el cáncer como enfermedad metabólica
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Publicado en Mar 9, 2013 in Suplementos y nutracéuticos contra el cáncer | 31 comentarios

Eicosanoides, ácidos grasos omega 3 y cáncer. El aceite de pescado como suplemento esencial.

Eicosanoides, ácidos grasos omega 3 y cáncer. El aceite de pescado como suplemento esencial.

De entre todas las grasas que ingerimos hay dos imprescindibles que el organismo no puede fabricar, de ahí que se llamen ácidos grasos esenciales. Se trata de un par de grasas poliinsaturadas, cada una perteneciente a una familia de la que seguramente habrás oído hablar: El ácido Linoleico (o AL, una grasa Omega-6) y el ácido Alfa-linolénico (o ALA, una grasa Omega-3).

A partir de estas grasas, el organismo va fabricando otras de la misma familia mediante la presencia de una serie de enzimas llamadas desaturasas. La importancia de estos ácidos grasos omega 3 y omega 6 viene determinada porque, a partir de algunos de los derivados de ambos ácidos grasos esenciales se crean unas hormonas llamadas Eicosanoides, diferentes a las hormonas de las que todos hemos oído hablar, porque su influencia es mucho más potente y su medición mucho más complicada.

Los eicosanoides se agrupan en familias como las prostaglandinas, los leucotrienos y los tromboxanos.

Los eicosanoides, las hormonas más importantes

Los eicosanoides influyen en multitud de procesos bioquímicos del organismo, en cada uno de los cuales ejercen una influencia inhibidora o potenciadora, dependiendo del tipo de ácido graso del que procedan.

Los procesos más importantes donde actúan los eicosanoides, entre otros muchos son la inflamación, la agregación plaquetaria y el sistema inmune.

Los eicosanoides son, por tanto, reguladores de los procesos bioquímicos más importantes, cuyo desequilibrio es la posible causa de gran parte de las enfermedades metabólicas crónicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la esclerosis múltiple (hay sospechas recientes de que también es una enfermedad de fuerte componente metabólico) o el cáncer.

Pues bien, haciendo una reducción no muy exacta, pero sí bastante aproximada, resulta que a partir de los Omega 6 se forman eicosanoides que promueven la inflamación, deprimen el sistema inmune y aumentan la agregación plaquetaria (espesan la sangre y, por ello, dificultan la circulación); por contra, a partir de los Omega 3 se crean eicosanoides antiinflamatorios, antiagregantes y potenciadores del sistema inmune.

Ninguno de estos eicosanoides es malo o bueno per se. Ambos tipos de eicosanoides son necesarios en el organismo siempre y cuando ambos estén equilibrados.

Pero debido a los efectos que produce su desequilibrio en enfermedades como el cáncer, y a la orientación usual de dicho desequilibrio, llamaremos ‘malos’ a los eicosanoides que provienen de los Omega-6 y ‘buenos’ a los eicosanoides que resultan de los Omega-3. Es un reduccionismo que usaremos para entendernos.

El desequilibrio actual de ácidos grasos omega 3 y omega 6

Hace varias generaciones, poco después de la segunda guerra mundial, los productos comenzaron a ser procesados por la industria, que necesitaba aumentar la productividad a toda costa, para abastecer a una población cuyo crecimiento se disparaba.

Los procesos aplicados tanto a las cosechas como al alimento del ganado produjeron alimentos para consumo humano cada vez más desvirtuados. Somos lo que comemos, que es lo mismo que decir que somos lo que comen los alimentos que comemos.

Si las semillas se cultivan en terrenos deficitarios de ciertos minerales, las plantas resultantes lo serán también y, como consecuencia, nosotros, que las consumimos. Y lo mismo sucede con un ganado hormonado, atiborrado de antibióticos y alimentado con grano de mala calidad.

Sumemos a eso los alimentos refinados, llenos de azúcares y calorías vacías, y el resultado es que, mientras que hace años la relación de consumo omega6:omega3 era, aproximadamente, de 1:1, ahora puede resultar de hasta 25:1, incluso 40:1, como en Estados Unidos.

Consumir Omega6 es muy sencillo, está por todas partes, pero las cantidades de Omega3 en los alimentos son exiguas, y disminuyen aún más con el tratamiento al que la industria los somete.

Por tanto, si el consumo de Omega6 se dispara, tenemos un caldo de cultivo para la presencia desorbitada de eicosanoides inflamatorios, espesantes de la sangre y depresores del sistema inmune.

Nada menos que 3 características específicas que favorecen el cáncer y, en general, casi cualquier enfermedad crónica. Los eicosanoides pueden ser poderosos aliados o enemigos dependiendo la relación de acidos grasos omega 3 y omega 6 que presente nuestra sangre.

Los saludables omega 3

Las hormonas eicosanoides, y su relación con los ácidos grasos esenciales, fueron descubiertas hace unos 40 años por varios grupos de científicos a quienes otorgaron el premio Nobel por sus hallazgos.

