el cáncer como enfermedad metabólica
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Publicado en Mar 14, 2013 in Alimentación contra el cáncer | 25 comentarios

Dieta cetogénica contra el cáncer (I). Resumen y prejuicios derribados

Dieta cetogénica contra el cáncer (I). Resumen y prejuicios derribados

Serie dedicada a la Dieta cetogénica contra el cáncer. Suscríbete para recibir información de nuevos artículos

Para aquellos que (generalmente con razón) leen este tipo de titulares con escepticismo, vaya por delante que en el momento en que escribo estas líneas -marzo del 2013- ya se están emprendiendo ensayos clínicos para probar la eficacia de la dieta cetogénica contra el cáncer, en centros como el Albert Einstein de Nueva York y ya se ha completado una primera fase en el hospital de Würtzburg, en Alemania.

Además, numerosos oncólogos y bioquímicos, que saben que el cáncer es una enfermedad metabólica, han presentado estudios que demuestran los beneficios de la dieta cetogénica contra el cáncer, si bien no pertenecen a la corriente mayoritaria oficial, empecinada en que el cáncer procede de miles de mutaciones genéticas diferentes, lo que conllevará a crear miles de fármacos al respecto, tan poco efectivos y tóxicos como son los actuales.

En este post resumiré los aspectos principales de la dieta cetogénica y explicaré el camino de descubrimiento que me permitió derribar mis iniciales prejuicios contra ella.

¿En qué consiste la dieta cetogénica?

La dieta cetogénica consiste en limitar el consumo de carbohidratos hasta niveles muy bajos y aumentar el de las grasas, manteniendo niveles adecuados de proteínas.

Los alimentos de alto índice glucémico y alto contenido en carbohidratos (pan, pastas, arroz, patatas, azúcar, todo tipo de galletas y productos refinados, incluso legumbres) se sustituyen por verduras, setas y alguna fruta.

Se persigue con ello que el cuerpo deje de emplear la glucosa como principal fuente de energía y metabolice la grasa. La glucosa procede de los hidratos de carbono consumidos y de una parte de las proteínas consumidas en exceso. Los cuerpos cetónicos proceden de las grasas.

Durante el metabolismo de los ácidos grasos se producen cuerpos cetónicos que el organismo utiliza como ‘combustible’ en un estado metabólico llamado cetosis.

La cetosis es el estado típico del hambre y el ayuno, donde el cuerpo usa sus reservas de grasa para sobrevivir. Es, en realidad, el estado normal del hombre, al que ha estado sometido durante los dos millones de años de evolución previos al descubrimiento de la agricultura, aquél para el cual nuestros genes se han adaptado y, por tanto, el más natural.

La dieta cetogénica imita los efectos bioquímicos del ayuno pero sin necesidad de pasar hambre.

En siguientes artículos hablaré de los alimentos más adecuados y de las proporciones adecuadas de cada macronutriente si queremos aplicar la dieta cetogénica contra el cáncer.

Resumen de efectos beneficiosos de la dieta cetogénica contra el cáncer

La base de la dieta cetogénica contra el cáncer es conseguir niveles muy bajos de glucosa en el organismo.

El cuerpo puede funcionar de manera saludable usando en gran parte los cuerpos cetónicos y los ácidos grasos como combustible, y la presencia de éstos permite que los niveles de glucosa puedan estar incluso por debajo de lo que se consideraría hipoglucemia en dietas normales, sin perjuicio alguno para el cuerpo sano.

Las células tumorales necesitan metabolizar grandes cantidades de glucosa para vivir, y no pueden funcionar con cuerpos cetónicos ni ácidos grasos (de hecho estos son tóxicos para ellas), en virtud del efecto Warburg, que expliqué en otro artículo. Es decir, la dieta cetogénica tiene como objetivo privar de su alimento a las células tumorales y que se vean imposibilitadas para crecer a gran velocidad.

En siguientes artículos explicaré más a fondo todos los beneficios de la dieta cetogénica contra el cáncer, pero también contra otras enfermedades crónicas y también para mantener niveles sanguíneos saludables en cualquier persona sana.

Mi camino de descubrimiento de la dieta cetogénica contra el cáncer. Los prejuicios derribados.

La primera vez que escuché referencias a la dieta cetogénica contra el cáncer fue en 2008. Encontré el reporte del caso de dos niños, enfermos de glioma cerebral maligno, cuya dolencia progresaba pese a haber sido tratados con todas las medidas disponibles en el arsenal convencional, y que por ello estaban desahuciados y se esperaba un desenlace trágico en un breve plazo.

Se decidió entonces aplicarles una dieta cetogénica y contuvieron la enfermedad durante mucho más tiempo del previsto. Uno de ellos aún seguía vivo varios años después.

Tomé esa noticia con todas las precauciones que merece un universo muestral tan pequeño, pero guardé la referencia porque, aun siendo dos únicos casos, todos los oncólogos saben a qué se enfrentan cuando se habla de un glioma maligno y también saben lo poco que las caras y tóxicas medidas oficiales pueden hacer contra esta enfermedad.

