretenden conseguir con ello?

Muy sencillo: estudiar un sólo fármaco genérico que ataque todos los cánceres no supone tanto beneficio como estudiar fármacos específicos para atacar individualmente cientos tipos y hasta subtipos de cáncer.

En este último caso el mercado potencial (hablo de los enfermos) está perfectamente segmentado gracias a las estadísticas y la epidemiología. Los retornos de inversión pueden preverse con mayor facilidad, y cada segmento (porque de eso, y no de otra cosa se trata) se aborda con su fármaco específico.

Si la empresa se asegura además de que sólo alarga la vida en vez de curar, el flujo de ingresos se maximiza. Sé que suena paranoico, algo impensable para gentes que suponen que semejante obscenidad no puede ser posible, pero me explicaré mejor.

Cómo hacer rentable la enfermedad

Entendamos esto: a una empresa farmacéutica sólo le interesa un grupo de clientes: los enfermos, y su tarea es mantener ese estado la mayor cantidad de tiempo posible. La empresa no obtiene ingresos de los sanos ni de los muertos, porque ésos no aflojan la pasta.

Pero, entre la curación y la simple prolongación de la vida, sale ganando por goleada (hablamos de rentabilidad), la opción de prolongar la vida.

Por tanto, decir que el cáncer son 200 enfermedades no es cierto, sólo es la manera de justificar una investigación que se salta pasos básicos, obvia las causas del cancer y se lanza a “detener”, infructuosamente, las miles de consecuencias que de esas causas se derivan.

Porque hay miles de genes implicados en cada órgano donde se expresa un cáncer, lo que significa que la complejidad de las investigaciones no hace más que aumentar. Eso induce en el ciudadano de a pie la idea de que sólo fastuosas máquinas, potentes sistemas y eminentes científicos pueden afrontar tan titánica tarea, y dejan toda decisión sobre su salud en fuerzas externas que consideran demasiado poderosas: los dioses vestidos de blanco.

El paradigma de base que lleva aplicándose sin cambios durante décadas

Al revisar el paradigma en que se ha venido basando el tratamiento, las cosas seguían sin cuadrar, pero es coherente con lo que acabo de explicar, en párrafos anteriores.

Lo que la ciencia ha propuesto desde hace décadas es siempre lo mismo, planteado a partir del primer medicamento de quimioterapia aplicado en los años 40 y hasta hoy en día:

La quimioterapia parte de la base de que el cáncer es fruto de alteraciones genéticas que producen un crecimiento incontrolado, por tanto lo que hace es atacar a todo lo que se reproduce velozmente, de forma indiscriminada.
Además, cada quimioterapia se sintetiza sobre la base de contrarrestar células con determinados genes activos que provocan la enfermedad. Tantas quimioterapias como expresiones del cáncer.

Por ello, no importa qué quimioterápico elija uno de entre los cientos desarrollados por las compañías farmacéuticas, se encontrará con una contradicción debido a estas dos premisas:

  • El fármaco está destinado a atacar un tipo o unos pocos tipos de cáncer, con supuestas dianas específicas en ciertos genes de determinados órganos, pero…
  • Los efectos secundarios no entienden de particularidades y se producen casi de la misma manera en todo el cuerpo, al atacar a muchas otras células sanas por igual, justo las que se reproducen con mayor velocidad: folículos pilosos, células sanguíneas, sistema inmunitario, flora intestinal, células reproductivas.

Es decir, existen cientos de fármacos específicos para cada órgano, lo que da sensación de sofisticación, cuando lo cierto es que todos atacan el cuerpo de manera igualmente tóxica.

Esa manera de tratar ya resultaba burda y tosca cuando la quimioterapia se usó por primera vez, allá por los años 40, pero que haya persistido casi como única manera de combatir el cáncer, hasta nuestros días llenos de tecnología y portentosos avances en casi cualquier área es, cuando menos, sospechoso.

Y esa torpeza y ausencia de imaginación no provienen de falta de medios o de dinero para averiguar las causas del cancer, porque la inversión en investigación farmacológica contra el cáncer ha sido enorme, casi obscena, mucho mayor que la asignada a casi cualquier otro ámbito de investigación científica.

Un fármaco de quimioterapia está preparado para actuar en determinadas células que presentan características específicas. Pero dentro del ecosistema tumoral conviven cepas del tumor que presentan características diferentes. Al ser un fármaco específico, que apunta a dianas concretas (para obtener un retorno maximizado del beneficio económico), no acaba con las cepas del tumor que presentan esas diferencias.

