el cáncer como enfermedad metabólica
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Publicado en Ene 30, 2013 in Causas del cáncer: nuevo modelo | 18 comentarios

Porqué se necesita un nuevo paradigma de investigación y tratamiento del cáncer o jamás será curado

Porqué se necesita un nuevo paradigma de investigación y tratamiento del cáncer o jamás será curado

Durante un tiempo no he podido atender este blog como es debido pero, aún así, estas semanas han sido fructíferas porque han servido para conocer a nuevos lectores y, también, porque he recibido los primeros insultos (algunos anónimos y, por tanto, no publicados).

Nunca es agradable ser insultado, sobre todo cuando los argumentos esgrimidos para justificarlos son radicalmente falsos y provienen de la ignorancia, pero todo ayuda a sacar conclusiones.

Uno puede escribir sin problemas acerca de los especuladores corporativos de casi cualquier tipo y será creído; puede describir cómo algunos oligopolios juegan con el precio de los alimentos, provocando hambrunas que afectan a millones de seres humanos y no recibirá críticas, y eso que es difícil concebir semejante grado de iniquidad en cualquier otra práctica empresarial.

Pero basta con decir que la terapia de las enfermedades crónicas se basa en una farsa tejida al calor de prácticas empresariales psicopáticas para que algunos que se creen científicos supongan que con ello ataco a los médicos, a la medicina y, por extensión, a la ciencia en general, sin detenerse a profundizar en los argumentos que esgrimo y en los datos que aporto.

Los insultos suelen proceder de personas que cumplen, en muchos casos, una serie de características bien definidas: hombre, joven, ingeniero, informático o similar, aficionado a la las revistas de divulgación ‘mainstream’, que jamás ha profundizado en un estudio científico y aún cree que vive en el mejor de los mundos posibles.

En algunos casos, tienen algún familiar que ha sobrevivido a un cáncer después de ser “tratado” (sin saber qué parte de dicho ‘tratamiento’ es la que realmente lo ha salvado) y que, “por tanto”, razonan que lo que digo en este blog no sólo no es cierto sino que significa que mi intención es aprovecharme del dolor ajeno para enriquecerme.

No voy a profundizar en una sola entrada en todos los argumentos que tanto tiempo y lecturas me ha costado construir, y que han derribado mis anteriores convicciones, pero listaré algunos, y ahondaré en ellos en un futuro.

La medicina farmacológica depende de decisiones empresariales.

La ciencia básica estudia procesos bioquímicos implicados en procesos normales o de enfermedad. También estudia ‘in vitro’ o en animales moléculas que han demostrado indicios de cierta efectividad terapéutica.

La ciencia clínica se dedica a demostrar si determinada práctica o molécula tiene eficacia terapéutica real contra determinada enfermedad. Para ello, enrola en estudios gigantescos, que deben cumplir diversas fases, a miles de voluntarios, a veces en centros de todo el mundo, con el objetivo de determinar, con fiabilidad estadística, y luego de muchos años de estudio, si dicho compuesto “mejora” el estándar de tratamiento existente o pueden usarse como segunda o tercera línea de tratamiento.

Esos fármacos, probados en estudios cínicos, han requerido el desembolso de cantidades enormes de dinero, que sólo unas pocas compañías de enorme poder económico pueden llevar a cabo. Dichas compañías necesitan recuperar la inversión con un margen de ganancia, puesto que se trata de empresas multinacionales privadas cuyo único fin es obtener el mayor beneficio posible.

Por tanto, el tratamiento de los enfermos de casi todas las dolencias crónicas depende de la decisión que dichas compañías privadas lleven a cabo cuando se hacen la pregunta: ¿Qué trasladamos desde la ciencia básica a la clínica? ¿Qué molécula ponemos a prueba? ¿Qué paradigma de enfermedad interesa más atender?.

En dicha decisión no intervienen los médicos, y la ciencia comienza a aplicarse DESPUÉS de que se haya tomado, y no atiende a motivos curativos, sino económicos.

Ésa es la pregunta fundamental que debemos hacernos: ¿Por qué se ponen a prueba unas moléculas y no otras? ¿Por qué la hipótesis en que se basa el paradigma del cáncer es éste y no otro?

La mayoría responderá: porque esas moléculas y ese paradigma son los que han demostrado mayor eficacia terapéutica en pruebas de ciencia básica y preclínica.

Pero la realidad es otra.

El paradigma del tratamiento de las enfermedades crónicas alimenta los intereses de un oligopolio.

La mayoría de los tratamientos principales de las enfermedades crónicas están fabricados por empresas farmacéuticas. Para obtener un fármaco que esté disponible al público deben invertirse millones de dólares y muchos años de investigación. Es lógico que una empresa quiera recuperar la inversión.

Por mucho que se diga que la investigación farmacéutica es un sector altamente innovador, lo cierto es que el paradigma en que ha venido basándose el tratamiento del cáncer es, aproximadamente, igual que hace décadas: fármacos que ataquen células que se reproducen con rapidez.

Si todas las empresas importantes del sector fabrican fármacos que se basan en el mismo paradigma, y el retorno de inversión es astronómico, ¿para qué arriesgarse con otro tipo de fármacos basados en otro tipo de paradigma de la enfermedad? Desde los años 40, cuando se instauró el concepto de quimioterapia y la base de la actual terapia, comenzó el negocio legal más lucrativo.

Un oligopolio es un conjunto de empresas que, lejos de competir en todos los aspectos del mercado, establecen alianzas implícitas o explícitas para coparlo. Dicha práctica, que está, en realidad, promovida implícitamente gracias al neoliberalismo imperante, está lejos de producir una “competencia perfecta”, como el liberalismo seminal promulgaba con la misma ingenuidad que criticaba en las políticas proteccionistas, sino que un conjunto de multinacionales imponen una manera similar de producir fármacos que saben producen pingües beneficios e impiden el acceso a cualquier otra que pretenda cambiar dicho paradigma.

Periódicamente se producen nuevos fármacos patentables que atienden a la famosa frase pronunciada por el Príncipe de Salina en “El Gatopardo”, de Lampedusa: “Hay que hacer que algo cambie para que todo siga igual”. Es decir, fármacos que apenas prolongan la vida pero suponen otra vuelta de tuerca de un paradigma de escasa eficacia curativa pero que saben supondrá una extraordinaria fuente de ingresos.

