el cáncer como enfermedad metabólica
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Publicado en May 7, 2013 in Alimentación contra el cáncer | 21 comentarios

Dieta cetogénica contra el cáncer (IV). Niveles óptimos de glucosa y cuerpos cetónicos para hacer manejable el cáncer

Dieta cetogénica contra el cáncer (IV). Niveles óptimos de glucosa y cuerpos cetónicos para hacer manejable el cáncer

Serie dedicada a la Dieta cetogénica contra el cáncer. Suscríbete para recibir información de nuevos artículos

Después de los anteriores artículos, donde establecimos las bases teóricas que justificaban la adopción de una dieta cetogénica contra el cáncer, vamos a comenzar a explicar su aplicación práctica.

El objetivo fundamental, sabiendo que las células cancerígenas necesitan ingentes cantidades de glucosa y que, para muchos tipos de células tumorales, los cuerpos cetónicos resultan tóxicos, es disminuir al mínimo los niveles sanguíneos de glucosa y aumentar los de cuerpos cetónicos.

En este artículo veremos cuáles son dichos niveles.

La estrategia de la dieta cetogénica contra el cáncer persigue esas dos condiciones. Mediante las siguientes recomendaciones explicaremos cómo aproximarnos a los niveles deseados aunque, para afinar del todo el resultado, serán las mediciones sanguíneas individuales y el método de prueba y error las que permitirán a cada enfermo alcanzar el objetivo.

¿Cuáles son los niveles sanguíneos mínimos de glucosa e insulina que podemos alcanzar?

El cuerpo siempre necesitará un determinada cantidad mínima de glucosa para nutrir aquellos órganos que, bien en parte, bien totalmente, la utilizan como combustible metabólico.

Como decíamos en artículos anteriores, los hematíes sólo pueden fermentar glucosa, que constituye su único combustible metabólico, y el cerebro puede obtener aproximadamente un 75% de sus necesidades metabólicas de los cuerpos cetónicos, pero el restante 25% debe cubrirlo con glucosa (los principales destinos de la glucosa en el sistema nervioso central son el cerebelo, la médula espinal y el bulbo raquídeo). Los testículos, la médula renal, las células musculares tipo II y las células de la córnea y el cristalino también dependen por completo de ese combustible.

Los niveles sanguíneos de azúcar pueden descender hasta los 55-65 mg/dl sin que el cuerpo se resienta debido a la hipoglucemia, a condición de que el nivel de cuerpos cetónicos sea lo suficientemente elevado como para servir de fuente de energía alternativa al cerebro.

Los límites de lo que constituye hipoglucemia son difusos y, en muchas ocasiones, no dependen de una cifra sino de los síntomas subjetivos que experimente cada individuo. Además, por regla general, las tablas que regulan los límites sanguíneos que determinan dónde comienza una hipoglucemia no tiene en cuenta un estado de cetosis, que suele ser poco habitual en la civilización occidental.

En cetosis, los ácidos grasos y cetonas sustituyen en gran parte a la glucosa y evitan que esos niveles tan bajos puedan ser perjudiciales.

Alcanzar dichos niveles, y aún más mantenerlos, es bastante difícil, y requiere una monitorización larga y constantes modificaciones de las cantidades totales y del porcentaje de macronutrientes de la dieta, y lo normal es no alcanzar nunca niveles tan bajos, sino que ronden los 63-72 mg/dl.

La insulina, por su parte, cae desde unos niveles ‘normales’ de 40-50 microU/ml, hasta unos 7-10 microU/ml. Ese dato es casi aún más importante que el nivel de glucosa, por cuanto la insulina será la que haga efectivo el transporte de la glucosa a las células y la que impulsa los efectos inflamatorios y proliferativos.

El organismo tiene mecanismos para regular los niveles de azúcar en sangre de manera que, incluso aunque la ingestión de hidratos de carbono sea mínima, se asegure la glucosa necesaria para el correcto funcionamiento de todos los órganos.

¿Cómo se asegura el organismo la glucosa que necesita?

Al inicio de la dieta cetogénica un adulto necesita, aproximadamente, unos 160 gramos de glucosa al día, de los cuales 120 gramos se destinan al cerebro.

Tras la adopción de una dieta cetogénica contra el cáncer hay que distinguir dos fases:

Etapa inicial:

Durante esta etapa el cuerpo establece los cambios metabólicos necesarios (explicados en artículos anteriores) para adaptarse a la dieta cetogénica contra el cáncer. Su duración es variable, dependiendo de lo estricto de la aplicación de la dieta cetogénica.

En ayuno total, dura entre 1 y 3 días, pero puede extenderse más tiempo cuando se ingieren alimentos, un número de días que dependerá de las cantidades de nutrientes y sus proporciones.

En esa primera etapa el cerebro “se resiste” a dejar de depender de la glucosa, el resto de órganos aún no se han adaptado a depender sobre todo de los ácidos grasos como combustible metabólico, y los cuerpos cetónicos no llegan al cerebro en cantidades suficientes como para servir de base metabólica.

Inicialmente el cuerpo utiliza las reservas de glucógeno almacenadas en hígado y músculos pero, cuando éstas se preagotan, debe obtener la glucosa por medios alternativos.

Es por esa razón por la cual esta primera etapa se caracteriza por una rápida pérdida de cierta cantidad de masa muscular: el organismo no encuentra manera de reponer la glucosa que le falta y degrada la proteína muscular para transformar gran parte de ella en glucosa, en el hígado, mediante el proceso de la gluconeogénesis.

Ese proceso dura pocos días, porque el cuerpo no se puede permitir perder una materia tan valiosa.

Por ello, y sólo en caso de que desee minimizar la pérdida de masa muscular, el paciente deberá incrementar temporalmente su ingesta de proteínas (más tarde calcularemos las cantidades) hasta que se alcance la siguiente etapa.