Con lo cual, y tras una primera fase donde las cepas sensibles a esa quimio son destruidas parcial o totalmente y en la cual el tumor se reduce de tamaño, a veces espectacularmente, las otras cepas pueden crecer de nuevo sin control.

Esa es la razón por la cual no puede tomarse como medida de éxito el que un tumor se encoja o parezca desaparecer tras la aplicación de la quimioterapia. Y sin embargo, ése es precisamente el parámetro de control que se aplica para justificar que un fármaco tiene o no cualidades terapéuticas.

Porque la prolongación total de la vida varía poco y a veces no se asocia positivamente con dicha reducción.

Lo que se hace entonces es aplicar OTRO fármaco que atacará otro tipo específico de células con otras características. Se produce un nuevo gasto que detiene momentáneamente el tumor, mientras otras cepas de nuevas células distintas a las dos anteriores se preparan para crecer.

Este proceso se repite hasta que ya no queda arsenal que aplicar a un paciente que ha sufrido en su cuerpo debilitado los rigores de las terapias “científicas” y, cuando eso sucede, el paciente muere debido a la consunción de los órganos, si antes no lo han matado los efectos secundarios de las quimioterapias.

No puede ser (dirán algunos): yo conozco casos de enfermos que han recibido quimioterapia y siguen vivos después de muchos años.

Eso sólo sucede en 3 casos:

  • La quimio sí puede ser efectiva en unos pocos tipos de tumores: algunos tipos de linfomas y leucemias y, en tumores sólidos, sólo en el de testículos.

    Esa es la razón por la cual el caso del exciclista Lance Armstrong ha hecho que la industria se frote las patitas con fruición y exhiba ese caso como un ejemplo de la efectividad de la quimioterapia (y para este caso sí que les interesa generalizar)

  • El tumor estaba encapsulado, no existía metástasis y una operación previa extirpó toda la masa tumoral.

    Aún así, el estándar prescribe que, en algunos casos, se apliquen dosis de quimioterapia, aunque no esté demostrada su eficacia. De esa manera, el paciente percibe que ha sido “todo el tratamiento”, esto es, operación más quimioterapia y/o radioterapia lo que le ha curado, cuando la operación ya hubiera sido curativa por sí sola.

    En ese caso, además del dinero que la compañía y, a veces, el oncólogo, se embolsan, habrán transformado al paciente en un adepto a la causa de la medicina oncológica, a un nuevo evangelizador que narrará las bondades del sistema y dirá que es mentira eso de que la quimioterapia no cura.

  • El paciente ha tomado otro tipo de medidas diferentes de las convencionales.

    Se han documentado casos de personas que siguen todos los tratamientos convencionales y, contra todo pronóstico, sobreviven pese a los negros vaticinios de los oncólogos, que conocen muy bien la ineficacia de sus medidas convencionales.

    En ese caso, suele tratarse de personas formadas, sobre todo médicos o profesores universitarios de países desarrollados, con acceso a información, que han “visto la luz” igual que yo la ví en su día y han aplicado medidas no convencionales, pero basadas en ciencia.

    Casos de cierta celebridad que han terminado por escribir libros y guiar a otras personas en un camino de descubrimiento como el que pretende seguir este blog.

¿Por qué siguen estudiándose cientos de fármacos basados en el mismo principio, usados específicamente para cada tipo de tumor?

Por dinero.

Si conocer las causas del cancer (mejor dicho, si emplear las causas del cancer, que la ciencia básica ha establecido como hipótesis, para realizar una investigación con fines curativos) sirviese para ganar más dinero, el cáncer se habría curado hace décadas.

¿De verdad se desconocen las causas del cancer? ¿Hay estudios que confirmen que el tratamiento debería haberse basado en otro paradigma?

No, no es verdad que se desconozcan las causas del cancer. La ciencia básica viene alertando de dianas excelentes con las que experimentar nuevos fármacos, pero la industria desoye sistemáticamente esos estudios.

Existen sospechas fundadas de unos cuantos posibles culpables pero, sobre todo, se han estudiado consecuencias mucho más generales que las relativas a los miles de genes implicados en esa etapa posterior.

En concreto, las basadas en el especial metabolismo tumoral, en el “ecosistema” de obtención de energía que rodea, de manera similar, a TODOS los cánceres.