Si la quimioterapia fuera curativa, podría entenderse que se persiguiera mejorar un paradigma que funciona, pero lo cierto es que no funciona en la mayoría de los tumores.

Para ilustrar ese dato, basta con leer una entrevista a Mariano Barbacid, un investigador ortodoxo y afín al paradigma oficial, realizada en el año 2003 y en la que confiesa que la quimioterapia sólo cura un 10% de todos los cánceres y que los avances de las últimas décadas han sido mínimos.

La I+D farmacéutica no es disruptiva, sino incremental.

Constantemente se nos bombardea con la información de que el presupuesto en I+D del sector farmacéutico es enorme. En realidad esa noticia, como tantas otras difundidas por los mass-media, es engañosa.

En primer lugar, el presupuesto dedicado a Marketing es aproximadamente el doble que para I+D.

En segundo, la I+D a la que dedica sus esfuerzos la industria es incremental, esto es, investiga constantemente productos que son ‘más de lo mismo’ y no productos disruptivos que suponen un cambio radical de paradigma. Sus fármacos vienen a dar vueltas de tuerca constantes a los mismos conceptos, y todas esas vueltas tienen un único fin: maximizar beneficios.

Un fármaco no necesita otra cosa que mejorar levemente los resultados del tratamiento anterior o producir menores efectos secundarios. Y no hay necesidad de una investigación disruptiva, que es mucho más cara y significa correr riesgos mucho mayores, a pesar de que el paradigma actual no funciona, porque:

  • Todas las empresas del oligopolio “investigan” según el mismo paradigma, por lo tanto no existe competencia que impulse cambios radicales y todas se dedican a repartirse el pastel de beneficios aportando leves incrementos de efectividad que tardan décadas en aparecer.
  • Los médicos están secuestrados literalmente por dichos tratamientos, que son los únicos que les permiten prescribir. Con su prescripción, aportan una capa de ‘ciencia’ y venerabilidad a tratamientos que no se sostienen si uno aplica un mínimo de sentido común y algo de conocimiento. Así, si alguien critica el tratamiento se le dirá que critica a los médicos y a la medicina, aunque en realidad quien haga esos juicios no entienda el proceso obsceno y pervertido de raíz en que todos estamos inmersos.
  • En realidad, desde que están en la facultad, los médicos son aleccionados en el paradigma creado por la industria y desconocen que viven en una caverna y que existe otra posible manera de tratar. Todo lo que escape del horizonte de los estudios clínicos, que se deciden tras decisiones empresariales, es considerado anatema. Un médico raramente acudirá a estudios básicos para saber lo que debería estudiarse en ensayos clínicos y, en realidad, no se está estudiando.

No importa que la ciencia clínica aplicada después de que se haya tomado la decisión de qué poner a prueba sea rigurosa, porque lo que debemos preguntarnos -no insistiré nunca lo bastante- es: ¿DEBERÍA HABERSE PUESTO A PRUEBA OTRA MOLÉCULA MÁS PROMETEDORA? ¿DEBERÍA CAMBIARSE EL PARADIGMA POR OTRO CON MAYORES PROBABILIDADES DE CURAR, COMO LA CIENCIA BÁSICA VIENE ALERTANDO DESDE HACE DÉCADAS?

Es cierto que están apareciendo nuevos conceptos terapéuticos: vacunas como la DC-VAX, estudios de virus modificados para atacar específicamente las células tumorales como el Delta-24 o mecanismos que, mediante campos eléctricos de baja intensidad, matan las células que se reproducen velozmente, como el Novo-TTF.

Pero en todos esos casos, y aún reconociendo el avance que suponen, sobre todo debido a sus escasos efectos secundarios, en el fondo plantean paradigmas parecidos: ataque frontal en vez de atajar las causas metabólicas, con lo cual hay que aplicarlos constantemente o el cáncer recidivará. Es decir, no son medidas curativas y, seguramente, no se plantean serlo. Son, eso sí, avances a tener muy en cuenta, sobre todo debido a su escasa o nula toxicidad, a condición de que se  complemente su aplicación con otras medidas más racionales encaminadas a atajar la bioquímica del metabolismo tumoral.

Además, se trata de avances de compañías relativamente pequeñas, que se ven obligadas a competir con I+D disruptiva  a pesar de que muchas de ellas no tienen recursos para promover estudios clínicos extensos. De eso se valen las grandes compañías: sólo ellas tienen esa capacidad económica y saben que pueden permitirse el lujo de dejar que las ideas innovadoras mueran sin ver la luz y, así, resultar un problema de competencia, simplemente por falta de capacidad económica.

Un ejemplo de laboratorio pequeño que intenta cambiar el paradigma de investigación y tratamiento es Lipopharma, cuya molécula Minerval ha demostrado mucha mayor eficacia que el tratamiento estándar para gliomas, el quimioterápico Temodal, y con casi nulos efectos secundarios, pero que está teniendo serios problemas para encontrar financiación y probar dicha molécula en ensayos extensos.

La maquinaria de la propaganda se pone en marcha. Los bloggers y los opinadores defendiendo a sus verdugos.

Las anteriores preguntas no importan demasiado para la industria, porque no necesitan ser disruptivos, como acabamos de ver, sino sólo parecerlo.

Para ello, no tienen más que apoyarse en su enorme presupuesto de marketing y en su inversión en grupos de comunicación: una vez aleccionados los médicos, sólo basta aleccionar al resto del redil, esto es, el público en general, que leerá los periódicos generalistas o verá los telediarios de las principales cadenas y creerá en la versión oficial con pasmosa rapidez puesto que, a fin de cuentas, los tratamientos están validados por el respetado estamento médico.

También serán advertidos de que desconfíen de todo aquél que les venga a decir que la quimioterapia es una farsa, porque no serán más que manipuladores en busca de dinero (tiene gracia que esa crítica proceda del sector de actividad empresarial con mayor margen de beneficio de entre todas las que operan legalmente).