Al degradarse las proteínas se produce nitrógeno, que se almacena en el torrente sanguíneo y, al ser un producto tóxico, se incrementa durante esta etapa su excreción por la orina.

Etapa final:

Pasadas unas semanas (un mínimo de 3), el cuerpo ya funciona casi totalmente gracias a los ácidos grasos y el cerebro utiliza sobremanera cuerpos cetónicos como combustible.

Las cantidades de glucosa que necesita el organismo se obtienen sobre todo por gluconeogénesis del lactato (procedente de la glucólisis en músculos y glóbulos rojos, unos 40g) y el glicerol (procedente de separar en ácidos grasos y glicerol los triglicéridos de las grasas ingeridas o acumuladas). También se metabolizan algunos aminoácidos libres, sobre todo glutamina, en el riñón.

Una vez alcanzada la última etapa, en la cual se consolida la cetosis, las necesidades corporales de glucosa se limitan a unos 75 gramos al día, de promedio, en un individuo adulto.

El cerebro, en esta etapa, ha pasado a requerir tan sólo unos 40 gramos de glucosa. Los 35 gramos restantes se destinan al metabolismo del resto de células dependientes del azúcar.

En esa etapa se produce un fenómeno inverso al de la etapa anterior: una degradación mucho menor de las proteínas musculares, para impedir que se use como fuente de energía un recurso extraordinariamente valioso.

Hace cientos de miles de años, cuando la privación y el ayuno eran frecuentes, los hombres debían evitar perder aquello que les permitiría desplazarse, perseguir y cazar a sus presas. Esa adaptación fisiológica permanece y, por ello, una vez bien establecida la cetosis, la pérdida de masa muscular se minimiza, así como la excreción de nitrógeno por la orina.

Teniendo en cuenta el dato numérico de glucosa antes consignado, así como la forma como se metaboliza cada macronutriente, que explicaremos más adelante, podremos establecer las cantidades necesarias de cada macronutriente para minimizar el nivel sanguíneo de glucosa y aumentar el de cetonas.

Algo que haremos en próximos artículos de esta serie, dedicada a la dieta cetogénica contra el cáncer.

¿Cuáles son los niveles máximos de cuerpos cetónicos?

Los niveles de cuerpos cetónicos en sangre dependerán de la profundidad de la cetosis alcanzada. Un mayor nivel de cuerpos cetónicos se relaciona con una mayor capacidad de hacer descender sin problemas los niveles de glucosa.

Aunque está muy difundida la idea de que un alto nivel de cetonas es peligroso, lo cierto es que suele deberse a la confusión entre cetosis y cetoacidosis.

La cetoacidosis diabética es un fenómeno que acontece cuando las cetonas sobrepasan determinados niveles y, a la vez, la cantidad de glucosa se dispara. Ese fenómeno sólo puede producirse cuando se sufre diabetes, y puede conllevar un desequilibrio ácido de la sangre muy peligroso, con valores de ph que pueden bajar de 7,30.

La sangre tiene unos rangos de variación máximo y mínimo del ph muy estrecho, por encima o por debajo de los cuales se compromete seriamente la vida.

Mientras que durante la cetosis fisiológica, producida por una dieta cetogénica contra el cáncer, la concentración de glucosa alcanza unos 63-72 mg/dl y el de cetonas unos 4-9 nmol/día, durante la cetoacidosis diabética se alcanzan niveles que pueden superar los 300 mg/dl de glucosa y más de 20 nmol/día de cuerpos cetónicos. La diferencia entre ambos estados es evidente.

Lo cierto es que se han relacionado los niveles de cuerpos cetónicos en el cerebro con fenómenos neuroprotectores y preventivos de enfermedades neurodegenerativas.

Igualmente, se ha demostrado que los cuerpos cetónicos son tóxicos para muchas líneas celulares cancerígenas, como las del neuroblastoma, por lo cual el efecto beneficioso de la dieta cetogénica contra el cáncer no se limita a producir bajos niveles de glucosa, sino altos de cetonas.

Los cuerpos cetónicos se revelan, por tanto, como excelentes aliados de nuestro cerebro, y eso explica que la dieta cetogénica sea recomendada sobremanera para enfermos de tumores cerebrales y también para pacientes de Alzheimer o Parkinson.

Haciendo“manejable” el cáncer

EL bioquímico Thomas Seyfried ha confeccionado un gráfico (publicado en su libro “Cancer as a metabolic disease”) que muestra la evolución en el tiempo de los niveles de glucosa y cuerpos cetónicos conforme avanzamos más profundamente en al cetosis impuesta por la dieta cetogénica contra el cáncer.

Niveles de glucosa y cuerpos cetónicos en dieta cetogénica contra el cáncer

Niveles de glucosa y cuerpos cetónicos en dieta cetogénica contra el cáncer

La zona que se dibuja a partir del momento en que ambas líneas se cortan e invierten la tendencia (la de glucosa que baja y la de cetonas que sube, aproximadamente dos semanas después del inicio de la dieta cetogénica), es la que permite hacer ‘manejable’ el cáncer, por cuanto su sutrato metabólico está bajo mínimos y existen una serie de condiciones añadidas que dificultan su crecimiento, tal y como explicaba en el anterior artículo de la serie.

Thomas Seyfried hace referencia concreta a los tumores cerebrales, por ser el cerebro el único órgano donde, una vez instalada la cetosis, los niveles de cetonas son considerables.

En el siguiente artículo de la serie veremos cómo calcular las necesidades calóricas individuales que debe cubrir la dieta cetogénica contra el cáncer. Hasta ahora hemos visto el porqué de la dieta cetogénica; en los siguientes artículos iremos aproximándonos al cómo.