Desde entonces se viene comprobando la importancia del consumo de Omega3 en la dieta diaria para promover la creación de eicosanoides ‘buenos’, hasta el punto de que ya forman parte del vocabulario habitual de la gente de a pie, si bien pocos conocen el porqué de lo saludable de su consumo.

De entre los ácidos grasos Omega3 y 6 que se derivan de los dos esenciales, hay dos que son, con diferencia, los más importantes, y que podríamos considerar el ‘heroe’ y el ‘villano’ en esta película (siempre que no olvidemos lo relativo de estos adjetivos y que son meras formas de recordar conceptos complejos, que hacemos simples para que sean más comprensibles) y cuyo impacto en la creación de un tipo u otro de eicosanoides resulta esencial.

El ‘villano’, uno de los derivados Omega-6, es el Ácido Araquidónico (AA), cuya conversión a partir del omega 6 esencial acido linoleico (de alimentos como aceite de girasol y la mayoría de frutos secos) se potencia cuando hay exceso de insulina en sangre, y también puede ingerirse directamente con las carnes rojas, embutidos, lácteos enteros o yemas de huevo.

En realidad, esos alimentos de origen animal no contienen por defecto ese balance desequilibrado de omega6 y omega 3, sino que dependerá de lo que consuman los animales de los que proceden.

Una ternera alimentada con grano lleno de omega 6 producirá carne llena de omega 6, que hará que nuestra sangre se incline por una producción de eicosanoides inflamatorios. Por el contrario, una ternera ecológica alimentada con pastos producirá carne con un balance mucho más equlibrado de omega 3 y omega 6, lo que redundará en eicosanoides menos inflamatorios. La carne, en sí, no tiene porqué ser mala para la salud; dependerá de la alimentación del ganado de la que proceda.

El ‘heroe’ es el Acido Eicosapentaenoico (EPA), que está presente sobre todo en pescados grasos como caballa, sardina, atún o salmón y en algas o mariscos. Puede ser sintetizado también por el organismo, aunque en menor cantidad, a partir del aceite Omega 3 esencial ALA, cuyas fuentes son bastante escasas: semillas de lino o chía y, en menor cantidad, en alubias negras o verduras como espinacas o rúcula.

El análisis que demuestra la relación de los ácidos grasos y el cáncer

Durante mucho tiempo existieron sospechas fundadas de su relación con las enfermedades inflamatorias y, en concreto, con el cáncer, hasta que, hace relativamente poco, un estudio demostró, por fin, de forma concluyente, la importancia de los omega 3, los eicosanoides derivados y su íntima relación con los procesos tumorales.

En un centro de investigación en Italia se realizó un seguimiento a una muestra representativa de enfermos de cáncer y se lo comparó con una muestra análoga de individuos sanos.

A todos ellos se les realizó un análisis de ácidos grasos de cadena larga en sangre, un tipo de análisis que en España creo que sólo efectúan un par de laboratorios de Barcelona.

Los resultados no dejaban lugar a dudas: los enfermos de cáncer tenían, de media, un ratio AA/EPA de aproximadamente 22. Mientras, los sujetos sanos tenían, de media, un ratio de 11. Es decir, la mitad, y aun así es una medida muy alta.

Estas medidas, estadísticamente significativas, demostraron la relación entre los niveles de cada ácido graso omega y el cáncer. Los eicosanoides de uno u otro tipo, creados a partir de uno u otro ácido graso omega 3 u omega 6, jugaban un papel determinante en la inflamación y el sistema inmune de los pacientes.

Se midieron esos mismos niveles en los habitantes ancianos de la isla de Okinawa, en Japón, famosos por tener la mayor proporción mundial de centenarios, la esperanza de vida más alta y el nivel de ancianidad libre de enfermedad más elevada del mundo (aunque la cosa está cambiando con la adopción por las nuevas generaciones de un estilo de vida occidental). El ratio AA/EPA que resultó fue de 1,5.

También se ha demostrado cómo esos niveles pueden bajarse siguiendo una dieta rica en pescado graso, que promueve los eicosanoides ‘buenos’. El problema es que, debido a la cría en piscifactoría de especies como el salmón, alimentado con grano rico en omega 6, los niveles de omega 3 de esos peces están bajo mínimos.

A eso hay que sumar la contaminación por mercurio que muchas especies de peces, sobre todo las grandes, presentan y el panorama se revela desalentador.

La necesidad de suplementar con aceite de pescado

Por tanto, pocas veces como hoy en día se ha impuesto tanto la necesidad de una suplementación con aceite de pescado refinado para inducir en el cuerpo un balance adecuado de eicosanoides.

En realidad, no sólo los enfermos de cáncer sino casi cualquier persona haría bien en suplementar su dieta con aceite de pescado. Cuando nuestras bisabuelas hacían tomar a nuestros abuelos aceite de hígado de bacalao estaban practicando una sabiduría ancestral llena de conocimiento tácito.