El colmo lo protagonizarán los jóvenes ‘científicos’ que leen el ‘Muy Interesante’ o ven vídeos de Carl Sagan (excelente comunicador y científico, que conste) y creen que con ese conocimiento ‘mainstream’ es suficiente para comprender las complejidades de este mundo obsceno.

Y confundirán moléculas que no sirven con moléculas que nadie se ha molestado en probar si sirven o no. En inglés hay dos términos que describen muy bien esta diferencia: están las moléculas “disproven”, esto es, las que han sido probadas y se ha demostrado que no sirven, y están las “unproven”, esto es, las que simplemente no se han puesto a prueba debido a que no podría obtenerse un beneficio económico de su comercialización, pese a haber demostrado una mayor capacidad terapéutica potencial.

Hay, efectivamente, moléculas que sí han demostrado ser ineficaces en ensayos serios pero, otras, simplemente permanecen en el limbo y son descartadas con desdén sin saber a ciencia cierta su validez, a pesar de haber demostrado potencialidad terapéutica.

Hay otras que, incluso, han demostrado su utilidad en pruebas serias, y siguen siendo despreciadas por los estamentos médicos y el público en general, que cree que lo barato y lo que no provoca efectos secundarios no pueden ser eficaz, sino sólo lo pagado a precio de oro y lo que casi te mata. En su mente identifican precio con valor y tienen grabada la idea de que cuanto más grave la dolencia, mayores efectos secundarios deben sufrir al tratarse.

Una de las moléculas “unproven” preferidas como blanco de las burlas es el Dicloroacetato de Sodio, que personajes de toda condición ridiculizan sin saber que su eficacia potencial es alta y, simplemente, lo que se reclama es que alguien ponga el dinero para ponerla a prueba y salir de dudas. Es un producto “unproven” que todo el mundo toma por “disproven”.

En su reduccionismo mental, los opinadores “científicos” razonarán así: “este blogger habla de algo que los médicos no prescriben, luego ha debido de ponerse a prueba y ha demostrado que no sirve. Por tanto, es un posible conspiranoico que promueve curación con algo no probado. Es un anticientífico y, probablemente, alguien que quiere enriquecerse a costa de la ignorancia y desesperación de los enfermos.

Comparativa entre el actual paradigma y el que busca la curación.

Llegamos por fin al quid de la cuestión: en qué consiste el actual paradigma y porqué interesa llevarlo al extremo.

Bases del paradigma actual del cáncer:

  • El cáncer es producto de mutaciones genéticas de origen desconocido.
  • Cada tipo de cáncer, cada subtipo de tipo de cáncer, incluso cada persona, muta un número determinado de genes que desembocan (todos ellos, no importa su heterogeneidad) en un cáncer que, en realidad, son tantas enfermedades como tipos de subtipos de cáncer. A pesar de que las manifestaciones de todas esas enfermedades sean similares en todos los cánceres y personas, son (dicen) enfermedades diferentes.
  • Al tratarse de enfermedades diferentes, deberán tratarse con fármacos específicos, cada uno de los cuales ataca un grupo o combinación de genes. Habrá tantos fármacos como expresiones de dichos genes.

Y, ahora, las bases del nuevo paradigma, el que más fácilmente encontraría una cura:

  • El cáncer es una enfermedad metabólica.
  • Si se producen cambios genéticos son debidos a genes que se expresan después de que se produzcan los cambios metabólicos. Incluso aunque se demostrase que los genes vienen antes de los cambios metabólicos, éstos son sólo unos pocos, frente de las miles de combinaciones de genes mutados, luego el sentido común reclama atajar el metabolismo tumoral antes que las mutaciones.
  • Todos los tipos de cáncer comparten un conjunto relativamente limitado de características genéricas comunes, en todos los pacientes, que los diferencian de las células sanas: problemas mitocondriales, glucólisis como forma de obtener la energía, hipoxia ligada a mayor malignidad, consumo exagerado de glucosa, sistema inmune deprimido, incremento de producción de ácido láctico y sobreexpresión de lactato deshidrogenasa, incremento de receptores de insulina, factores inflamatorios y angiogénicos sobreexpresados, sobreexpresión de otras moléculas como HIF-1alfa o CXCR4, sobreexpresión de anhidrasa carbónica, reducción de ATPasas, inversión del gradiente de PH intra-extracelular…
  • Todos los cánceres son la misma enfermedad con pronósticos distintos debido a la diferencia anatómica y funcional de la célula donde sucede: la causa y solución son las mismas, aunque debido a las diferencias citadas, el cáncer será más o menos agresivo dependiendo del órgano primario donde se produzca.

¿Por qué se sigue el primer paradigma y no el segundo?

El sentido común de cualquiera que haya dirigido proyectos sabe que el segundo paradigma es mucho más eficiente: aprovecha unas pocas dianas genéricas, específicas de todos los tumores, para crear compuestos terapéuticos o seguir normas que permitan erradicar las condiciones metabólicas que alimentan al cáncer.

La primera opción necesita crear infinidad de fármacos, cada uno de los cuales sólo atacará determinada mutación de un grupo determinado de genes. Como el propio paradigma no ha cambiado, ni siquiera ese fármaco servirá para curar, sino para alargar la vida (a fin de cuentas las causas de porqué han mutado dichos genes no se contrarrestan, sino que persistirán y provocarán que el cáncer vuelva a recidivar en cuanto el tratamiento se suspenda).

Además, para cubrir toda la combinación de genes afectados deberán aplicarse varios fármacos cada vez, en función del perfil genético del tumor.

Cualquiera con dos de dos de frente habrá comprendido ya por dónde van los tiros.

¿Por qué el paradigma actual es muy efectivo para ganar dinero a pesar de ser casi inefectivo para curar?