Unos pocos casos que viven mucho más de lo esperado ya constituyen una singularidad que debería invitar, al menos, a reflexionar acerca de las posibles causas. Este tipo de observaciones son las que permiten construir hipótesis que la ciencia se encarga de poner a prueba y ya se sabe que las hipótesis no matan a nadie. Son los prejuicios y la ausencia de hipótesis los que lo hacen.

La dieta cetogénica pasó a formar parte de las posibles medidas que aplicar en la enfermedad de mi mujer, aunque sólo en caso de llegar a un punto en que no hubiera más remedio porque, por entonces, aún creía que este tipo de dietas serían muy peligrosas de ser aplicadas durante largos períodos de tiempo, tal y como nos avisaban los medios de comunicación y numerosas webs.

A fin de cuentas, la dieta cetogénica se basa en conceptos que contradicen de raíz la actual pirámide “ideal” de los alimentos y por entonces yo aún confiaba en que un comité de expertos se comportase como tal y asumiera su trabajo con vistas a asegurar únicamente el bien común, sin agendas económicas ocultas.

La dieta cetogénica contra la epilepsia

Poco tiempo después accedí a un informe que hablaba acerca de la dieta cetogénica en el tratamiento de las epilepsias infantiles refractarias a los fármacos y que se venían aplicando, oficialmente y con éxito, desde hacía décadas.

El informe concluía que la dieta era bien tolerada y que, sobre todo en adolescentes que ya habían pasado la etapa de crecimiento, podía ser aplicada durante largos períodos de tiempo sin ningún problema, como revelaban los análisis sanguíneos de los pacientes, que se mantenían en un estado de salud excelente.

Por primera vez, un método natural y no tóxico, una dieta, una “simple” dieta cetogénica, era reconocida por el estamento médico como un arma que podía superar al arsenal farmacológico a la hora de manejar una dolencia.

La dieta cetogénica controlaba las crisis, además, de manera muy efectiva: en la mayoría de los casos, las crisis epilépticas disminuían extraordinariamente en frecuencia y magnitud al aplicar la dieta cetogénica, cuando no desaparecían por completo.

La dieta cetogénica parecía contradecir el paradigma nutricional oficial y además parecía ser útil contra dos enfermedades crónicas tan “diferentes”.

El hecho me sorprendió, pero no demasiado, porque ya por entonces comenzaba a apoyar la teoría de que todas las enfermedades crónicas están relacionadas y que lo que actúa contra una lo hace contra todas, que es tanto como decir que existe una manera ideal de tratar la mayoría de enfermedades crónicas al situarnos en una especie de “zona bioquímica de salud”, donde los procesos principales que rigen la enfermedad (consumo de energía, hormonas, inflamación, sistema inmune), están equilibrados.

Por supuesto no estoy tan loco como para no saber que esta idea es una mera hipótesis pero, eso sí, una hipótesis plausible que merecería la pena someter a prueba debido a las abundantes evidencias preliminares que la sustentan.

A partir de un determinado momento comencé a encontrar periódicamente cada vez más referencias de casos de enfermos de cáncer que se habían beneficiado en mayor o menor medida de una dieta cetogénica, incluso había casos que habían alcanzado una remisión completa por largos períodos de tiempo, a pesar del avanzado estado de su enfermedad.

Los esquimales y la dieta cetogénica

La epidemiología de ciertas poblaciones con modos de vida ancestrales también llamaba poderosamente la atención. En concreto era destacable el caso de los inuit.

Su dieta se basaba, a veces en más de un 80%, en el consumo de grasas de origen animal. El resto eran proteínas y sólo consumían un 2% de hidratos de carbono durante el verano, cuando podían acceder a algunas bayas, algas y raíces.

La dieta cetogénica de la población esquimal era extrema pero mantenían bajas tasas de obesidad, estaban libres de diabetes o enfermedades cardiovasculares y tenían bajísimas tasas de cáncer.

Evitaban la deficiencia de vitamina C comiendo algo de carne cruda, y en su dieta abundaban las fuentes de vitamina D y de ácidos grasos omega 3.

El libro Cancer: disease of civilization?, escrito en 1960 por el explorador islandés Vilhjalmur Stefansson, que convivió durante años (desde 1908 hasta 1912) con la población esquimal, ponía el dedo en la llaga, con datos empíricos, en el hecho de que el cáncer era una enfermedad metabólica y aseguraba que la dieta más adecuada se basaba en una baja cantidad de hidratos de carbono no refinados.

Cuanto más continuaba yo investigando, encontraba más casos que se habían beneficiado de una dieta cetogénica y, lo que era más importante, su mecanismo de acción era perfectamente coherente con lo que la ciencia básica descubría acerca del metabolismo tumoral.

Había todo un mundo por descubrir y multitud de prejuicios que desterrar: la ciencia era clara y contradecía al marketing y a los periodistas voceros del poder corporativo.