Consumir aceite de pescado refinado impactará positivamente en dos de los procesos ya explicados, por medio del balance adecuado de eicosanoides: la modulación de la inflamación y del sistema inmune, ambos de importancia capital en el cáncer.

Además, se ha demostrado su eficacia al tratar la hiperglucemia, aumentar la sensibilidad a la insulina en obesos resistentes y, sobre todo, para prevenir enfermedades cardiovasculares. De nuevo, un nexo de unión entre todas las enfermedades metabólicas, de las cuales el cáncer forma también parte, esta vez gracias al equilibrio o desequilibrio de los eicosanoides de uno u otro tipo.

Los dos ácidos grasos omega 3 principales del aceite de pescado son el Ácido Eicosapentaenoico (EPA) y el Docosahexaenoico (DHA).

Ambos han demostrado eficacia antitumoral directa, adicional a la indirecta al modular los eicosanoides que, a su vez, regulan la inflamación y el sistema inmune.

Por contra, los ácidos grasos omega 6 han demostrado ser promotores del crecimiento tumoral.

El (DHA), en concreto, ha demostrado también una potente relación con el cerebro: mejora las capacidades cognitivas y previene el alzheimer, al resultar neuroprotector.

Dosificación del aceite de pescado para un mejor balance de eicosanoides

Las cantidades de aceite de pescado recomendadas por los ‘expertos’ se basan en los datos conservadores de siempre, que parecen destinados a que nadie se beneficie de sus efectos reguladores de los eicosanoides.

A pesar de las pruebas aplastantes que se acumulan por doquier, de vez en cuando se publican en periódicos de gran tirada, mostrando el sesgo tendencioso de los mass media, los pocos estudios que parecen no demostrar beneficio alguno de los omega 3 en la modulación de enfermedades crónicas.

Pero al leerlos con detenimiento, vemos que parten de dosis tan bajas que es imposible que sus resultados pudieran ser distintos. Cuando la metodología de los estudios parece hecha para obtener un resultado deseado y poder difundirlo, hablamos de manipulación. Cuando determinados medios publican tan sólo esos estudios tendenciosos que desacreditan el papel determinante de los eicosanoides en multitud de procesos de enfermedad, deberíamos hablar de delito. Pero de esa mala ciencia pocos se atreverán a hablar.

Para las personas sanas, debería bastar la ingesta de entre 3 y 6 gramos de aceite de pescado refinado al día. Esas cantidades no deben ser absolutas, sino que dependerán del consumo de ácidos grasos omega6.

Para saber si una persona ha alcanzado los niveles adecuados y su balance de eicosanoides es el óptimo, debería realizar un análisis de sangre AA/EPA. Si este está entre 1,5 y 3, será ideal. Si es superior, habrá que ingerir menos omega 6 o aumentar el consumo de aceite de pescado omega 3. Si es menor de 1,5, habrá de disminuir la ingesta de aceite de pescado.

Para las personas con procesos inflamatorios de cualquier tipo: Crohn, cáncer, esclerosis múltiple, etc, las dosis deberán ser mayores, incluso de más de 20 gramos al día. De nuevo, hay que comprobar, con análisis periódicos, cuál es la adecuada para alcanzar el balance óptimo de eicosanoides en sangre.

Por último, hay que añadir que el consumo de aceite de pescado es una medida extraordinariamente importante, debido al déficit actual de omega 3 en casi cualquier producto que consumamos, pero debe servir de apoyo complementario a la dieta, que será la medida terapéutica principal.

En otros artículos debatiré cuál debe ser la dieta que la mayoría de investigaciones está demostrando como la más adecuada a nuestros genes y la más saludable, aunque pueda parecerle extraño a muchos: la dieta cetogénica con restricción calórica.

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31 Comentarios

  1. Muy interesante tu artículo. En lineas generales opino como tú, aunque el tema es muy complejo.
    Un ácido W6 que ha demostrado propiedades anticancerígenas, cardiosaludables y aninflamatorias es el ácido linoléico conjugado que también se encuentra en cantidades mucha mayores (de tres a 5 veces más) en la carne y la leche de los animales que se alimentan de pastos que en los que se alimentan de granos como maíz o soja.
    Lo que es inexplicable es que se sigan utilizando los ácidos grasos hidrogenados o trans, cuando se ha comprobado que están fuertemente asociados con las enfermedades cardiovasculares. Aumentan el LDL y bajan el HDL.
    Un saludo, Julián

    • Hola, Julián,

      Es cierto que le tema de los omega 6 es más complejo, con evidentes gamas de grises, pero necesitaba ser sintético para que el post no fuera excesivamente farragoso. Por ejemplo, el Ácido Gammalinoleico, abundante en la onagra y la borraja, también es un omega 6 precursor de eicosanoides antiinflamatorios.

      Otra cosa que no comenté es la influencia de los niveles de insulina a la ahora de inclinar la balanza en la producción de eicosanoides inflamatorios. Los distintos sistemas hormonales mantienen relaciones que hacen el problema aún más complejo.