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21 Comentarios

  1. Hola Alfonso :

    Con este nuevo post te adentras, en un terreno mas complicado aún: el de la aplicación práctica de la hipótesis que defiendes y que como ya te comenté en otra ocasión comparto, al haberla experimentado con cierto éxito, aunque fuera en un solo caso particular que es el que he conocido mejor y de primera mano .

    En cuestiones de salud, el verdadero problema se plantea cuando descendemos de la nube de las hipótesis teóricas a la tierra de su aplicación práctica. Y este es el punto donde empiezan los vértigos y los temores y donde, debido a nuestra ignorancia e inseguridad, normalmente, terminamos por abandonarnos en brazos de aquellos, a quienes suponemos el conocimiento de los arcanos que deben restaurar nuestra salud perdida o en peligro ; ya sean estos, los brujos o chamanes de la tribu, los santones de la secta o los asépticos hombres de bata blanca de nuestras “civilizadas” sociedades actuales. Y ello sin saber que, muchas veces, el proceso curativo tiene tanto o mas que ver con uno mismo, que con los métodos o principios terapéuticos aplicados; los cuales, por otra parte y en la mayoría de los casos, no siguen otro método que el deductivo, derivado a su vez del ancestral y primitivo del ensayo-error , acompañado o precedido, como no, por la observación . Y es que, a pesar de los evidentes avances de la ciencia, en general y de la medicina en particular, en este sentido sigo creyendo que, incluso hoy, tiene algo de verdad la irónica frase sobre la medicina atribuida a Voltaire quien decía : “El arte de la medicina consiste en distraer a los pacientes mientras la naturaleza cura las enfermedades”.

    Por ello creo de gran valor tu iniciativa de difundir las bondades de la dieta cetogénica ( algo barato , sencillo, y con mínimo riesgo ) como un importante coadyuvante en la lucha contra el cáncer, hasta ahora relegado , como el esfuerzo explicativo que haces, al abordar las cuestiones prácticas de la misma, siempre mas delicadas que las simplemente teóricas.

    Un saludo

    • Hola, Nerjeño,

      Muchas gracias por tus palabras. Sí, lo cierto es que en el blog la parte teórica intenta explicar el porqué de cierta aplicación práctica que, a fin de cuentas, es la que realmente le interesa a los enfermos. Es evidente que una persona sana no debería andarse con tanta medida, pero un enfermo, que aplica la dieta con fines terapéuticos, debe hacer medidas para obtener rangos también medibles de eficacia, tener guías claras e indicaciones precisas de por dónde comenzar.

      Faltan al menos otros tres artículos para completar la serie, (totalmente prácticos a partir de ahora y uno de ellos con un ejemplo paso a paso) y tal vez añada alguno más y lo reúna en forma de ebook o pdf que ofreceré a los suscriptores del blog gratuitamente. También tengo alguna que otra idea para conseguir aún más feedback. Todas las ideas serán bienvenidas, por cierto.

      La frase de Voltaire la leí hace muchos años, cuando aún creía que no era más que producto de su tiempo y que pretendía resultar ingeniosa pero no verdadera, pero ahora (en el terreno de las enfermedades crónicas, claro está, no en el de las agudas), creo que no es más que una poderosa verdad.

      Por eso debemos trabajar a favor de la naturaleza, potenciando lo que ella ha creado tras milenios de evolución o despejando su camino, no poniéndoselo aún más complicado.

      Muchas gracias por tu comentario y un saludo

      Alfonso

  2. Hola nuevamente Alfonso :

    Estoy muy de acuerdo en cuanto a la importancia de la medida o dosis para lograr el óptimo efecto terapéutico sin indeseables efectos secundarios. Lo cual, a mi juicio debería ir seguido de controles analíticos frecuentes, ( sobre todo al inicio ) u otros, que permitan comprobar los efectos benéficos de la dieta seguida y la ausencia de deficiencias o problemas nutricionales , funcionales o de otro tipo. Todo ello, a fin de ajustar o corregir, tanto cuantitativa como cualitativamente los componentes de la dieta en cada caso, siguiendo el tradicional método de ensayo-error; que, por cierto no es otro que el empleado habitualmente por tu nuestros doctores cuando nos prescriben fármacos o tratamientos; sustituyéndolos por otro u otros cuando comprueban, al cabo de un tiempo establecido, su bien su ineficacia o la existencia de serios efectos secundarios.Y así hasta conseguir dar con la tecla o que, como dice Voltaire, la naturaleza produzca, por si sola, la curación.

    Otra cuestión que quizá sería conveniente tener en cuenta es, saber en que tipo de pacientes, con patologías previas al cáncer, podría resultar perjudicial o contraproducente el seguimiento de la dieta cetogénica; no tanto para el cáncer, como para evitar el posible agravamiento de dichas patologías . En nuestro caso concreto, con una dieta cetogénica, rica en omega 3 y pobre en sodio, todo fueron beneficios, ( con unas analíticas casi perfectas para un octogenario ) durante los 4 años que, contra todo pronóstico, sobrevivió nuestro familiar a su “desahucio”; y tales beneficios no lo fueron solo para el desarrollo o evolución de su cáncer, ( angiosarcoma ) sino incluso para otras patologías previas, como hipercolesterolemia ( unida a antecedentes de infarto ) o exceso de ácido úrico, en cuanto nos permitió ir reduciendo paulatina y controladamente los fármacos prescritos hasta conseguir su total supresión , sin problema alguno. Y todo ello teniendo en cuenta, incluso, que nuestra dieta era puramente intuitiva desde el punto de vista cuantitativo, dado que no había ningún nutricionista detrás para guiarnos en el proceso.

    Un saludo

    • Hola, Nerjeño,

      Te agradezco mucho tu testimonio, porque no he encontrado casos donde la dieta pueda resultar perjudicial. Lo que dices de que sus resultados sanguíneos mejoraron, así como el resto de condiciones patológicas me alegra, porque las pruebas apuntan a que la hipótesis de que todas las enfermedades crónicas están relacionadas es cada vez más consistente.