En siguientes artículos continuaré explicando el mecanismo de acción de la dieta cetogénica contra el cáncer, las pruebas científicas que certifican sus beneficios y el porqué de la manipulación a que nos vemos sometidos por los medios de comunicación de masas para inducir un rechazo generalizado, basado en cuestiones económicas, de la dieta cetogénica y sus efectos terapéuticos.

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25 Comentarios

  1. Alfonso, habra que esperar a los resultados de los ensayos.
    El único pueblo que no padecía cáncer eran los hunzas, según el médico Mac Carrison. El problema , como siempre, es saber hasta que punto son fiables sus informaciones. Los hunzas hacían una dieta basada en cereales, frutas y hortalizas, con poca carne y leche. Alñ comienzo de la primavera pasaban un periodo de semiayuno.
    Ahora se tiene miedo a las grasas, sin embargo las tribus primitivas solían buscarlas. Stefanson cuenta el caso de la inanicción cunicular que se producía por comer solo conejo asado (el conejo tiene muy poca grasa). Al cabo de pocos días de ese tipo de comida empezaba la hinchazón del vientre y las diarreas que solo se cortaban si se tomaba grasas u otro tipo de alimentos.

    Un saludo, Julián

    • Hola, Julián,

      Por supuesto que hay que esperar a los ensayos clínicos, pero de momento sólo están en fase I, que yo sepa, pero hay varios en marcha, así que, mientras tanto, teniendo en cuenta la situación de muchos enfermos, me arriesgo a hablar de ello. Prefiero confiar en la capacidad de criterio de los enfermos.

      Tal vez confíe demasiado en su libertad individual, en su criterio y en su capacidad de indagar por ellos mismos, pero no hablar de ello hasta que haya pruebas sólidas sería para algunos demasiado tarde, y una dieta como ésta al menos está bien documentado que no produce efectos dañinos a largo plazo. De hecho, los datos apuntan a que mejora sustancialmente la salud, incluso más que las tan alabadas dietas vegetarianas, lo cual tiene todo el sentido.

      Hablé de los esquimales porque son el ejemplo más extremo de dieta cetogénica. De hecho son el único pueblo conocido que está permanentemente en cetosis y, a pesar de ello, tienen muy pocos problemas de salud.

      Sí, había oído hablar de los Hunzas, auqnue habría que verificar esas informaciones, y lo que comentas del ayuno periódico es una de las maneras que algunos bioquímicos como Seyfried apuntan como tratamiento contra el cáncer (no hablo de curar, sino de ‘gestionar’ o controlar). De hecho, ese ayuno transitorio y periódico, junto con la frugalidad de su alimentación, puede que sea una poderosa pista de las razones de la ausencia de cáncer.

      En el ayuno el cuerpo se alimenta de sus reservas de grasa y entra en cetosis. Una dieta cetogénica pretende remedar el estado bioquímico del cuerpo cuando ayuna pero sin pasar hambre. Seyfried dice que la dieta sólo es efectiva si va acompañada de restricción calórica, que es más o menos lo que pueblos longevos de todas partes hacen, independientemente de sus dietas: comer poco y ayunar periódicamente. Lo que apsa es que ha hecho esas pruebas con ratas y se sabe que la restricción calórica tiene efectos muy diferentes en humanos.

      El caso del que hablas, debido a alimentarse a la carne de conejo, que es extraordinariamente magra, es un caso típico de envenenamiento por exceso de proteínas, sin balancear con hidratos ni grasas.

      El tema de las grasas daría para un tratado de socioeconomía. Lo malo que en realidad es bueno y lo bueno que es malo. La salud al revés por intereses económicos.

      Gracias por el comentario

      Alfonso

      • Alfonso: que opinas del tratamiento que ofrece la gente de oncología complemtaria en Bs As. Ellos destacan la dieta cetogénica, además del consumo de te verde y si no entiendo mal de vitamina c en grandes cantidades. Sabes algo al respecto?
        Gracias y saludos

      • Hola, Jose´

        No conocía ese centro ni esa web, pero los conceptos en los que se basan son del todo afines a lo que promulgo en este blog (a excepción del consumo de vitamina c en grandes cantidades, que he odio antes pero de lo que no he leído aún suficientes estudios). No obstante, no tengo ninguna referencia de ese centro en un sentido u otro (soy español y vivo en España). Me servirán no obstante, los documentos de estudios en pdf que pueden descargarse esde su web

        Gracias y un saludo

      • HOla Alfonso, te comento que recien encuentro la pagina del Centro Oncologico Complementario de Buenos Aires

        http://www.oncologiacomplementaria.com/

        , y al leer la info lo primero que pense fue en tu trabajo, Ellos hablan exactamente de todo lo que vos plasmas aqui en el blog, si bien ya vi que te has estado informando al respecto no queria dejar de pasarte dos videos de esta gente que me parecen fundamentales.
        http://www.youtube.com/watch?v=MHYz9pVwi_U

        y de un programa local aqui (Argentina) que lo divulgo en su momento.
        http://www.youtube.com/watch?v=wdaA6EsyKSA

        En esta semana intentaré ponerme en contacto con esta gente para saber posibilidades del tratamiento, pero por lo poco que he visto y leido, testimonios etc., este centro da un apoyo impresionante para aquellos que estamos en esto del tratamiento del cancer como enfermedad metabolica, ya que son un grupo de medicos que postulan exactamente lo que vos has venido repitiendo aqui.
        Como con todo lo que no es negocio para los grandes intereses esto tiene poca difusion y por eso creo importante estos link, ya que de poder contar con un oncologo con estos puntos de vista se podrian hacer pasar los tratamientos por las obras sociales,(al menos aqui en mi país).
        Espero te sea de utilidad .
        Un Abrazo Enorme y Nuevamente mi Agradecimiento por tui trabajo y esfuerzo!!! GRACIAS!!
        Rubén.