      Respecto a las grasas trans y, por ejemplo, la campaña obscena a favor de la margarina y en contra de la mantequilla, es sólo un ejemplo del mundo en que vivimos: la publicidad corporativa transmutando lo bueno en malo y lo malo en bueno. Al final, nadie ha sido responsabilizado de semejante atentado contra la salud pública.

      Lo mismo que pasa con las grasas y el colesterol, convertidos en villanos para poder vender estatinas. Así, dos fármacos anticolesterol son los más vendidos del mundo, con ventas billonarias. Lo cierto es que los “malos” son los triglicéridos, no el colesterol, que es un precursor de una forma de vitamina d y de la testosterona. Respecto a las grasas ha sucedido lo mismo durante décadas: son, casi todas, completamente inocentes, a excepción de las nefastas trans, sintéticas, y de un exceso de algunas omega 6 cuando no están compensadas con omega 3.

      Gracias por tu comentario y un saludo

      Alfonso

      • Hola Alfonso, pensaba que todos los omega 6 eran inflamatorios. ¿Cómo puedo saber cuales son inflamatorios y cuales antiinflamatorios? Soy vegetariano crudívoro y prácticamente he eliminado los frutos secos de la dieta y las semillas de girasol, calabaza y sésamo, pues sus porcentajes de omega 6 son bastante más elevados que los de omega 3. Me he quedado solo con semillas de lino y chía, que si tienen bastante mas omega 3 que 6, y de cañamo, donde la relación es 1:3, pero merece la pena por la cantidad de amonoácidas.
        Otra cosa que me gustaría saber es por qué dices que los malos son los triglicéridos. Se que el colesterol no es tan malo como lo pintan, y que el problema son los vasos sanguíneos inflamados por la incorrecta relación omega 3: omega 6 y la carencia de vitamina C, pero no sé muy bien porque se elevan los triglicéridos ni la mejor estrategia para bajarlos.

      • Hola, Paco,

        El mundo de los eicosanoides y de los ácidos grasos es extraordinariamente complejo. Por regla general los omega 6 son inflamatorios. Cada uno se transforma en otros a partir de ciertas hormonas, dependiendo de otros sucesos que ocurran en el organismo. En etapas previas, ácidos como el GLA o gammalinoleico (abundante en la borraja) son antiinflamatorios, pero un exceso de insulina, por ejemplo, decantará la producción de etapas posteriores de acidos grasos precursores de eicosanoides inflamatorios.

        Respecto a los triglicéridos, en realidad no es el dato absoluto lo que importa, sino el relativo entre estos y el colesterol bueno HDL: se ha descubierto hace relativamente poco que no todo el colesterol ‘malo’ es tan ‘malo’, sino que existen dos tipos de colesterol LDL: el malo-malo (denso y pequeño, que sí provoca placas de ateroma) y el malo-bueno, grande y fofo, que no tiene potencial dañino.

        También se ha demostrado que existe una manera indirecta de conocer cuál es el porcentaje de tales tipos de colesterol malo en nuestro organismo, y es midiendo la relación entre triglicéridos y colesterol bueno (TGL/HDL). Cuanto más cercana a 1, mejor.

        Pero si ese cociente sobrepasa el 2, entonces el colesterol malo es, predominantemente aterogénico y es cuando uno debe preocuparse. Se ha demostrado que el nivel de LDL no es un predictor de fallo cardiovascular, pero que el ratio TGL/HDL es un excelente predictor de CUALQUIER CAUSA DE MUERTE, no sólo debida a enfermedades cardiovasculares.

        Esa es la razón por la cual hacer descender el colesterol total con estatinas no supondrá apenas beneficio, salvo el económico para la empresa que lo vende.

        Los TGL suben sobre todo debido al incremendo de niveles de insulina, que van asociados a un incremento proporcional de la glucosa en sangre, que a su vez se produce sobre todo por el exceso de carbohidratos.

        Una dieta vegetariana que no incluya demasiado grano o patata, puede tener niveles de insulina no demasiado altos, pero si se consume demasiado grano, demasiado carbohidratos totales o estos tienen un indice glucémico muy alto, la insulina subirá y, con ella, los TGL.

        Si, además, se consume muy poca proteína, no habrá niveles adecuados de glucagón, de efectos inversos a la insulina, que la contrarresten. Hay que añadir que el glucagón potencia la creación de eicosanoides antiinflamatorios y la insulina de inflamatorios.

        Otra manera de contrarrestar los TGL es consumiendo más omega 3 en forma de aceite de pescado o similar.

        Espero haberte ayudado, aunque este tema es tan apasionante como complejo.

        Muchas gracias por tu interesante comentario.

        Alfonso.

      • Hola de nuevo,

        Perdona, se me había olvidado contestar a una parte fundamental de tu comentario. Respecto a eliminar los frutos secos: yo no lo haría, sólo me limitaría a no consumir más de 40 o 50 gramos al día. Las avellanas, almendras y nueces de Macadamia contienen, sobre todo, acidos grasos monoinsaturados, que son inocuos respecto a la formación de eicosanoides. Además, poseen grandes cantidades de vitamina E y minerales esenciales, además de mucha fibra. Desde luego, esos 3 me parecen los frutos secos más saludables, más que las nueces.