El paradigma actual, pese a que representaría una afrenta contra el sentido común si su pretensión fuera curar, es una excelente manera de maximizar beneficios porque:

  • Requiere la constante síntesis de nuevos fármacos que contrarresten determinadas combinaciones de mutaciones genéticas.
  • Requiere la aplicación de combinaciones de fármacos por cada persona, dependiendo de dicha mutación genética particular.
  • Requiere la aplicación sostenida en el tiempo de esos fármacos para evitar que las verdaderas causas, que son ignoradas, hagan que el cáncer reaparezca, con el consiguiente flujo constante de gasto.
  • La extrema complejidad de los estudios induce a creer que realmente el cáncer es un poderoso enemigo y que la gente, por sí misma, no puede enfrentarse a ella, sino confiar en quienes investigan y producen tecnologías cada vez más inaccesible (algo parecido a los productos financieros creados por los Hedge Fund, cada vez más complejos para ocultar al pueblo sus verdaderas intenciones).
  • Al ser el cáncer, al parecer, muchas enfermedades que deben ser tratadas con fármacos específicos, conocemos perfectamente, gracias a la estadística de prevalencia de cada cáncer y a la epidemiología, el mercado potencial de cada dolencia, en cuál interesa investigar más, en cuál menos y cuál será el retorno de inversión más ajustado. Se pueden maximizar beneficios de manera más óptima con un mercado perfectamente segmentado.

¿Por qué el paradigma propuesto, que persigue la curación, sería nefasto para ganar dinero?

  • Se enfoca en unas pocas causas comunes a todos los cánceres, que requerirían menos fármacos o cambios simples de vida.
  • Supone que el cáncer es una enfermedad metabólica, en la que están implicados procesos bioquímicos genéricos (inflamación, sistema inmune, control de glucosa e insulina, etc), que comparte con otras dolencias, luego un fármaco que se usa en otras dolencias metabólicas, podría servir contra el cáncer y viceversa (luego veremos ejemplos).
  • Pasada la etapa aguda de tratamiento de la enfermedad, ésta podría controlarse con acciones muy sencillas, con productos y acciones naturales y baratas, no susceptibles de ser patentadas.
  • La simplicidad relativa del proceso haría comprender a la gente cómo el estilo de vida y los hábitos influyen no sólo en la prevención sino en el tratamiento, y cómo éste podría ser miles de veces más barato que si confiáramos en fármacos no sólo inútiles sino perjudiciales en su mayor parte.
  • No hay segmentación de mercado: todos los cánceres y enfermos padecen la misma dolencia. No es posible multiplicar los segmentos de mercado potencial y adaptar a cada ‘cliente’ un producto específico.

Ejemplos de fármacos actuales para procesos genéricos que también tienen eficacia antitumoral.

Esa es la razón por la cual muchos medicamentos que se usan para ciertas dolencias valen también para otras. No suele darse mucha publicidad a ese hecho, no vaya a ser que a alguien le dé por sumar dos más dos.

Pequeños ejemplos, de entre todos los que existen, procedentes de estudios científicos:

  • Los consumidores habituales de aspirina (ácido acetilsalicílico, un antiinflamatorio como lo son productos naturales como el aceite de pescado), tienen menores tasas de cáncer.
  • La Metformina, habitualmente empleada contra la diabetes y la resistencia a la insulina, ha demostrado sus cualidades antitumorales.
  • Lo mismo sucede con el Captopril o el Verapamilo, ambos fármacos antihipertensivo.
  • La Viagra (sí, la Viagra, que mejora la oxigenación y circulación, contrarrestando los fenómenos de hipoxia) ha demostrado aumentar la eficacia de la quimioterapia y la sobrevida de los pacientes.
  • Plerixafor, un medicamento potenciador del sistema inmune, usado para autotransplantes de médula, está demostrando extraordinaria eficacia antitumoral y para prevenir recidivas.
  • Los consumidores de Dicloroacetato de Sodio (que es un medicamento desde hace décadas, empleado para tratar enfermedades mitocondriales como la acidosis láctica) han demostrado padecer menores tasas de cáncer.
    (Nota: puestos a creer que el DCA es una farsa, podrían decir lo mismo de otros medicamentos como los mencionados Captopril o Metformina. Pero supongo que quienes opinan de semejante manera ni conocen esos estudios con otros fármacos ni saben que el DCA ya es un fármaco y no una pócima).

NOTA: no estoy diciendo en absoluto que haya que tomar, por nuestra cuenta y riesgo, aspirinas o viagra XD, como un lector me ha advertido, sólo los pongo como ejemplos de fármacos que actúan sobre procesos bioquímicos que comparten varias enfermedades

Ha tenido que venir recientemente todo un premio Nobel, James Watson, para alertar de lo que muchos sospechábamos: que el paradigma que aboga por una mayor personalización y terapias basadas en perfiles genéticos no servirá para nada.

La comunidad científica se ha quedado callada, sin rechistar, ante estas palabras. Supongo que saben que saldrían perdiendo si les diera por hacerlo.

Otro gallo hubiera cantado si fuera un don nadie como yo quien hubiera dicho que el emperador va desnudo, pero resulta que dicha comunidad, que debería atenerse a escuchar razones y argumentos, atiende casi en exclusiva al prestigio, esto es, a quién dice las cosas y no a cuáles son dichos argumentos.

El futuro que nos depara la industria.

El futuro que nos preparan las farmacéuticas es una distopía a la altura de 1984.

Puesto que (razonan, con capacidad infinita para insultar la inteligencia y manipular) el cáncer son muchas enfermedades, que se producen por mutaciones individuales de cada subtipo de cada tipo de tumor, que presenta una extrema variación individual, el futuro será mapear todas las combinaciones de posibles mutaciones genéticas, preparar una miríada de fármacos y aplicarlos a cada paciente en función de dicho mapa genético.

Pero no se detienen ahí: si ya sabemos qué combinaciones genéticas son más propicias para padecer un cáncer, entonces conozcamos el mapa genético de todas las personas, sanas incluidas, y apliquémosles fármacos para prevenir.

Su mercado potencial acaba de expandirse, de esa manera, a toda la humanidad.

Sólo queda que sus lobbies presionen a las instituciones políticas y que sus criados periodísticos alerten de la necesidad de aplicar dicha normativa “terapéutica” para que, en apenas una generación, todos nos hayamos acostumbrado a semejante obscenidad y llamemos conspiranoico a cualquiera que se oponga a ella.

Y a eso lo llamarán “medicina preventiva”.

Eso quiere decir que, en un futuro, conseguirán que sea obligatorio hacerse pruebas genéticas y, como consecuencia de ellas, medicarse durante largos períodos de tiempo para evitar el cáncer o los cánceres a los que somos más proclives.