      Durante años nos alertaron del peligro de las grasas y de este tipo de dietas y todo apunta a que regulan mejor los triglicéridos y el colesterol “malo”. Tal y como hemos comentado tú, yo y otros, la medicina ha instalado en la gente la creencia de que lo que es bueno para una cosa puede no ser bueno para otra, pero eso sólo funciona con enfermedades agudas. Está demostrado que quien tiene diabetes tiene más probabilidades de padecer cáncer. Quien tiene una relación entre triglicéridos y colesterol bueno muy alta, tiene más probabilidades de padecer CUALQUIER enfermedad crónica y de morir por su causa.

      Sólo se me ocurre, a bote pronto, que puede haber problemas de tipo alérgico con algunos alimentos, pero creo que más bien debería ser al revés, porque está cada vez más demostrado la tendencia al alza de problemas digestivos y autoinmunes como la celiaquía, asociadas al consumo de grano y carbohidratos refinados.

      Como quiera que sea, la dieta cetogénica no debería ser considerada una especie de ‘constructo’ o artefacto o invención. Es, al contrario, la que más se adapta a nuestra fisiología, mientras que la dieta occidental, llena de cosas empaquetadas, es la que debería ser considerada como lo que es: un artificio.

      No sé si te felicité en algún momento por tu inteligencia, perseverancia y capacidad de observación durante la enfermedad de tu suegro. Es así como se ha llevado a cabo el método científico durante buena parte de la historia humana. hace poco que nos empecinamos en los modelos sintéticos que todo lo pretenden explicar. De no haberlo hecho antes, te felicito ahora.

      Gracias por tus comentarios y un abrazo

      Alfonso

  3. Alfonso, muy interesante tu artículo. Creo que la transición a la dieta cetogénica se debería hacer de manera progresiva para permitir al cuerpo adaptarse.
    Como dice Vilhjalmur Stefansson el ser humano tiene tal capacidad de adaptación que puede vivir perfectamente con una dieta de carne o pescado(grasos), con una dieta mixta o con una dieta vegetariana. A mí me convence más la dieta mixta (estando sano), pero la dieta cetogénica parece prometedora en cáncer y está claro que en determinadas epilepsias ha demostrado su eficacia. Andemás la dieta cetogénica tiene otra ventaja, y es que se come poco, lo que permite a personas obesas adelgazar sin pasar hambre.
    Un saludo, Julián

    • Hola, Julián,

      Sí, yo también creo que, para personas sanas, hay que olvidarse de mediciones y quedarnos sólo con la regla de consumir lo menos posible carbohidratos refinados de alto índice glucémico. Con esa simple medida, el organismo se adapta naturalmente y consume aproximadamente sus necesidades calóricas.

      Estoy de acuerdo con lo de que la dieta cetogénica hace que se restrinjan de manera natural las calorías, que también son muy importantes, tanto como la distribución de macronutrientes. De hecho, es el tema del siguiente post de la serie. Creo que te interesará.

      Muchas gracias por el comentario y un saludo.

      Alfonso

  4. Alfonso si es facil para ti , por favor comunicate con Maria Elena su hija nacida en el 2.005 le encontraron un tumor en el cerebro 2.009 , sus padres le dieron varios suplementos y al hacerle nuevamente la tomografia en marzo del 2011 el tumor habia desaparecido. En Diciembre del 2.011 tiene una recaida y le hacen una tomografia donde se registra el tumor en la parte frontal derecha. Indicame si puedes orientarlos de alguna manera importante , yo los contacte con el dr. Evangelos Michelakis en la universidad de Alberta .

    Espero me respondas para enviarte su numero telefonico , ellos estan ubicados en los angeles california . Gracias .

    • Hola, Olga,

      Lamento lo que me comentas, pero debes comprender que mi labor sólo se circunscribe a este blog y las herramientas que pongo a disposición de quien se acerca a él.

      Si me escriben usando el formulario de contacto gustosamente les contestaré, por escrito, lo que pienso (aunque deben saber que no soy médico), pero no puedo contactar telefónicamente con todos aquellos que me lo piden. En realidad, el email es un medio donde se puede transmitir y leer mucho mejor la información.

      Un saludo y gracias

      Alfonso

  5. Hola Alfonso,
    Enhorabuena por tu blog, y gracias por compartir todos tus conocimientos e investigaciones con nosotros. A pesar de ser bióloga de formación, a veces me siento abrumada por la gran cantidad de información que presentas. Has tenido que hacer un esfuerzo de gigante para llegar a dominar de ésta manera la bioquímica celular.
    A comienzos de este año, me diagnosticaron un carcinoma de colon que me extirparon mediante cirugía. De los análisis de Anatomía Patológica subsiguientes concluyeron que aunque los bordes de la escisión estaban limpios de enfermedad, de los 13 ganglios que se extrajeron en la operación, había uno que estaba afectado, con lo cual siguiendo el método establecido, me pautaron tratamiento de quimioterapia durante 6 meses. Actualmente estoy en vísperas de mi segunda sesión.
    Desde el inicio de esta batalla, he procurado informarme de otras opciones, tomando suplementos (omega 3, cúrcuma, vitamina D, selenio, hongos medicinales…), homeopatía y haciendo cambios en la dieta para que esta intoxicación a la que nos someten si o si, sea lo menos agresiva posible para mi cuerpo y lo más efectiva para la enfermedad.
    Y en esa búsqueda de información, ha surgido tu blog y esta avalancha de datos nuevos.
    He leido los post relativos a la dieta cetogénica, y a la espera de ver la propuesta de aplicación práctica, la teoría me parece lógicamente abrumadora. No obstante, se me plantea una duda.
    Según dices en una de las entradas, siguiendo una dieta cetogénica, los niveles de hormonas tiroideas disminuyen. Estas hormonas tendrían una relación con el crecimiento de tumores y con las metástasis.
    Tengo hipotiroidismo desde hace años, tratado mediante la toma de hormona sintética, y mi pregunta, en realidad dos, es la siguiente:
    ¿Crees que la toma de dicha hormona tendría algo que ver con el desarrollo del cáncer?
    Tal como apunta Nerjeño en uno de sus comentarios, ¿podría ser perjudicial la dieta cetogénica para los afectados por hipotiroidismo?
    Un saludo,
    Marina

    • Hola, Marina,

      En primer lugar, lamento tu situación, pero estoy seguro de que vas a superar la enfermedad sin problemas.