        Las nueces y nueces del brasil contienen algo más de omega 6, pero su contenido puede contrarrestarse con aceite de pescado, que permitirá beneficiarse de sus otras cualidades.

        La avellana, además, contiene grandes cantidades del aminoácido Arginina, de la que Julián, otro lector de este blog, me puso sobre la pista al permitir aumentar la capacidad de los linfocitos T de luchar contra cánceres como el temible glioblastoma.

        Como siempre, hay que aprender lo bueno de cada alimento y saber contrarrestar lo que puede perjudicarnos de ellos. En resumen: si no te excedes en su consumo diario y tomas muchas algas y/o aceite de pescado, los frutos secos te harán más bien que mal.

        Gracias de nuevo y un saludo

        Alfonso

  2. Hola Alfonso,

    Al hilo de lo que comentáis de los frutos secos, tanto nueces de macadamia como almendras y avellanas no son ricas en omega3 pero si beneficiosas para el organismo?
    no me ha quedado claro del todo,

    gracias

    • Hola, Luis,

      Como le decía a Paco, esos frutos secos contienen sobre todo ácidos grasos monoinsaturados, que son relativamente indiferentes en la producción de eicosanoides. Pero los ácidos grasos monoinsaturados (como el ácido oleico, presente en el aceite de oliva, que es ese tipo de acido graso) han demostrado beneficios de otras maneras, al incrementar el colesterol bueno y que la relación triglicéridos/colesterol bueno se decante a una zona de salud.

      También hay estudios que demuestran su relación con procesos antiinflamatorios, aunque en este punto no tengo las cosas claras, debido a que supuestamente no influyen en la producción de eicosanoides que controlan la inflamación. Tal vez sea debido a la presencia de otros caminos bioquímicos secundarios que influyen en ese tipo de procesos.

      Esos tres frutos secos son los que contienen mayor proporción de ácido oleico y son relativamente bajos en acidos grasos omega 6, al contrario que las nueces, por eso creo que son frutos secos mucho mejores. Son, además, una buena fuente de vitaminas A y sobre todo E, calcio y magnesio, dos minerales cuya deficiencia aparece relacionada en procesos cancerígenos. La deficiencia de calcio se relaciona con mayores prevalencias de tumores como el de colon, y los frutos secos son fuentes mucho mejores que la leche. Aportan casi el doble de calcio por 100 gramos.

      El único problema es que son fuentes de cierta cantidad de carbohidratos y su consumo debe limitarse (en una dieta cetogénica, claro está) a unos 40 gr al día, pero son suficientes para beneficiarnos de sus ventajas.

      Como siempre, un alimento puede ofrecer ventajas pero también inconvenientes en función de la dosis, como muchas sustancias, que serán cura o veneno en función de la cantidad relativa. Y sus beneficios se explican en función de variados procesos y moléculas implicadas. En este caso las ventajas no provienen de su relación de omega 3, que es escasa, sino de otros compuestos y procesos.

      Gracias por el comentario y un saludo

      Alfonso

  3. Hola, he leido sus comentarios, totalmente razonables y muy bien argumentados.
    En que situación se encuentran las enzimas antioxidantes en la célula cancerígena…y que beneficios traeria la suplementación con vitaminas y minerales como medida preventiva o complementaria, sucede que los comentarios al respecto no me son muy claros…es cierto que frenarian los procesos de oxidación que se presenta normalmente en la célula y mucho de los canceres no se diagnosticarian en estadios avanzados.
    Gracias…

    • Hola, Gracias por sus palabras,

      El tema de los antioxidantes es largo, extenso y peliagudo. Hay estudios contradictoriso que dicen que los antioxidantes son beneficiosos y otros que impiden que la quimio sea efectiva, porque ésta se basa en provocar un entorno oxidante para las células tumorales. En general, son más los estudios que demuestran beneficios que los que demuestran perjuicios, pero creo que hay muchos factores mezclados que deben ser tenidos en cuenta y que podrían empañar los resultados.

      Debido a esa contradicción y dificultad, muy raramente me preocupo de esos temas, ya que carezco de capacidad para determinar si sirven o no. Por eso me centro en procesos más generales como el metabolismo, la inflamación y el sistema inmune.

      Gracias por el comentario y disculpas por haber tardado tanto en moderarlo.

      Un saludo

      Alfonso

  4. Error al concluir…Me referia al diagnóstico de cáncer en etapa inicial. Gracias

  5. Buenas Alfonso,
    Te sigo desde hace tiempo, aunque últimamente he estado desconectada por la enfermedad de mi marido (glioma bajo grado, intervenido 2 veces). Si no recuerdo mal, tu mujer se visitaba con una oncóloga de Barcelona, si me pudieras facilitar el nombre y dirección te lo agradecería.
    Me encantanta tu nuevo blog!
    Muchas gracias y un saludo

    • Hola, María José,

      Sí, hace años mi mujer y yo visitamos a una oncóloga de Barcelona que abandonó la práctica oficial para adentrarse en terrenos diferentes, pero basados en evidencias científicas básicas como las que propongo en este blog.