Si una persona no desarrolla un cáncer en toda su vida, lo achacarán a la prevención.

Si lo desarrolla, encontrarán nuevos fármacos que aplicar para cubrir una posible “laguna genética” que se les hubiera pasado por alto.

Y las estadísticas y los datos serán convenientemente mezclados para ofrecer el sesgo tendencioso que más beneficie a sus intereses, exactamente igual a como vienen haciendo periódicamente, gracias a sus notas de prensa, desde hace décadas.

De momento, os dejo una noticia que es un primer aviso del vaticinio: las británicas con historial familiar de cáncer de mama, tendrán tratamiento preventivo.

En realidad el titular obvia la palabra ‘familiar’, quizás para dar a entender que se trata de medicar sólo a mujeres que han padecido antes la enfermedad.

Pero no, se trata de aplicar el fármaco a mujeres SANAS con antecedentes familiares de enfermedad. Añadamos que sólo un 10% de los cánceres se sospecha que tengan un origen hereditario.

Si alguien cree que ese posible escenario futuro es una especulación de ciencia ficción que eche una ojeada a su alrededor, lea un poco de historia, reflexione brevemente (si aún conserva un mínimo de capacidad y ganas entre cada programa de ‘Sálvame’) y vuelva a considerarlo.

O mejor aún: creed que todas estas reflexiones provienen de datos absurdos, seguid pensando como hasta ahora y sed felices hasta que os veáis obligados a volver a pensar en ello.

Quien desee aún insultar un ratito, a pesar de haber leído hasta aquí: adelante; así sabré que me encuentro ante un tipo encantado de haberse conocido. Eso sí, sólo serán publicados los comentarios críticos que muestren educación y, a ser posible, que aporten datos objetivos y/o argumentos razonados (estos últimos serán, de hecho, bienvenidos).

Investigar, escribir y mantener este blog lleva mucho tiempo y algo de dinero. Si crees que te he ayudado con este artículo, puedes donar la cantidad que quieras (el Karma te lo agradecerá ;))




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18 Comentarios

  1. Me gustaría decir, en contraposición a esas críticas, que este artículo es el mejor resumen de la situación que nunca he visto. Yo no soy tan experto como el autor en los detalles pero si voy interesándome en el tema desde hace ya tiempo. Aquí he encontrado una perfecta recopilación de todos los aspectos que van surgiendo durante el estudio del tema. En definitiva, quisiera agradecer al autor por el esfuerzo y por compartirlo en su página. De obligada lectura debiera ser este texto. Un saludo y gracias por ayudarnos a entender muchas cosas.

    • Hola, Destartalado,

      Te agradezco mucho tus palabras. No viene mal leer algo así de vez en cuando.

      Un saludo

  2. Un poco extenso el documento y en ocasiones me ha parecido un poco complejo para el publico general.

    De todas formas, enhorabuena por el análisis de un tema que tantas familias destroza al año, y la falta de moral que demuestra el lobby farmacéutico ( del cual mucha gente ya intuye sus practicas, gracias como no a investigaciones independientes como esta ). Personalmente me ha servido para reafirmarme en muchas hipótesis que venia barruntando.

    Solo me ha quedado una duda, hay una sección del estudio en el que afirmas que hay ciertos medicamentos actualmente en el mercado que sus consumidores habituales muestran tasas de cáncer inferiores y precisamente no es que requieran receta medica alguno de ellos, lo que puede dar lugar a que, si este documento apareciese en algún medio generalista, la gente los empiece a tomar de forma masiva sin prescripción medica, cosa que … como decirlo… me parece un poco irresponsable y mas sin poner links a las fuentes de tales afirmaciones.

    Personalmente siempre he evitado en la medida de lo posible la toma de fármacos, por ejemplo un dolor de cabeza, siempre que no sea excesivamente molesto prefiero tratarlo con una buena siesta que tomar una aspirina o similar, al igual que pequeños resfriados, etc… una vez escuche una frase, no me acuerdo donde ni cuando la leí o escuche exactamente, que dice que no hay mejor tratamiento para las enfermedades que el que genera el propio cuerpo humano, aunque quizá en los tiempos que corren y toda la genética que ha sido llevada a los alimentos que ingerimos diariamente la haya dejado obsoleta…

    Por terminar y no alargarme mas que el propio post, decir que yo a partir de ahora tomare aspirinas y viagras esporadicamente, dependiendo de la situación =)

    • Hola, TutoOmuete

      Si, es cierto que el texto es un poco largo, pero no tenía más remedio que escribir esta entrada de este tamaño debido a ciertas críticas recibidas.

      Respecto al tema de los fármacos: comprendo tu postura, pero sólo soy el intermediario de estudios realizados con dichos fármacos. Algunos de ellos no pueden ser tomados sin receta médica, y respecto a los que sí, de acuerdo, es posible que pueda haber gente que tome estas palabras al pie de la letra, editaré la información. Sólo ponía ejemplos de que acciones que tratan ciertos estados bioquímicos sirven para varias enfermedades, que tienen muchos puntos en comú.

      Coincido en que, respecto a fármacos, menos es más. El hecho de que muestre que hay fármacos que sirven como anticancerigenos no significa que prefiera tomarlos. Por ejemplo, mucho mejor que tomar aspirina es tomar aceite de pescado.

      Respecto a lo de tomarte Viagra esporádicamente: no sé si estarás más sano pero desde luego lo parecerás… aunque espero que entonces lleves prendas holgadas, ;D

      Gracias por el comentario y un saludo

      Alfonso

  3. Estoy leyendo tus post y me están interesando mucho. Tus artículos, muy didácticamente escritos, me han aclarado algunas cosas y me han hecho plantearme muchas preguntas que te iré comentando paulatinamente.
    Me gustaría saber que opinas de la hipótesis de James Watson, que cree que los cánceres metástásicos son muy ricos en antioxidantes y por eso la quimioterapia no tiene efecto en ellos. La solución según el sería bloquear esos antioxidantes.
    Un saludo, Julián

    • Hola, Julián,

      Muchas gracias por leer el blog. Cuando te suscribiste leí algunos posts del tuyo y me han parecido excelentes. Se necesitan mentes como la tuya, que indaguen sin prejuicios para alcanzar algo parecido a la verdad. Yo también comentaré de vez en cuando.