      Tus preguntas son muy válidas, porque el comentario de Nerjeño me hizo reflexionar. El cuerpo es un mecanismo complejo donde, generalmente, las regulaciones se producen sólo si son necesarias. Si una persona toma un determinado tipo de dieta que hace descender los niveles de hormonas tiroideas, no significa que vaya a hacerlo también con personas cuyos niveles sean bajos, de forma proporcional. Más que descenso de hormonas tal vez debamos hablar de regulación.

      Un descenso de las hormonas tiroideas supone un descenso del metabolismo basal. Si uno ingiere comidas donde es sencillo incrementar el nivel de calorías que el cuerpo necesita, engordará. Alguien que padezca hipotiroidismo, engordará aún más. La dieta típica occidental hará, sin duda, que se engorde mucho, porque significa comer cantidades enormes de alimentos densos en calorías. El cáncer se alimenta de ese exceso, generalmente en forma de hidrato de carbono.

      Que yo sepa, el tratamiento dietético de hipotiroidismo (que suele ir asociado a aumento de peso, aunque desconozco tu caso) incluye restricción calórica y lo que caracteriza la dieta cetogénica es que restringe, de manera natural, el consumo calórico (precisamente trataré el tema de las calorías en el siguiente artículo de esta serie) y ninguna dieta permite acoplar a nuestra necesidades de manera natural el consumo calórico como una baja en carbohidratos refinados, al eliminar la sensación de hambre.

      Por otra parte, se aconseja que el consumo de yodo aumente, y revisando la tabla con alimentos de mayor contenido en yodo, vemos que son: algas, mariscos, almejas, mejillones, pescado azul, bacalao, lenguado, queso graso, espinacas, ajo, cebolla, etc… Todos esos alimentos forman parte de una dieta cetogénica. En esa tabla sólo habría que restringir o eliminar las legumbres, que también tienen altas cantidades de yodo pero no son aconsejables en este tipo de dietas.

      Respecto a las proteínas: en una dieta cetogénica de este tipo se consume la misma cantidad o algo más de proteínas que en una típica. Esta dieta no es una dieta Dukan, de tipo hiperproteica. En próximos artículos hablaré de este tema, que es algo complejo de calcular. Por tanto, no habría variación sustancial.

      Las grasas que se consumen en la dieta cetogénica pueden ser casi las mismas, igualmente, que en la típica. Sólo son altas en grasas en términos relativos con el resto de macronutrientes.

      De todo esto se deduce que, en realidad, lo que caracteriza a este tipo de dietas es, simplemente, que se eliminan cierto tipo de hidratos de carbono (pan, pasta, arroz).

      Pues bien, ciertos tipos de hipotiroidismo podrían estar asociados a alergias a ciertas proteínas del trigo. Celiaquía e hipotiroidismo van, a veces, de la mano, y ambos tienen el mismo origen. En la dieta cetogénica se elimina todo alimento que proceda de cereales, trigo o cualquier otro. En realidad esa es la base de la dieta, y haciendo eso prácticamente tienes el resto hecho, como comentaré en el siguiente artículo. Ahora debes ver si tienes problemas estomacales frecuentes u otro tipo de síntomas que podrían solapar un hipotiroidismo con una intolerancia a las proteínas de ciertos cereales.

      Al acudir a referencias oficiales, lo que he encontrado es contradictorio, vago, indeterminado e impreciso, como siempre que uno acude a “profesionales” de la nutrición.

      Sólo queda por saber si la bajada de hormonas tiroideas en una persona con hipotiroidismo es proporcional a la que se produce en una persona con la función tiroidea intacta. Pero no es el primer caso donde el cuerpo simplemente se regula de manera natural y esa proporcionalidad no se mantiene. No obstante, me faltan datos para asegurarlo.

      Tampoco sería el primer caso donde una actuación nutricional revierte un problema y permite eliminar los “maravillosos” fármacos que, supuestamente, debemos tomar a perpetuidad. No digo que vaya a ser ese tu caso, sólo que me niego a creer que todo consiste en medicarse sin intentar opciones más coherentes y adecuadas a nuestra fisiología.

      Respecto a que si ese medicamento ha podido producirte el tumor: no lo sé, Marina, pero a estas alturas nada me sorprendería.

      Un saludo, espero haberte ayudado

      Alfonso

  6. Gracias por tu pronta respuesta, Alfonso.

    La verdad es que hay un gran porcentaje de enfermos de cáncer que para cuando les diagnostican la enfermedad, ya acumulan en su historial una serie de patologías previas. No es de extrañar si tenemos en cuenta el origen inflamatorio de muchas de ellas (hipertensión, colesterol alto, artritis y reumatismos…). En mi caso acumulo unas cuantas, y estoy prácticamente convencida de que todas ellas están relacionadas, bien por la citada inflamación o como consecuencia de los tratamientos farmacológicos que a la larga desequilibran los mecanismos de regulación naturales. Como ejemplo: el hipotiroidismo que padezco es de origen “autoinmune”, para mi claramente inflamatorio.

    Por eso antes de lanzarme a la dieta tendré que analizar las posibles contraindicaciones de la misma. En realidad, como bien dices, no serían muchos los cambios a introducir: eliminar legumbres, disminuir el consumo de frutas y aumentar el de proteínas (tengo que confesar que ninguna de las tres cosas me entusiasma).