Un conjunto limitado y relativamente breve de características que se repiten en casi TODOS los pacientes y tipos de tumor y que permitirían abordar el tratamiento desde otra perspectiva, mediante un nuevo modelo o paradigma, atacando cualquier cáncer con las mismas armas genéricas y no específicas, simplificando exponencialmente la investigación para obtener una cura.

Desgraciadamente eso implicaría el derrumbamiento del sistema de obtención de beneficios de las compañías farmacéuticas (unos 700.000 millones de dólares hace algunos años), algo que no están dispuestas a tolerar y por lo que pelearán empleando armas sucias o muy sucias.

En próximos artículos hablaremos de esas armas y, sobre todo, de cuáles son esas pocas características comunes que comparten TODOS los cánceres, mediante los cuales podrían deducirse unas posibles causas del cancer y que permitirían abordar de manera más racional el tratamiento y obtener una cura.

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4 Comentarios

  1. No se si soy de esos que llaman cospinaroicos, pero no me creo que los directivos de farmacueticas sean tan malotes como dices. ellos tambien tendran cancer, ¿no?
    no digo que no tengas algo de razón, pero me es dificil creer que todo sea como decis vosotros

    • Hola, Fede,

      En primer lugar gracias por el comentario. En segundo: estás en tu derecho de no creerme. Te invito a que investigues más a fondo y sigas comentando y aportando los argumentos que creas convenientes.

      Pero te añado que sí hay casos de directivos de farmacéuticas que enfermaron y “destaparon” el asunto. y de otros que no necesitaron llegar a ese extremo para hacerlo.

      De todas formas a mí me ha resultado siempre extraño pensar que algo así pueda suceder. Y supongo que es porque, en niveles no demasiado altos, realmente creen que hacen ciencia destinada a curar. Pero no me cabe duda de que gran parte de los altos directivos tienen que pensar sólo en beneficio.

      Eso solo se puede hacer bien siendo un tipo especial de persona, carente de moral o bien disociando la manera de actuar: siendo una persona decente en la vida privada y, a la vez, racionalizando los actos en la vida profesional.

      Un saludo

    • Hola, Julián,

      Muchas gracias por el enlace. Leí esa entrevista hace ya mucho, pero no la verás difundida en ningún “mass media”

      Aquí hay dos problemas fundamentales:

      1. Ciertos blogs ‘científicos’, que hablan de ciencia la mayor parte del tiempo y, de vez en cuando, como si no fuera la cosa, se dedican a desprestigiar a quienes decimos lo mismo que este premio nobel. Parecen blogs orquestados y planificados por la industria y sus autores esbirros pagados. Y si no lo son, hacen la labor de ‘tontos útiles’ del sistema.

      Esos blogs hacen la labor de desprestigio de aquellos que se atreven a decir que el emperador va desnudo. La mayoría del resto de lectores no tiene la personalidad de defender ciertas posturas si cree que, con ello, será tachado de ‘magufo’ o ‘anticientífico’ y, sencillamente, se calla.

      2. Otros blogs que atacan a las farmacéuticas desde una perspectiva espiritual o hablando de ‘antropofísica’ y el tercer ojo, son “antros de espiritistas” que, igualmente, pueden estar pagados por la industria para hacer creer que todo aquel que diga ese tipo de cosas defiende también el oscurantismo, desprestigiando un argumento por la vía de dejar en evidencia a una parte de quienes los defienden. Una sinéqdoque que no es sino manipulación. Eso sí, manipulación efectiva, de la de toda la vida. manipulación barata para unos, pero el maná para la mayoría. No olvidemos que casi uno de cada 3 italianos sigue votando a Berlusconi. Y un italiano no es más que un ser humano que vive en Italia.

      Pueden parecer argumentos paranoicos, pero teniendo en cuenta las tropelías infames que este tipo de corporaciones pueden hacer, estas prácticas me parecen minucias perfectamente plausibles. Y el caso es que funciona. Ponte en Meneame.net a defender los estudios que hablan de que el DCA puede ser muy útil contra el cáncer, o que neurooncólogos de todo el mundo comienzan a tomárselo en serio, y verás el caso que hacen a tus argumentos y la cantidad de epítetos cariñosos que recibes de lectores del ‘muy interesante’ convencidos de que son la sal de la tierra y de que La-Ciencia-Reside-en-Ellos.

      De ahí que este tipo de testimonios de personas inteligentes y con criterio sean tan necesarias. De ahí la necesidad de que quienes atacan los fármacos actuales lo hagan con las armas de la ciencia y la credibilidad o esto no cambiará jamás.

      Muchas gracias de nuevo

      Alfonso

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