      Tu artículo sobre la alimentación de los Cartujos me pareció muy penetrante y me interesa porque ahora mismo estoy documentándome sobre la dieta sobre la que hay varios ensayos preclínicos en marcha (increíble pero cierto) que puede ser un arma muy potente frente a cánceres ya establecidos. Mucho más que la quimio y la radio, por supuesto, porque van a la raíz metabólica del cáncer, no al concepto obsceno de las mutaciones genéticas.

      Y, por supuesto, no hay nada de ‘magufo’ en la hipótesis que planteas al respecto de tus observaciones con la alimentación y la interacción con fármacos. Que yo sepa, así avanza la ciencia: observación, planteamiento de hipótesis, validación.

      Respecto a tu pregunta: no soy bioquímico, así que lo que diga no serán más que divagaciones fundadas en sentido común y algunos datos, pero ausencia de muchos otros. Desde luego me sorprende lo que dice Watson, porque lo que caracteriza a los tumores malignos es su marcada hipoxia, y la hipoxia es un gran inhibidor de las enzimas antioxidantes. La hipoxia, por si mismo, ya explica que sean resistentes a la quimioterapia y también el fenómeno proliferativo.

      Por otra parte, otros estudios han demostrado que los ROS pueden producir daños en el ADN mitocondrial, mucho más frágil que el ADN, lo que conduciría a un mal funcionamiento de la mitocondria y a que se desencadene el efecto warburg y, en definitiva, el cáncer.

      Es decir, los antioxidantes sí permitirían proteger a la célula antes del cáncer, y no encuentro cabida para ellos en la célula cancerígena una vez establecida, porque se caracterizan por bajas concentraciones de antioxidantes tan poderosos como el Glutatión.

      Ese debate sobre los antioxidantes, no obstante, viene de lejos, no plantea nada nuevo. Hay multitud de ensayos contradictorios que dicen una cosa y otra pero, haciendo un pequeño metaanálisis, en realidad los resultados son favorecedores a los antioxidantes como potenciadores de la terapia.
      No sé, él es un Premio Nobel que seguramente sepa algo que al resto de los mortales se nos escapa.

      Muchas gracias de nuevo. Ojalá todos los lectores fueran como tú.

      Un saludo

      Alfonso

  4. Me agrada mucho que te haya gustado mi blog.
    El tema de los antioxidantes me parece apasionante y creo que dará para muchos comentarios.
    En las células sanas parece que la mayoría de los ROS se producen en la mitocondria. Si en las células cancerosas esta no funciona o funciona poco la producción de ros por parte de la mitocondria sera nula o escasa. Habría que saber que cantidad de ros se produce en la glicólisis de las células cancerosas. Entiendo que el problema (suponiendo que Watson tenga razón) no es solo cuestión de antioxidantes, sino de balance entre oxidantes y antioxidantes. Relacionada con esto tenemos el p53. Según Watson actúa activando genes cuya función principal es generar ROS que activan la apoptosis. Como el p53 está inactivado en muchos cánceres, no produciría ROS.
    La producción de antioxidantes endógenos se controla por el factor de transcripción Nrf2. Este es activado por RAS,RAF y MYC. Watson dice que el hecho de que cánceres en sus últimas etapas tienen múltiples copias de RAS y MYC sugiere fuertemente que su incurabilidad proviene de su alto nivel de antioxidantes.
    Dime que opinas al respecto.
    Un saludo, Julián

    • La mitocondria controla la apoptosis, y parece que el camino en que esta se produce es a través de la generación de ROS. Ello conlleva la aaprente paradoja de que los ROS endógenos sean buenos para garantizar la homeostasis celular, pero los ROS exógenos puedan conducir a alteraciones que hagan que la mitocondria deje de funcionar y aparezca el cancer.

      Este estado me ha parecido a mí también un debate apasionante desde hace tiempo, pero he descartado reflexionar mucho más sobre él porque intento buscar soluciones prácticas. Lo he dejado aparcado debido a que, de momento, me parece un camino sin salida práctica, demasiado al albur de las opiniones.

      Desde luego, el razonamiento que expones es coherente, pero no sé hasta qué punto nos faltan datos para poder solucionar las contradicciones que el tema presenta y abordarlo de forma terapéutica. Lo que nuca hago es fijarme demasiado en el supuesto ‘poder antioxidante’ de un compuesto, porque veo más importantes otros mecanismos bioquímicos más genéricos como la energía ingerida, el balance de glucosa cetonas, la inflamación o la potencia del sistema inmune.

      Gracias por tus comentarios y perdona que no pueda responderte con rapidez

      Alfonso

  5. Los temas que nombras también me parecen muy importantes, sobre todo SI, inflamación y energia.

    Volviendo al tema de los antioxidantes, como supongo sabes estoy haciendo unas reflexiones sobre el atículo de Watson sobre el cáncer. Curiosamente en su artículo hace una referencia a un trabajo.Lo he leído por encima y me sorprende que dice precisamente lo contrario que Watson. Según los autores, las células tumorales producen más cantidad de ROS que las sanas.

    Estoy leyendo sobre las crucíferas que también las menciona Watson y me parece bastante complejo el tema.
    Saludos, Julián

    • No sé si es el mismo artículo, pero en este, por ejemplo, dicen lo mismo: que la mayoría de tumores tienen mayores niveles de ROS: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21858071.

      Eso lleva al comentario anterior donde hablábamos de la aparente paradoja de que tumores que consumen cantidades normales de oxigeno, en realidad no producen ATP exclusivamente por fosforilación sino que mantienen la obtención por fermetación, es decir, que el daño mitocondrial se produce en un punto muy ‘posterior’ de la cadena del proceso de la respiración. También explicaría que fuera ‘inmune’ a la apoptosis inducida por ROS en los tratamientos convencionales, en las células cancerígenas donde sí se produce esa “pseudo-respiración”.

      Estudié algo el tema de las crucíferas, pero hace mucho tiempo. Lo abandoné, porque no encontraba una respuesta clara y muchas veces se estudian los compuestos naturales según el prisma convencional: tienen “algo” (sulforafanos, en este caso) que “ataca” las células tunorales. Aun siendo así, me interesa más cubrir porcesos bioqímicos más genéricos y por tanto más potentes, como las citadas inflamación o sistema inmune, además de la relación con la insulina.