    Un saludo y seguiré estando pendiente de tus informaciones.
    Marina

    • Gracias a ti, Marina,

      Seguro que todas las decisiones que tomes serán meditadas y con criterio. Mantenme informado 😉

      Un saludo

      Alfonso

  7. Al hilo de las preguntas y dudas de Marina no me resisto a dejaros estas reflexiones que me han suscitado; en cuanto en algún momento he pasado por dudas semejantes, que muchas veces aún ando rumiando.

    Debido a la complejidad de la vida y en particular de la vida humana, resulta indudable que, en medicina, siempre que nos inclinamos por una opción, ya sea esta farmacológica , natural o del tipo que sea, para intentar revertir , resolver o reducir a límites tolerables, un problema de salud, terminamos, muchas veces sin saberlo haciendo un acto de fe. Ello es así, en cuanto resulta muy difícil, por no decir imposible, controlar todas variables que inciden o pueden incidir en nuestra salud; de la cual, muchas veces, tan solo nos ocupamos o preocupamos, cuando nuestros mecanismos biológicos de alerta nos avisan, a través de los variados síntomas de la enfermedad, de que algo estamos haciendo mal .

    Claro que mientras que a unos les basta con esa fe para tomar la decisión, otros necesitan racionalizarla; o lo que es lo mismo, intentar explicarla a la luz de los conocimientos científicos existentes en cada momento. Y ello incluso aún cuando se sea consciente de que esas explicaciones son, en cada caso, insuficientes ( por la propia complejidad de la vía a que me he referido ) para garantizar el éxito del tratamiento elegido.

    Con independencia de otras cuestiones, el problema de las actuales soluciones farmacológicas protocolizadas por la medicina oficial, es que van encaminadas, no tanto a curar, o lo que es lo mismo a neutralizar la causa de la disfunciòn, como a erradicar, a toda costa, el síntoma ; en la creencia, o mas bien con la estrategia cortoplacista, de que al hacer desaparecer el síntoma, deja de percibirse la enfermedad; y con ello el problema que motivó la consulta médica.

    Como bien ha apuntado Alfonso, esto puede resultar válido en los casos agudos, en cuanto que la desaparición de determinados síntomas ( dolor, inflamación, fiebre etc. ) puede, por si solo facilitar la curación, al poner en marcha o restaurar el mecanismo interno de homeóstasis de nuestro cuerpo, permitiendo así su autoregulación; bloqueada, tal vez, por las consecuencias derivadas de dichos síntomas. Y es que, al final, no deja de ser el propio cuerpo, el que responde o reacciona ( positiva o negativamente ) al estímulo que el fármaco ha introducido en el mismo. desde mi punto de vista, el fármaco, por tanto no es directamente curativo, sino en todo caso, estimulante, desbloqueante o simplemente paliativo . Pero, creo que, nada puede hacer, por si solo, sin el concurso del cuerpo, con toda la complejidad que este supone. Por ello, cuando el fármaco no consigue acabar con la causa originaria de la disfunciòn, estamos caminando hacia la cronificaciòn de la enfermedad, para la que los fármacos no constituyen, en muchos casos, otra cosa que un mero paliativo, o encubridor de síntomas , manteniendo intacto el proceso que generó aquel y que taponada ( por el fármaco ) su vía natural de manifestación, terminará, tarde o temprano por encontrar otra o por llevar al paciente lenta, pero inexorablemente a ese otro mundo donde el único síntoma es, paradójicamente, la ausencia de todo síntoma.

    Es en este momento cuando surge con toda su fuerza la que podríamos llamar opción natural, tendente a neutralizar las posibles causas de la enfermedad, actuando para ello, no tanto sobre una concreta función orgánica sino sobre la totalidad o la mayor parte de las funciones del organismo, aprovechando con ello el feedback que esta actuación multiórgánica produce .

    La mayor parte de nuestros procesos fisiológicos vitales son inconscientes y funcionan de manera automática y perfectamente coordinada. Cuanto por cualquier razón este funcionamiento automático se “avería”, se hace necesario tomar el control consciente del mismo, para intentar restaurar nuevamente ese mecanismo automático dañado . Lo cual no resulta nada fácil. Y aquí es donde la opción puramente química o farmacológica, suele resultar insuficiente, en cuanto se conforma con mantener a raya el síntoma o síntomas, en la errónea idea de que “muerto el perro se acabó la rabia” .

    En el caso del cáncer, se ataca el problema, básicamente, con el mismo tipo de armas ( cirugía, radioterapia y quimioterapia ) ante la urgencia de frenar, a cualquier precio, la proliferación celular neoplásica y atajar el riesgo de su posible extensión por todo el organismo; pero, en esa lucha, a veces larga y penosa, se olvida o prescinde, erróneamente del empleo de otras armas, no menos poderosas pero cuyos efectos solo se aprecian en el medio o largo plazo. Tales como la dieta, el control emocional, el ejercicio moderado etc. Y todo ello dejando al margen la muy legítima controversia sobre si el actual enfoque terapéutico del cáncer es o no el mas correcto, a la luz de los conocimientos sobre la bioquímica, tanto de la célula normal como de la cancerígena.

    Ante la ignorancia , abandono o alejamiento por la medicina oficial de estos aspectos básicos mencionados, en aras de una rápida victoria sobre el cáncer, que en muchos casos no llega y en otros se alarga notablemente, con los graves efectos secundarios o Iatrogénicos que ello acarrea, resulta perfectamente legítimo que los “ignorantes” pacientes terminen por perder o debilitar la fe en las dogmáticas técnicas medico-científicas, y vuelvan sus ojos, a los olvidados orígenes , base de toda ciencia : La naturaleza; de cuya observación, precisamente, ha brotado aquella.