  2. Hola Alfonso.

    Desde el punto de vista de la prevención del cáncer se me ocurre que una buena forma de prevención sería la de utilizar como suplemento dietético productos que estimulen la microcirculación sanguinea, tipo Ginko Biloba o similares.

    Teniendo en cuenta que la aparición del cáncer pueda deberse a que debido a una falta de riego sanguineo, las células en condiciones de hipoxia se vean obligadas a obtener energía mediante glicólisis, parece adecuado mantener una optima irrigación sanguinea.

    Me parece una muy buena hipótesis considerar que el cáncer se origina cuando los tejidos dejan de ser irrigados adecuadamente durante cierto tiempo obligando a las células a funcionar en modo anaerobio.

    ¿Porque no hay cáncer de corazón, o es extremadamente raro? ¿Podría ser una explicación el hecho de que el tejido cardiaco es el que mejor irrigado está y por tanto sus células siempre tienen un aporte de oxígeno alto?

    Un saludo

    • Hola, Vipassana,

      En realidad es incorrecta la idea de que el cáncer no puede vivir cuando en su microentorno hay suficiente oxígeno. Lo que sucede es que, por causas desconocidas aunque probables, como exceso de radicales libres o inflamación (aunque es cierto que una hipoxia intermitente podría dañar la estructura mitocondrial), la mitocondria no funciona correctamente y la célula no puede obtener energía por oxidación de la glucosa.

      En ese caso, pasa a usar la glicólisis aeróbica como forma de energía, pero muchos cánceres se desarrollan perfectamente en zonas bien oxigenadas. Lo que sucede es que no pueden usar ese oxígeno aunque esté presente, lo cual equivale a estar en condiciones de hipoxia.

      Lo que sí pasa, en estadios posteriores del cáncer es que, debido al crecimiento tan acelerado, las células tumorales se alejan tanto de los capilares, que no les da tiempo a crear nuevos vasos y aparecen zonas realmente hipóxicas, pero como ya funcionan con glicólisis, en realidad no es problema. Lo que sí es problema es el acceso a la glucosa, razón por la cual en tumores muy malignos se ven zonas hipóxicas y también necróticas, junto con zonas bien oxigenadas.

      Sí es cierto que se ha demostrado que la hiperoxigenación en campanas hiperbáricas pueden ser un tratamiento efectivo, aunque sólo hasta cierto punto, sobre todo combinado con hipertermia, pero no es una solución. Lo del Gingko Biloba lo conocía, pero los estudios son poco concluyentes.

      Es muy raro el cáncer de corazón debido a que es un músculo primordial que no puede depender de una sola fuente de energía, y metaboliza, mucho más que el resto de órganos, incluso en condiciones de no-cetosis, sobre todo ácidos grasos y algo de cuerpos cetónicos como combustible. Por eso, cuando se produce una isquemia por falta de oxígeno, el corazón se ve impedido para pasar a glicólisis y reparar esa zona incrementando moléculas típicas de la glicólisis anaeróbica, que producen una proliferación. La ventaja frente al cáncer es una desventaja frente a una isquemia.

      Y en realidad, ese argumento es excelente para demostrar que cuando todo el cuerpo pasa a usar cuerpos cetónicos y acidos grasos libres como fuente de energía –como hace el corazón- en vez de glucosa, el cáncer lo tendrá mucho más difícil.

      En realidad, acabas de obligarme a adelantar el contenido de mi próximo post :D, donde hablaré de los diferentes combustibles del cuerpo sano y del cáncer, y de cómo ese conocimiento nos permitirá abordar un tratamiento basado en una dieta que haga pasar hambre al tumor.

      Gracias por el comentario y un abrazo

      Alfonso.

  3. Buenos días.

    Como me interesa el tema de la alimentación, puesto que estoy acabando nutrición y dietética, descubrí tu blog al visitar el del “El nutricionista de la general”.

    Gracias a dicho descubrimiento encontré a su vez el video de “Cómo afrontar el cáncer de manera holística” del Dr. Alberto marti, el cual me ha resultado muy estimulante, me parece brillante. Así que por ésto te estoy agradecido.