      Un saludo

      Alfonso

  6. Muy interesante el artículo que mencionas. Como suponía el asunto de los oxidantes y antioxidantes es bastante complejo.Según el artículo,al principio hay un aumento de ROS y de antioxidantes, pero cuando el tumor se ha establecido hay un silenciamiento de la mitocondria, con una bajada de ROS y de antioxidantes.

    Lo que me parece más interesante del artículo es que durante un glioma el DNA mitocondrial permanece intacto.

    • Gracias, Julián,

      Sí, llega un momento en que simplemente ‘suspendo el juicio’ en todo lo relativo a ROS y antioxidantes, porque su equilibrio parece depender de otros elementos que se nos escapan. Simplemente, decidí avanzar y afrontar otras cuestiones que, a nivel práctico, parecían más abordables.

      Respecto al tema del ADN mitocondrial que permanece intacto: supongo que no necesariamente deben producirse alteraciones en sus genes para que la mitocondria deje de funcionar correctamente: pueden existir disfunciones en su membrana plasmática o con algunos de los mensajeros bioquímicos durante la generación de ATP, lo cual conllevaría de nuevo una dependencia de la fermentación.

      Saludos

      Alfonso

  7. Hola Alfonso:
    la batalla contra la enfermedad basada en la terapeutica, ya sea esta convencional o alternativa, a base de sustancias químicas,creo que es una batalla perdida desde hace tiempo.¿Alguien conoce algún medicamento que cure realmente una enfermedad?.Yo dudo de que lo haya. Son todo terapias sintomáticas, que no actúan sobre las causas de la enfermedad, sino que enmascaran sus síntomas con lo que la enfermedad se perpetua.

    Si admitimos que todo problema (causa de la enfermedad), ha de tener su correspondiente solución (medicamento que cure esa enfermedad),deberíamos ser capaces investigando las causas, de obtener el medicamento adecuado para eliminar esas causas y por tanto la enfermedad.Esto sería lo ideal, pero…¿por qué siendo esto tan claro,no resulta tan sencillo en la práctica?.Creo que son tres las razones:

    1- Lo que tú tanto denuncias,es decir los intereses económicos de la industria farmaceutica,a la que no le resulta rentable tratar las causas de las enfermedades.

    2- las limitaciones de la ciencia básica en el conocimiento de las causas de la enfermedad.

    3- Creo profundamente, que ninguna sustancia química ya sea esta sintética o natural, es decir ningún factor externo al cuerpo enfermo puede total y definitivamente eliminar las causas de una enfermedad.

    La enfermedad es un proceso que nace y se desarrolla en el cuerpo-mente , y solo en él y por él puede resolverse.
    El cuerpo-mente tiene toda la sabiduría y la información, necesaria y suficiente para desplegar una capacidad de autocuración asombrosa de la cuál aun no somos del todo conscientes. Nuestro objetivo debe ser por tanto promover todos los medios necesarios para permitir la autocuración.

    La realidad es que a día de hoy ni la medicina convencional ni la alternativa (basadas en la administración de sustancias)son capaces de curar la mayoría de las enfermedades. Habría que hacer una excepción con la cirugía, que puede curar en muchos casos extirpando la parte del cuerpo enferma.

    A la vista de la actual situación de fracaso de la medicina en general, ¿nos queda alguna alternativa, en espera del quimérico elixir de la eterna juventud? Pues yo creo que esta se encuentra en el potencial ilimitado de la mente y la consciencia humana. ¿Por que no probar algo nuevo y…¡revolucionario!?

    ¿Puede la mente a través de un acto consciente controlar y erradicar una enfermedad? Pues yo creo que sí. La clave está en lo siguiente:

    – Conocer de la forma más precisa posible la fisiopatología de la enfermedad, lo que nos permitiría determinar el sentido de nuestra intervención.

    – Aprender a tomar el control consciente de nuestro sistema nervioso autónomo, de forma que podamos influir a voluntad en la actividad de nuestro sistema neuroendocrinoinmunológico,clave en la regulación de todos los procesos homeostáticos que regulan el metabolismo. Se trataría por tanto de conseguir el control consciente de procesos involuntarios.¿Pero es esto posible? Experiencias con biofeedback demuestran que sí.

    – En estado de relajación profunda y utilizando la creación dirigida de imagenes, visualizar el proceso curativo.Curación que se producirá en días,semanas o meses dependiendo de la naturaleza de la enfermedad y de la actitud y aptitud del enfermo.

    Alfonso siento mucho lo de tu mujer, el cáncer cerebral es una enfermedad complicada, pero espero que pueda superarla. A mí también me afecta esta enfermedad, aunque no de forma tan directa pues la padece un familiar cercano.

    Hace cinco años que le diagnosticaron un glioblastoma. La trataron con quimio, radio y una operación en la que no pudieron quitarle todo el tumor, pues estaba en una zona delicada. Siguió con más quimio y radio. Hace ahora año y medio tuvo una recidiva y le dieron dos meses de vida. A A día de hoy sigue viva y mejorando y los médicos no dan crédito.

    ¿Qué cambió en su vida hacer año y medio, momento en el que empezó a mejorar progresivamente hasta día de hoy?
    Pues empezó a practicar la siguiente terapia alternativa basada en la medicina cuerpo-mente:

    Aprendió técnicas de relajación y meditación, lo que le permitía entrar fácil y rapidamente en estados de relajación profunda.
    Aprendió todo lo relacionado con la fisiopatología de la enfermedad. Era consciente de que las células de su tumor se reproducian incesantemente y segregaban unas sustancias inmunodepresoras que inhibian la respuesta inmunológica de sus células defensivas (microglía)
    Este conocimiento le permitió diseñar su plan de ataque. Vió que lo único efectivo era provocar la muerte de sus células cancerosas.
    ¿Pero cómo conseguir su objetivo? Su plan era el siguiente:

    – En estado de relajación profunda visualizaba el tumor y sus alrededores.

    – A continuación pasaba a visualizar el interior de una célula cancerosa, y en concreto el complejo enzimático responsable del funcionamiento celular.