      No es un secreto, pero preferiría decirte su nombre en privado, si me envías un email cancerintegral@gmail.com.

      Un saludo

      Alfonso

  6. Hola,

    Tengo cáncer de mama (HER 2 +) Y Acabo de descubrir este blog y me parece MAGNÍFICO.

    Estoy descubriendo este nuevo mundo de la medicina “disidente” (soy ecologista y, por tanto, sí conocía las tradicionales medicinas alternativas, que tiene una filosofía similar, pero es diferente a la vez), y di con la teoría de la alcalinidad/acidez, de manos del Dr. Martí Bosch, y es lo que, ahora mismo, estoy intentando, con muchas dificultades, seguir (es una hazaña conseguir deconstruir nuestra cultura gastronómica reciente -soy joven-).

    La verdad es que con tanto dato técnico me acabo perdiendo un poco…

    Tengo algunas dudas sobre este tema:

    1. Entiendo que los aceites refinados de pescado están libre de los contaminantes y de los resultados de la mala alimentación proporcionada a los peces, por ello, debemos consumirlos en sustitución de éstos. ¿Cierto?

    2. Estoy consumiendo aceite de semillas de lino (de cultuvo ecológico). Dices que propician en menor medida la síntesis de esos elementos imprescindibles para la salud. ¿Debo, entonces, sustituirlo por aceite de pescado o debería simultanear los dos?

    3. Con respecto a los análisis que mencionas para ir determinando el estado de equilibrio/desequilibrio de ambos omegas, ¿es absolutamente necesario o serviría la alternativa de controlar las ingestas? Lo digo porque si sólo los realizan en un solo laboratorio, deben de ser casi prohibitivos, y más si debemos hacerlos periódicamente.

    A medida que vaya leyendo tus entradas, seguro que voy preguntándote dudas :-p

    ¡Muchas gracias por acercarnos los vastísimos conocimientos que has ido adquiriendo (no, seguro, sin dificultad -es todo muy complejo para gente profana en la materia…-), así como atender nuestras dudas tan amablemente. Y felicidades por tu gran trabajo!

    Carmen 🙂

    • Hola, Carmen,

      En primer lugar te agradezco tus palabras y lamento tu situación. Te contesto a cada una de tus cuestiones

      1. No sé si sustituir totalmente es lo más adecuado, pero desde luego para alcanzar los niveles de omega 3 sólo con pescado es difícil y casi desaconsejable debido a los niveles de mercurio y otros metales pesados. Los peces azules pequeños como caballa y sardina son muy apropiados y con niveles menores de contaminantes. Otra solución son las algas, si soportas su sabor.

      2. Para lograr niveles adecuados de EPA y DHA el lino no es la mejor solución pero su consumo aporta otras ventajas. Si consumes cantidades moderadas de lino puedes seguir tomándolo a condición de que no sea tu principal fuente de omega 3

      3. El análisis es bastante útil para tener un control de lo que se consume y no pasarse o no llegar. Es caro, pero con hacerlo una vez al año o cada seis meses podría ser suficiente (tras un mes o dos de tomar una dosis de aceite tirando a alta)

      Gracias a ti, Carmen,

      Un abrazo

      Alfonso

    • Carmen,

      Mi oncologo y el de mi madre se llama Manuel Alvarez (más abajo pondré parte de su CV), me dijo que la teoría de Bosch es basura, que el cuerpo tiene un pH medianamente estable y que cada esfuerzo externo de alcalinizar-acidificar es inmediatamente corregido en forma automatica por el cuerpo.
      ==
      Destacado médico de Clínica Las Condes, está a cargo de liderar el Centro Clínico de Cáncer, un moderno complejo que tiene como principal objetivo, entregar una atención integral al paciente en tratamiento.

      Doctor Manuel Álvarez

      El Doctor Manuel Álvarez se ha convertido en una eminencia en el campo de la investigación del cáncer. Hoy con más de 25 años de experiencia, es pieza clave del Centro Clínico del Cáncer en Clínica Las Condes, liderando uno de los centros más avanzados de esta materia en Latinoamérica.

      Médico egresado de la Universidad de Chile, realizó su Beca de Medicina Interna en la Pontificia Universidad Católica y luego tuvo una estadía de 5 años en Estados Unidos, realizando un postgrado en Farmocogenómica, Farmacología molecular, y su especialización en Oncología Médica. Posteriormente, hizo un postgrado de Trasplante de Medula Ósea en Seattle, Washington en el Centro de Investigaciones Oncológicas Fred Kutchinson, calificado como una de las mejores instituciones de trasplante del mundo. Finalmente trabajó un año en el National Cancer Institute.
      ==

      • Hola de nuevo, Rodrigo,

        La teoría del ph es, ciertamente, una manera de no entender los procesos corporales para amortiguar el ph sanguíneo, que se mantiene siempre en unos márgenes muy estrechos. Se confunde que el tumor sea ácido debido a los desechos tumorales con que esa acidez se vea provocada por factores externos.