    Con el tema de la dieta, no veo muy claro el tema de la dieta cetogénica como una alternativa saludable para la población sana. En las Jornadas de nutrición de Navarra, en las que estuve recientemente, personas a cargo de los estudios Predimed2 y DIOGENES dejaron entrever que el 50-60% de HDC puede ser excesivo. El predimed2 sugiere que los alimentos que más generan obesidad son los HDC simples, sobretodo en medio líquido (zumos, refrescos…). Pero de ahí a llevar los HDC a la mínima expresión (en población general), con el arsenal de enzimas de las que disponemos para su digestión y de transportadores para su absorción, es algo que me choca mucho. Aparentemente estamos muy bien dotados para alimentarnos de HDC.

    Hay mucho trabajo por hacer. Con mi condición de estudiante me queda mucho por leer y espero que pronto se llegue a conclusiones veraces y certeras sobre lo que es mejor para la población en general y las personas enfermas en particular.

    Os deseo lo mejor a ti y a tu mujer.

    Un saludo

    Daniel

    • Hola, Daniel,

      Gracias por tu comentario. De hecho yo no he visto ese vídeo aún, pero voy a verlo, sin duda. Ya he leído cómo lo llaman charlatán en algún comentario de youtube, acusándole de aplicar algo no probado, así que eso significa que ha decidido perder privilegios a costa de intentar hacer algo útil por sus pacientes.

      En el artículo del porqué de mi blog explico esa trampa del monopolio de las pruebas clínicas según el paradigma oficial, que bloquea toda alternativa basada en ciencia, para tener la posibilidad de acusar de que eso ‘no está probado’. El problema es que, de seguir así, nunca nada lo estará.

      Por supuesto yo también soy sólo un aprendiz, pero cada vez estoy seguro no tanto de las respuestas que se obtienen sino de que las preguntas actuales están equivocadas y hay que cambiarlas para que las respuestas que se busquen tengan sentido.

      Respecto a la dieta, algunas apreciaciones:

      -La dieta que propondré tiene fines terapéuticos y debe tomarse como cualquier otra medicina dirigida a una enfermedad tan seria como esta: pesando de manera precisa la comida y midiendo los niveles sanguíneos. Pero respecto a la población sana, por supuesto que comer debe ser algo más sencillo, lleno de sentido común.

      -No sé si una dieta cetogénica estricta es la más “adecuada”, pero de lo que estoy casi seguro es de que es bastante mejor que la ‘ideal’ propuesta por los actuales expertos. Salir de la cetosis es relativamente sencillo, que es tanto como decir lo más natural si hay disponibilidad de alimentos, por tanto una cetosis perpetua no parece la solución más lógica salvo como tratamiento. El problema es qué alimentos. No parece una cuestión tanto de proporciones de HC como de qué HC. Si prohibiésemos a un grupo de personas consumir cereales, arroz, pan, pasta e incluso patatas y legumbres, tal vez veríamos que su porcentaje de carbohidratos sería naturalmente bajo, debido a la baja densidad de verduras, setas y algo menos de frutas. En una famosa dieta como la de la zona, alcanzar el 40% recomendado de HC es francamente difícil a veces. Supongo que la población sana debería olvidarse de porcentajes y limitarse a saber qué productos pueden ser perjudiciales (para mí pan, cereales, pastas, arroz refinado), combinando el resto según la sabiduría gastronómica de la variedad y la frugalidad.

      -Disponemos de enzimas para metabolizar azúcares y almidones pero creo (corrígeme si me equivoco) que la distribución de enzimas, al menos salivares, no es homogénea en toda la población y hay que tener en cuenta además la cantidad: no sé si estamos preparados para las cantidades ingentes de alimentos procesados que suponen la pirámide alimenticia ‘ideal’. Una cosa es poder procesar, que está claro que podemo, y otra es si eso es lo natural y lo que podemos ‘asumir’. La epidemiología y un análisis metabólico de muchas enfermedades dice que no. Podemos rastrear el origen de muchas de ellas en la glucosa, la insulina y la inflamación que conllevan.

      Te dejo este vídeo, que creo muy interesante, donde se analizan algunos de estos temas y se establece una cierta relación entre glucosa, estrés oxidativo y enfermedad. http://vimeo.com/52645372

      Muchas gracias de nuevo por tu comentario y un saludo.

      Alfonso Fernández.

  4. Conoces el tratamiento con acido citrico? Hay un doctor mejicano(Dr. Alberto Halabe) que ha obtenido muy buenos resultados en pacientes desahuciados. Tiene tambien una base metabolica, ya que el acido citrico es inhibidor de una de las enzimas necesarias para la glucolisis anaerobia, que como sabes es la que utilizan las celulas cancerosas en la produccion energetica. Te pego el enlace de la publicacion de su ensayo en una revista cientifica:

    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19409713

    El unico efecto secundario aparecido en algunos casos es acidez estomacal, que se combate con Omeprazol. Curiosamente, el Omeprazol es un antiacido de la familia de los inhibidores de la Bomba de Protones(H+), otra de las dianas terapeuticas del cancer que propone un oncologo español (creo que es Salvador Harguindey).Te pego otro enlace al respecto:

    http://www.deverdaddigital.com/pagArticle.php?idA=13986

    Un saludo y suerte.