    Mi caso concreto, es un caso paradigmático de esa repentina “caída del caballo” y vuelta de la vista a aquellos orígenes, ( por falta de otra opción ) ante el fallo estrepitoso de la ciencia, que después de intentarlo infructuosamente tiró la toalla dejándonos abandonados a nuestra suerte. E intuyo que, una experiencia parecida es la que ha llevado a Alfonso a escribir este blog e intentar profundizar y difundir los conocimientos y el punto de vista que expone en el mismo.

    Y lo curioso es que, haciendo bueno el conocido refrán popular que reza, “no hay mal que por bien no venga” , esta vuelta ( en mi caso forzosa ) a los orígenes me ha abierto los ojos a una nueva fe, o punto de vista si se prefiere, que ha permitido lograr la supervivencia donde la ciencia pronosticaba muerte rápida y segura.

    En cuanto a la posibilidad de que el fármaco sustitutorio de las hormonas tiroideas ( supongo que levotiroxina sódica ), pueda haber tenido que ver con el cáncer de colon que padece Marina, no parece que exista evidencia de que este fármaco pueda ser considerado como posible causa del mismo. Aunque como dice Alfonso, esta falta de evidencia siempre puede cambiar de un día para otro, en cuanto es mucho mas lo que ignoramos que lo que sabemos de cuanto ocurre en el complejo mundo de nuestro cuerpo en general y del cáncer en particular.

    Y en cuanto a las dudas sobre la dieta cetogénica pura, para el hipotiroidismo de origen autoinmune, creo que va a ser muy difícil que alguien pueda darte una respuesta plenamente acertada o que te ofrezca seguridad plena ( del mismo modo que tampoco lo hacen los tratamientos convencionales ); y por ello si, en algún momento te decides a aplicarla, tal vez sería conveniente, probar una solución de compromiso, controlando, en su caso, los eventuales efectos positivos o negativos mediante analíticas frecuentes.

    Teniendo esto en cuenta yo, en tu caso, no suprimiría las frutas, que creo que son una importante fuente de minerales, vitaminas y antioxidantes naturales muy importantes. Lo que haría sería, limitar la ingesta de aquellas con mayor índice glucémico, como el plátano o la uva e incrementar o combinarlas con otras de menor índice glucémico; procurando elegir o preferir aquellas que no sean, a su vez, bociógenas . Y lo mismo haría con las legumbres, si bien, limitándolas y aumentando también, el día que las consumas, el consumo de grasas, preferentemente vegetales y ricas en omega 3, para hacer mas lenta la absorción por el intestino de los glúcidos que aquellas proporcionan. Y, por supuesto, procurando restringir o evitar todos aquellos alimentos bociógenos, como la soja o las crucíferas.

    Tratándose de cáncer de colon, preferiría las proteínas y grasas de origen no animal ( a excepción de pescados, preferentemente de pequeño o mediano tamaño y azules ) y procuraría tonificar el hígado consumiendo alcachofas , en su defecto, extractos de estas o de cardo mariano. En cuanto al consumo de fibra, entiendo que sería suficiente con la incluida en la fruta, verduras, frutos secos y legumbres incluidos en la dieta. Todo esto, como suelen decir los abogados cuando quieren curarse en salud, ” salvo opinión mejor fundada en Derecho” ( en este caso en dietética ) .

    Teniendo en cuenta estas pautas y controlando, con analíticas frecuentes ( especialmente al principio ) los efectos de este tipo de dieta, creo que, una dieta moderadamente cetogénica podría ser beneficiosa, bien como coadyuvante o como preventivo anticancer, al tiempo que no perjudicial para el hipotiroidismo.

    Pero como siempre, en este tipo de decisiones , primero hay que estar plenamente convencido y dispuesto a asumir la responsabilidad o riesgos de los propios actos. Y sobre todo muy atento a los síntomas de tu propio cuerpo ( sin obsesionarte por los mismos ) ; y siempre que sea posible consultar o contrastar opiniones autorizadas que te merezcan confianza. Todo ello teniendo en cuenta que será difícil que tus oncólogos te den pauta alguna sobre cuestiones dietéticas, como suele ser habitual, salvo muy honrosas excepciones.

    Un saludo y mis mejores deseos. ( Y sobre todo mis disculpas por haberme enrollado tanto).

    • Hola, Nerjeño,

      Como siempre, un excelente comentario.

      Respecto a la primera parte de tu artículo: estoy totalmente de acuerdo en todo. Por eso, cuando la ciencia no logra explicar un determinado proceso ni dar con la medida terapéutica adecuada, lo que me pregunto es: ¿qué haría la naturaleza? o, mejor dicho ¿cómo puedo hacer que la naturaleza actúe con la menor de las trabas posibles?

      Por esa razón me extraña que una dieta como la que proponemos aquí baje aún más las hormonas tiroideas (aunque, por supuesto, no tengo seguridades absolutas), sino que lo lógico es que suponga un regulación tendente a la normalidad: hará que bajen si están altas pero no las bajará más si están bajas. Si hablamos de un transtorno autoinmune, mejor me lo pones, porque la pruebas de que el gluten y otro tipo de proteínas introducidas en las dietas basadas en grano están en la base de gran parte de esas enfermedades, se acumulan.

      Como he dicho muchas veces: una dieta cetogénica no es un constructo raro, sino que se basa, fundamentalmente, en un principio sencillísimo, a partir del cual derivan los demás: eliminar aquellos carbohidratos con los que nuestros genes no han lidiado durante un par de millones de años de adaptación al entorno y que podrían ocasionar todo tipo de problemas.

      Respecto a las proteínas de origen animal: lo cierto es que las pruebas se acumulan para constatar que son cosas adicionales a las proteínas animales las que nos hacen daño, en concreto los omega 6 y las hormonas y antibioticos de las reses criadas en condiciones miserables.