        No obstante, eso no quita que TODO lo demás deba abandonarse y desterrarse la base metabólica del cáncer. Todo lo contrario: hay que separar el grano de la paja, hacer a un lado las teorías menos sustentadas por las pruebas y hacer caso de las que sí lo están.

        Y lo que sí es del todo basura, definitivamente, desde mi punto de vista, es la teoría genética del cáncer y la quimioterapia en que se basa, que ha arrasado millones de vidas desde hace medio siglo, porque ésa sí hace daño con todas las de la ley, tanto a las vidas como al bolsillo de un país.

        Un saludo

        Alfonso

  7. Hola acabo de descubrir este blog, soy novata en el tema”cancer ” pero me han diagnósticado unos tumores raros denominados Hemangioendoteliomas epitelioides , y me han dicho que es un tumor vascular de crecimiento lento pero al final tumor maligno, por lo que queria preguntar si la alimentación o dieta cetogenica pueden paliar el crecimiento de los tumores. Estoy muy preocupada. Gracias

    • Hola, Txaro,

      En este blog opinamos lo mismo que quienes sustentan que el cáncer es una enfermedad metabólica: que todos los cánceres proceden de causas metabólicas comunes y que, por tanto, tienen idéntica solución. Los tumores serán más o menos agresivos en función de la localización del órgano enfermo y de su acceso a un combustible metabólico u otro, lo que condicionará su velocidad de crecimiento, pero creemos que la dieta podría servirte, en mayor o menor medida, mientras recuerdes que no hay recetas milagrosas y que debes complementar su aplicación con otras medidas adicionales.

      Espero que todo te vaya bien y te mando un saludo.

      Alfonso

    • Hola, Rodrigo,

      Conozco bien el estudio del que hablas, y es uno de los más claros ejemplos de promoción de un estudio, por parte de los medios, cuya base metodológica es escandalosamente deficiente.

      Lo curioso es que no se habla tanto de las decenas de estudios (bien planificados y estadísticamente significativos), que dicen exactamente lo contrario y que convierten al omega 3 en uno de los elementos más beneficiosos en la dieta, con una de las capacidades más específicas de reducir la inflamación, asociada a casi cualquier enfermedad crónica.

      Gracias y un saludo

      Alfonso

  8. Hola Alfonso,

    soy familiar de un afectado por cáncer de colon, con metástasis en vía biliar y varias en hígado.

    Estamos a punto de iniciar el tratamiento con DCA y queríamos suplementar tal y como recomiendas, con algún suplemento de Omega 3.

    Hemos encontrado una variedad diferente al aceite de pescado y que nos ha resultado muy interesante: el aceite de krill.

    Como bien sabrás el krill es un crustáceo, con el que se elaboran unas “perlas” de suplemento de Omega 3.

    Según he podido comprobar, sus valores por gramo son los siguientes:
    -Lípidos así como ácidos grasos: 820 mg.
    -Fosfolípidos: 420 mg.
    -Ácidos Omega 3: 300 mg.
    -de los cuales EPA: 150 mg.
    – ” ” ” DHA: 90 mg.
    -Ácidos Omega 9: 100 mg.
    -Ácidos Omega 6: 20 mg.

    Cuál es tu opinión respecto a esta alternativa?

    Muchas gracias por todo el apoyo que nos das a tantas personas.

    Un saludo.

    • Hola, Claudio,

      Nosotros tomamos un tiempo el aceite de enerzona, cuya calidad está fuera de toa duda, y cuyas proporciones de DHA y EPA es óptima, pero que es bastante caro.

      La alternativa del krill puee ser perfectamente válida: se necesita un proceso menos costoso para asegurar la ausencia de metales pesados en el aceite y puede salir más economico, amén de más ecológico. Está claro que la elección puede suponer u ahorro considerable, pero en el tema de las marcas no soy en absoluto u experto.

      Respecto a las proporciones óptimas, yo me fío bastante de Barry Sears, el creador de la dieta de la zona, aunque la suya no es la única opinión. Hay quienes aocnsejan un relacion EPA/DHA de 2/1. Luego, lo suyo es que la cantidad total de ácidos grasos diarios alcancen los valores adecuados, e los cuales hablo en en el blog.

      Un saludo

      Alfonso

  9. Estimado Alfonzo.

    Tengo 64 años.No tengo cancer ni diabetes ni hipertenso. Me parece interesante tus explicaciones en relacion a la dieta cetogenica para la cura del cancer.

    Me gustaria tu opinion en relacion a la leche de coco fresco caser sin industrializacion. ¿ Es saludable o no ?