    • Hola, Celedonio,

      Había oído hablar de ese tratamiento, pero no tengo referencias suficientes como para tener una opinión definida. No obstante, profundizaré en él si tengo tiempo.

      Por supuesto que conozco a Salvador Harguindey y su tratamiento basado en la bomba de protones, algo muy interesante. Su carta abierta a Mariano Barbacid aún no ha sido respondida, que yo sepa (sería interesantísimo saber qué tendría que responderle el famoso oncólogo). De hecho, recomendé a un conocido que se pusiera en contacto con él para el tratamiento del glioma de su mujer pero, desgraciadamente, Salvador le dijo que no podía ser aplicado en tumores cerebrales debido a que no traspasaba la barrera hematoencefálica.

      Muchas gracias por tu comentario y un saludo.

      Alfonso

  5. Buenas tardes.

    La amilasa salival también tengo entendido que es variable. Nuestro profesor de Fisiología Humana nos comentó que la amilasa salival es poco relevante, que la digestión principal de HDC se da en el intestino delgado.

    Acabo de consultar el Guyton. Expone que al estar poco tiempo en la cavidad bucal, no se llega al 5% de hidrólisis. Pero antes de que los alimentos y su saliva asociada se mezclen por completo con los jugos gástricos, entre el 30 y 40% ya han sido hidrolizados. Puede que haya información más actual, pero era lo más riguroso que tenía a mano.

    Lo que dicen los expertos es cuestionable. Soy incapaz de comprender como se le puede asignar a una persona sedentaria y obesa un % de HDC similar al de un deportista. Estamos en cuarto y nadie nos ha dicho nunca de dónde sale el 55-60,30-35,12-15.

    Sobre la dietoterapia del cáncer no digo nada, ya que aún debo estudiarlo en profundidad.

    En el caso de las recomendaciones alimentarias yo creo que el problema es que hay mucha estrellita a la que nadie cuestiona. Y por lo qué he podido ver en algunas universidades, muchos proyectos e investigaciones se hacen para engordar curriculum y ganar impacto (para una tesis, para una cátedra, para ser seducidos por alguna empresa…). No sé si existirán en este caso intereses de multinacionales, pero está claro que hay un problema de falta de principios y de voluntad preocupante. Eso y que parece que nadie se atreve a cuestionar lo que ha dicho una eminencia.

    Buen fin de semana

    • Hola, Daniel,

      Desde luego tú sabes más que yo de eso. Siempre había oído que gran parte de los almidones se hidrolizaba muy pronto, no sé en qué proporciones, pero sí que la entrada de glucosa en sangre era muy rápida. Los productos elaborados con cereales refinados y el resto de alimentos procesados producen ese efecto multiplicado. No existe en la naturaleza, que yo sepa, alimento que provoque dicho efecto, ni siquiera en las frutas de mayor IG. Eso sólo ya debería dar que pensar.

      Respecto a lo de los expertos y las proporciones, estoy de acuerdo contigo. Y para encontrar el porqué de dicha distribución de macronutrientes tal vez haya que buscar un motivo puramente económico, como en tantas otras disciplinas: la base de la pirámide propuesta corresponde con la base de la industria alimentaria.

      Por otra parte, el asunto de las grasas es de una gravedad brutal: que durante años se hayan demonizado y se haya permitido que los dos fármacos más vendidos en el mundo sean estatinas, que no impactan en la mortalidad por enfermedades cardiovasculares es casi obsceno.

      De hecho, los médicos siguen en su mayoría desaconsejando un ‘excesivo’ consumo de grasas (y por excesivo tal vez sea para ellos un simple 30%) e ignorando el papel mucho más peligrosos que juegan los triglicéridos, que aumentan en proporción a la ingesta de HC.

      Ayer mismo veía un anuncio donde continuaban anunciando margarina a base de decir que, con ello, evitabas las perjudiciales grasas saturadas y beneficiabas tu salud: el mal convertido en bien y el bien en mal. Un anuncio aconsejando algo nefasto para la salud y nadie hace nada.

      En fin, me embalo.

      Muchas gracias por tus interesantes aportaciones. Espero que continúes comentando y dándome la oportunidad de seguir aprendiendo.