      Eso se soluciona, por ejemplo, comiendo carne ecológica (no mucho más cara si se comprar al por mayor), y alimentos con omega 3 o aceite de pescado.

      Gracias por tu comentario y un saludo.

      Alfonso

  8. Hola Alfonso: Soy de Argentina, les escribo para contarte mi caso (tal vez aporte algo y a la vez me puedan aportar a mi… de eso se trata no?). Tengo 33 años, hace 2 añlos y medio, mientras estaba de 34 semana de embarazo, me operaron de urgencia extirpandome parcialmente un tumor cerebral que luego resulto ser un Oligodendroglioma (localizado en el Lobulo frontal derecho, también de urgencia nacio mi bebé, quien fue prematuro, pero esta muy bien, luego realice los 24 ciclos de Temodal (2 años), comence a asistir a una fundación en la cuál hago psiconeuroinmunoendocrinologia, que creo ha sido muy importante para seguir adelante y ahora comence con medicamentos homeopaticos (que incluyen lo que aconseja el protocolo Banerji) pero con un homeopata argentino. También tengo diabetes (es un tipo raro de diabetes diagnosticada a los 9 años, es similar a la de los adultos porque insulina no necesito pero desde la infancia (tal vez es una DBT tipo MODY pero no se sabe). En la ultima resonancia se vio un aumento significativo del tumor, por lo que me la repetiran en julio, lo que me llevo a investigar más y así llegue a conocerlos. Lei bastante sobre esta Dieta y he seguidotus comentarios en otra página por el caso de tu mujer, las dudas que tengo son en cuanto a la diabetes si sabes de casos similares que aplicaron la dieta cetogenica y si tienes alguna otra recomendacion para este tipo de tumor. Si tienes para recomendarme medicos en latinoamerica o libros para leer o algo que me pueda ayudar, Saludos! Natalia

    • Hola, Natalia,

      En primer lugar quiero disculparme por la tardanza en contestar a tu comentario, ha sido por motivos personales.

      Todo lo que sé lo voy escribiendo. No soy médico y no puedo saber exactamente la relación entre el tumor y ese tipo extraño de diabetes, pero he leído lo suficiente como para conocer la relación que suele existir entre múltiples enfermedades crónicas. Diabetes y cáncer tienen relaciones estrechas, porque insulina y glucosa son combustibles del cáncer, pero no sé qué relación tienen con tu tipo de tumor.

      Sí sé que lo que es bueno para una enfermedad suele serlo para el resto, porque no parece naturalmetne eficiente que haya una multiplicidad de soluciones a causas que suelen ser comunes.

      Los únicos libros que te puedo recomendar leer son bastante técnicos, pero en Amazon tiene que haber infinidad de libros dedicados a la dieta cetogénica, aunque tal vez sobre todo en inglés.

      Espero poder retomar pronto la serie y hablar de los aspectos prácticos de aplicación de la dieta.

      Te pido de nuevo disculpas y te envío un abrazo.

      Alfonso

  9. Alfonso, este mensaje es para agradecerte de alguna forma el enorme e invalorable esfuerzo que haces con todo esto. Mi sobrina de 16, ahora 17 anios, padece un linfoma no Hodkin clase T y esta siguiendo desde hace mas de anio y medio los pasos de los protocolos comunes, (quimioterapia, autotransplante de medula, ahora tomando crizotinib ‘xlakori’). Yo intento sin exito convencer a mi hermano de que adopte el cambio de dieta.
    Te mando un abrazo grande.

    • Hola, Mariano,

      Muchísimas gracias por tus palabras.

      Sé por experiencia lo difícil que resulta cambiar ciertas mentalidades, y hacer comprender que no tienen porqué abandonar el tratamiento convencional si no lo desean, sino potenciar sus posibles efectos.

      Es bastante comprensible, no obstante: toda la vida nos han enseñado que los médicos son semi-dioses y que gran parte de las recomendaciones de ‘medicinas alternativas’ son patrañas. De nada vale a veces avisar que los médicos están cegados en muchos casos y que algunas recomendaciones alejadas de la práctica médica están basadas en mejor ciencia y no tienen nada de alternativo.

      Espero que tu sobrina mejore: recuerda que algunos linfomas están dentro de la categoría de cánceres que sí pueden responder bien a los tratamientos convencionales. no obstante, espero que complete su tratamiento con medidas que no le van a perjudicar.

      Gracias de nuevo y un abrazo.

      Alfonso

  10. Hola, hace 9 meses( se me detecto nodulo tiroides y las pruebas y seguimiento indican q es benigno)aunque para mi tranquilidad modifique mi dieta, dejando de tomar azucar refinado,susitui por agave i estevia, tomo mucha fruta y verdura fresca, a grandes rasgos es muy equilibrada, me hize esta semana una analitica de sangre y orina, en principio los valores wstan ok, glucosa en sangre 82, pero en orina me salen cuerpos cetonicos positivos, por que?, tiene relacion con mi no consumo de azucar refinado?

    • Hola, Miguel,

      Tus niveles de azúcar son buenos, y el nivel de cetonas en orina significa que tu insulina está bajo control y estás metabolizando la grasa (consumida o corporal). La cetosis tiene relación con el control de los hidratos de carbono refinados y las proteínas, y el mayor consumo de grasas.

      Durante el período en que el cuerpo se adapta a la cetosis se eliminan por la orina los cuerpos cetónicos hasta que, de mantenerse ese estado más de un par de semanas, se eliminan menos al ser usados por el cerebro como combustible. Es una cetosis leve o media, bastante saludable.

      Te felicito por el esfuerzo de cuidarte y te agradezco tu comentario

      Un saludo

      Alfonso

  11. Buenas tardes, le saludo desde Mexico. Mi pregunta es, cómo se puede adaptar esta dieta a unadulterated diabético con neuroblastoma?

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