    Felicitaciones por su blog.
    Arnaldo

    • Hola, Arnaldo,

      El coco es MUY saludable. Tiene grasas saturadas de cadena media que se transforman casi directamente en cetonas en el hígado, y hay estudios que relacionan su ingesta con una mejor salud cerebral. No conozco esa marca ni si realmente no está procesada, pero mejor si se consumen productos de coco (aceite de coco sobre todo) virgen y sin procesar, mucho mejor.

      Gracias por su comentario y un saludo

      Alfonso

  10. Mi marido fue a diagnosticar el cáncer de tiroides junio de 2013 y haber hecho la quimioterapia, pero lo hace peor hasta que un amigo me contó cómo curar su cáncer de mama con el aceite de cannabis obtenido de centro de cáncer Londres. Inmediatamente me puso el centro a través info.cancercentrelondon.co.uk@aol.com correo electrónico y nos proporcionaron el aceite de cannabis para mí y las instrucciones sobre la forma de administrar el aceite de cannabis para el tratamiento. Después de 3 meses de uso de la medicación de aceite de cannabis, mi marido estaba libre del cáncer mortal. Somos una familia feliz ahora.

    Nina Mugasin
    Spain

  11. Hola Alfonso, en primer lugar, te quiero agradecer de corazón la ayuda que prestas desinteresadamente a los pacientes oncológicos y a sus familiares con toda la información que, con mucha entrega, has acumulado estos años.
    En línea con lo que señala este artículo en cuanto a equilibrio entre los omega-3 y 6, me surge una duda: el tomar ácido punícico u omega-5 (según tengo entendido) presente en concentraciones de aceite de semilla de granada, ¿afectaría en algo a ese equilibrio? ¿es compatible tomar dicho concentrado, sin aumentar nuestra proporción de omega-6, y por otra parte suplementos de omega-3? Perdona mi ignorancia, pero en algún sitio me ha parecido leer que se relacionan los omega-6, más concreto el CLA, con el ácido punícico que te comento.

    ¡¡¡Muchísimas gracias por adelantado!!!

    • Hola, Verónica,

      Te pido disculpas por la tardanza en responder. Tu comentario es muy valioso para mí, porque me ha hecho investigar algo más acerca del Ácido Punícico. Si bien es cierto que está ‘emparentado’ con el CLA, recuerda que dihco aceite no es perjudicial, porque no todos los omega-6 son proinflamatorios, la cosa es (bastante) más compleja: a veces hay que simplificar para poder transmitir una idea.

      Todo parece apuntar a que este ácido graso sigue vías similares a los omega 3, e incluso algunas vías alternativas, relacionadas con el bloqueo de leucotrienos y prostaglandinas proinflamatorias. No he encontrado un estudio que sugiera que interfiere en las vías similares antiinflamatorias de los omega 3, y me extrañaría que sucediera.

      Por otra parte, aunque se entrevé que eres inteligente, recuerda que debes afrontar el tratamiento de una forma integral, afrontando la pelea contra el tumor desde múltiples aspectos, todos los que puedas, con la dieta como epicentro de las medidas. En este enlace puedes acceder a un post donde escribí un tratamiento integral (no hay que seguir todas las medidas, pero son un ejemplo de que las balas mágicas no existen y no hay que dejarle ningún resquicio por el que pueda prosperar): http://cancerintegral.com/dicloroacetato-de-sodio-mecanismo-de-accion-contra-el-cancer/

      Espero que todos os vaya bien y un abrazo

      Alfonso

      • No sé cómo agradecerte el tiempo que has dedicado a despejar mis dudas. Me alegro infinitamente si mi ignorancia al menos ha servido para sumar algo en tu línea de investigación. Por supuesto que tomo tu consejo (tan valioso) de abordar el problema de una forma integral, sobre todo desde el punto de vista de la dieta…tengo que estudiarme bien las pautas que indicas para afinar un poco más (me da miedo no saberlo hacer adecuadamente, ¡pero gracias a tu ayuda seguro que conseguimos aplicar las líneas maestras!). Seguiremos entonces con el extracto de granada y el resto de suplementos que aconsejas (incluido el omega 3).
        Espero que si es cierto que existe esa “la cadena de favores” de la que algunos hablan, la vida te devuelva en felicidad la ayuda que estás prestando a otras personas, entre las que me incluyo.

        Os deseo lo mejor a tí y a tu familia,

        Mil gracias, de corazón.

      • Lo mismo te digo, Verónica

        Gracias y un abrazo

        Alfonso

  12. Hola Alfonso,

    En primer lugar felicitarte por tu blog.

    Mi pregunta es la siguiente ¿cómo se consigue evitar el contenido de metales pesados en los aceites de pescado, si es en las células lipídicas donde se almacenan estos? ¿el aceite de pescado al estar procesado no pierde calidad y por tanto efectividad?

    saludos

    • Hola, Enrique,

      Sólo puedes confiar en encontrar una marca que elimine la mayor parte de los metales pesados. Nosotros usamos enerzona, que parece cumplir los estándares, pero hay algunas otras basadas en krill que puede que sea más sencillo que las trazas sean aún menores

      Un saludo

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