      Un abrazo

      Alfonso

  6. Muy interesante tanto tu blog como esta entrada. He sido familiar y cuidador de un enfermo de cáncer ( angiosarcoma ) quien, tras cinco intervenciones quirúrgicas y 33 sesiones de radioterapia, ha sobrevivido 4 años en buenas condiciones, después de ser “desahuciado”, falleciendo, recientemente a los 86 años.
    Coincido punto por punto en tus apreciaciones sobre la dieta cetogénica, que hemos aplicado, tras el “desahucio”,con éxito inesperado por nuestros doctores oficiales, junto con otras terapias alternativas, dado que no teníamos alternativa oficial.
    Dado que compáginabamos varias terapias que considerábamos complementarias, para atacar al cáncer desde diversos frentes, no puedo asegurar el grado en que cada una actuaba, pero si puedo decir que durante los cuatro años que el paciente vivió tras ser desahuciado, pudimos constatar una notable reducción del ritmo de crecimiento,( hasta llegar a un práctico estancamiento ) una vez iniciada la dieta cetogénica, que combinada con suplementación de ácidos grasos Omega 3 DHA y abundantes alimentos ricos estos ( pescado azul, aceite de lino, nueces etc. )permitió también suprimir poco a poco y de forma controlada, toda la medicación ( anticoagulantes, antihipertensivos etc. )que tomaba para el corazón, puesto que había sufrido un infarto hacía 15 años.
    Gracias a ese, en principio, temido “desahucio”, aprendí que existe vida mas allá de los tratamientos oficiales y que es posible luchar contra el cáncer, incluso al margen de estos. Aunque esto,como bien dices, dada la pequeñez de la muestra no deja de ser una mera hipótesis, que en nuestro caso concreto se ha visto corroborada por los hechos, ante la estupefacción de los médicos que lo controlaban.
    En mi blog titulado “historia de un angiosarcoma” detallo la parte mas importante del proceso.http://historiadeunangiosarcoma.blogspot.com.es/
    Un saludo y mis mejores deseos para ti y tu mujer. Y como no, felicidades por tu interesante blog.

    • Hola, nerjeño,

      Muchas gracias por tu comentario. Lamento el fallecimiento de tu familiar, pero si me dices que aguantó otros 4 años con calidad de vida hasta esa edad avanzada, supongo que es todo un triunfo.

      La idea de este blog es ir recabando información y testimonios y hacer más cosas prácticas que permitan ayudarnos entre todos, porque desde luego nadie más va a hacerlo.

      Me alegra mucho tu comentario también porque conozco tu blog desde hace tiempo y siento un gran respeto por todos quienes hacen algo así: no se limitan a asentir sin hacerse preguntas y actúan.

      Un abrazo y espero que sigas pasándote por aquí.

      Alfonso

      • La verdad es que acabo de descubrirte y ha sido todo un placer, pues puedo decirte que, por mi particular experiencia, comparto ampliamente tu punto de vista, (hilo conductor de tu blog ),sobre el cáncer y todo lo que lo rodea.
        Con tu permiso voy a enlazar tu blog con el mio y me temo que vas verme por aquí a menudo, pues voy a suscribirme también a tu blog, que como ya te dije me parece muy interesante, además de valiente y documentado.
        Animo y adelante.

      • Hola de nuevo,

        Pues encantado de que me enlaces y de que te pases por aquí siempre que quieras.

        Muchísimas gracias y un fuerte abrazo

        Alfonso

  7. Hola de nuevo Alfonso.

    Ante todo perdona por mi primera entrada en tu blog. Al leerme ahora me he dado cuenta que entré casi como un elefante en una cacharreria, sin ni siquiera saludar. Acepta mis disculpas. He leido el comentario de nerjeño y yo conozco tambien de primera mano algunos casos con tratamientos complementarios. En concreto con el conocido como “Champiñon del Sol” (Agaricus Blazei Murill). Su via de actuacion parece ser principalmente por activacion de las celulas NK, es antimetastasico por sus efectos antiangiogenicos y ademas induce apoptosis tumoral. Conozco el caso directo de una prima hermana, ingresada con ascitis y la que extrajeron mas de ocho litros de liquido del abdomen. Le hicieron pruebas y la abrieron en presencia de otra familiar que es medico y pidio estar en la operacion. Segun comentó los intestinos estaban completamente invadidos por la masa tumoral, a su vez estaba infiltrada en la parte interna de la columna. Volvieron a cerrarla y no le dieron mas de dos o tres meses de vida. No fueron capaces de identificar la linea celular del tumor y le propusieron una quimioterapia inespecifica y muy agresiva. Al mismo tiempo empezo a tomar el hongo. Segun el oncologo no aguantaria mas de uno o dos sesiones debido a la agresividad del tratamiento. Cuando llevaba seis sesiones y apenas le afectaba el oncologo no podia creerselo. Yo tengo claro que fue el hongo. Siguio tomandolo y llevó una muy buena calidad de vida durante casi dos años. Le propusieron mas quimio y el miedo y el cansancio la hizo dejar los hongos y aceptar el tratamiento. Aguantó aproximadamente dos meses en malas condiciones y falleció. Seguramente hubiera fallecido igual, pero mas tarde y en mejores condiciones. Una vecina de la misma poblacion y a la que veo con cierta regularidad, con cancer de mama y metastasis en higado, desahuciada por ella misma por que preferia morir a aguantar mas sesiones de quimio, empezo tambien con el hongo. Hoy en dia esta viva, hace vida normal y tiene buen aspecto. Le hacen revisiones periodicas y el tumor está “paralizado”. Se sigue negando a recibir quimio. De esto hacen casi 5 años.Me imagino que conoces el hongo, pero por si acaso te pego un enlace del IMI(International Mycotherapy Institute), donde a su vez vienen varios enlaces de estudios. Para acceder te pregunta si eres un profesional de la salud. Puedes decirle que si y no estarás mintiendo, salvo que consideremos la acepcion de profesional como le de “aquel que desarolla una profesion y cobra por ello”. Despues de leer tu blog, a ti te pega mas la acepcion coloquial. Un saludo.
    http://www.imispain.com/hongos/extracto-de-agaricus-blazei-murrill-champinon-del-sol/

    • Hola, Celedonio,

      No tienes que disculparte, no noté que entrara por aquí ningún elefante 😉

      Los casos de personas que soportan más de lo que sus médicos le dicen son bastante habituales, más de lo que nos cuentan, y suelen tener un mismo denominador común, que habrás adivinado.

      Yo no soy un extremista en casi nada y a veces la quimio puede tener sentido, por ejemplo en cánceres de testículo, en algunas leucemias y en algunos linfomas. También si se aplica en neoadyuvancia para disminuir un tamaño tumoral transitoriamente, antes de una operación complicada y hacer que ésta pueda ser curativa.

      Pero, en el resto de casos, la lamentable mayoría, la quimioterapia es una de las mayores obscenidades con las que tenemos que convivir, y sé que se me aplicarán por decir esto suculentos adjetivos, pero a las pruebas y datos me remito (difíciles de obtener, porque a ningún medio de comunicación se le va a permitir decir algo así).

      Hace muchos años que se estudian, en diferentes laboratorios, los efectos de extractos de diferentes hongos en cánceres y, de manera más genérica, en la inmunopotenciación. Los beta-glucanos llenan páginas con estudios en las bases de datos médicas. No sé si su sola aplicación puede ser tan determinante contra un cáncer, porque nada está probado, pero a estas alturas nada me extraña.

      Había oído hablar de ese hongo, sí, y de otros que también han demostrado (con pruebas científicas fehacientes) una potenciación de la inmunidad natural fuera de toda duda, como el Coriolus Versicolor.

      También extractos de Maitake, en un compuesto denominado Maitake MD fraction. Aquí te dejo uno de los cientos de estudios al respecto:

      http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12126464

      Gracias por el enlace y por tu comentario

      Un saludo

      Alfonso

    • gracias por la información . podrian indicarme donde adquirir ese producto champiñón del sol en España?gracias

      • Hola, luna,

        Gracias por el interés, pero no he hablado en el post del Champiñón del sol, ha sido Celedonio, uno de los amigos del blog, que comenta a menudo. Tal vez él pueda darte esa información, que yo desconozco.

        Un saludo

        Alfonso

      • El champiñon del sol es originario de Brasil y el Shiitake y Maitake son asiaticos. Estos tres tipos de champiñones también se producen y comercializan en España (Hifas da Terra en Galicia). Pero mi duda es si los champiñones producidos en España tendrán las mismas o similiares propiedades medicinales, dado que Galicia no es precisamente una zona tropical.

      • Hola José Carlos,

        Te pido disculpas de nuevo por la tardanza en la moderación.

        Tu comentario es muy adecuado, y abundaré en ello en un próximo artículo: los procedimientos artificiales de las cosechas eliminan algunas de las propiedades de las plantas, al menos en lo que a frutas y verduras se refieren. Si el cultivo no es orgánico, los herbicidas ‘protegen’ a la planta de amenazas externas e impiden que estas fabriquen sus propias defensas químicas. Pero esas defensas son justamente las que tienen propiedades antitumorales, de ahí que una planta orgánica resulte un concentrado de propiedades que justifica su mayor precio frente a una cultivada de manera artificial.

        Desconozco si eso se puede extender al cultivo de setas: a fin de cuentas lo que es valioso de estas son los betaglucanos, y no sé si el método de cultivo puede alterar su composición, aunque podría suceder, de igual forma a como puede verse alterada por el clima u otros condicionantes externos.

        Me has dado más en qué pensar, muchas gracias por tu valioso comentario.

        Alfonso Fernández

  8. Me agrada conocer en este blog a otro luchador contra el cáncer por medio de la dieta cetogénica. Mi padre murió de cáncer de próstata en el año 2004. Tenía 90 años pero de todos modo se siente la pérdida en especial si es causada por una enfermedad tan mal tratada de las que por lo general no dan esperanzas.
    Bueno le deseo éxito. Acabo de ver su blog y solo lo he visto rápidamente no a fondo. Me encantaría que también visitara el mío que titulé: “Conozca el Punto Débil del Cáncer que contiene allí el mismo artículo que escribí a finales del 2007. Después de un tiempo lo borré y solo recientemente volví a publicarlo. Saludos desde Panamá, Valia

    • Hola, Valia,

      Siento la pérdida de tu padre, aunque consiguió alcanzar una edad avanzada.

      Me gusta la gente que lucha y hace algo y, por supuesto, me ha gustado el artículo de tu blog. En realidad la verdad está ahí, a la vista de todos, y sólo tenemos que tratar de que el mensaje sea creíble y alcance a la mayor cantidad posible de personas. Tal vez así algo cambie.

      Muchas gracias por tu comentario y un saludo.

      Alfonso

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