    – Visualizaba un aumento de la agitación térmica de las moléculas de agua alrededor de las enzimas, lo que provocaba un aumento de la temperatura del agua y por tanto de la de los enzimas y su desnaturalización con lo que la célula moría o quedaba muy dañada.

    – Extendía esta visualización al resto de las células del tumor.

    – Visualizaba cómo desde los alrededores del tumor se precipitaban en masa una gran cantidad de células defensivs (microglía) que atacaban y fagocitaban las células cancerosas, pues dejaban de estar inmunodeprimidas.

    – Visualizaba cómo el tumor iba reduciendo su tamaño, al tiempo que el espacio ganado era reemplazado por células de la macroglía y tejido sanguíneo nuevo, y se producia la descompresión del tejido neuronal adyacente.

    – Por último visualizaba la zona totalmente libre del tumor y en su lugar una pequeña cicatriz.

    Estas visualizaciones las realizaba a diario desde hace ya casi año y medio, y aún a día de hoy las sigue realizando.
    No puedo afirmar que esta terapia cuerpo-mente sea la causa de su mejoría tanto en tiempo como en calidad de vida; sin embargo yo estoy convencido de que es así.

    Si quierse obtener más información sobre medicina cuerpo-mente te recomiendo dos obras de EMMETT M. MILLER
    “Programe su mente” y “Sanación profunda.La esencia de la medicina cuerpo-mente”

    Enhorabuena por tu blogs es muy bueno. Mucho ánimo para ti y sobre todo para tu mujer. Hasta siempre.

    • Hola, Vipassana,

      En primer lugar gracias por tomarte la molestia de comentar e intentar servir de ayuda con tu testimonio.

      Estoy de acuerdo con muchas cosas de las que dices. A día de hoy no tanto con la opinión de que ninguna sustancia pueda ayudar, porque no podemos agarrarnos a nada más y sólo la ciencia básica puede aportar algo de luz entre tanto dato y opinión.

      Estoy seguro de que muchos que lean tu comentario acerca de la relación mente-cuerpo dirán que es casi un pensamiento “mágico”, basado en pseudociencia, pero no seré yo quien afirme nada parecido.

      Aun cuando no se puede confirmar taxativamente que la sobrevida y mejora de calidad de vida de tu familiar sea debido a esa meditación, si en el futuro se descubre que es así, no seré yo el sorprendido.

      Hace unos días quité del blog algunos submenús que aún no llevaban a ningún artículo (el blog tiene menos de 4 meses de vida), uno de los cuales era “Relación mente-cuerpo”. Yo también estoy convencido de esa relación, aunque no sé si será la única solución o una parte de ella, pero sí sé que no se basa en ningún pensamiento mágico, sino que las pruebas al respecto se acumulan.

      El cortisol (un potente inmunosupresor), el efecto placebo (que no es lo mismo que la sugestión), las ondas cerebrales y su relación con neurotransmisores y otros sistemas hormonales, que inciden poderosamente en el sistema inmune, pruebas que se suman para aportar un escenario que debería invitar, al menos, a la reflexión desprejuiciada.

      Los médicos desconocen casi por completo qué es el sistema inmune, tal vez porque indagar de verdad en él supondría conseguir ir al fondo de lo que entendemos por enfermedad y comprender que todas está relacionadas de una u otra manera.

      Hace tiempo conocí a un grupo de investigadores de la Universidad de Granada que estaban desarrollando un inmunoestimulador inespecífico, que potenciaba la inmunidad natural y, supuestamente, conseguiría que el SI acabase con cualquier virus, bacteria o tumor.

      Mi comentario cuando me lo explicaban fue: “¿Sois conscientes de que nadie os permitirá que desarrolléis algo semejante, porque eso pondría fin al 75% de la medicina tal y como la entendemos y casi el 90% de la industria farmacéutica?”.

      Ellos me sonrieron y respondieron que sí, pero que tenían que intentarlo.

      Gracias de nuevo por tu comentario. Espero que tu familiar viva muchos años, sana y feliz.

      Un abrazo

      Alfonso.

  8. Primero enhorabuena por el blog. Creo que es fruto de muchas horas de estudio. Creo que su actitud crítica como la de muchos otros puede llevar a grandes cambios.
    Sin embargo no me ha quedado claro, cuál es su alternativa factible para abordar el tema del cáncer en casos clínicos. ¿Cree Usted que existe una alternativa a las tendencias de investigación que pudiera tener cabida en el mercado de una manera equilibrada y sin crear alarmas sociales que potencien el consumo desmedido de ciertas sustancias o productos naturales?
    ¿Existen empresas que trabajen o tengan miras a
    comercializar estos compuestos con este fin?
    ¿Sabe qué riesgo implica la administración de estos compuestos en fases clínicas directamente? (Creo que la bioética juega un papel muy importante en este sentido y que los intereses de la industria farmacéutica, aunque si bien son predominantemente económicos, están supeditados a la aceptación social y a otros factores restringentes como la incertidumbre médica, para evitar casos con trascendencia histórica fatal como los de la Talidomida en los años 50-60.)
    En cuanto a la bioquímica del proceso, ¿podría decirme qué grado de certidumbre se tiene, sobre qué es lo que ocurre a nivel biomolecular, y de qué manera eso, siendo una supuesta solución factible para la cura del cáncer no pueda estar en el punto de mira de los especuladores, i.e. la industria farmacéutica?

    • Hola, Bob,

      Gracias por su comentario. Creo que contesto a gran parte de sus preguntas en este enlace del blog: http://cancerintegral.com/cancer-enfermedad-metabolica-nuevo-paradigma/#sthash.UhFAt6Vi.dpbs, pero trataré de explicarme mejor en esta respuesta.

      -No sé si por ‘consumo desmedido’ se refiere usted a uno similar al desorbitado, previa receta médica, de medicamentos como las estatinas, que no han demostrado mejorar apenas la tasa de muertes por enfermedades cardiovasculares. Las alarmas sociales de los departamentos de marketing han hecho que todo el mundo le tema al colesterol, ahora se demuestra que sin fundamento científico.

      Por tanto, si de alarma social se trata, al menos que dicha “alarma” sirva para salvar vidas, no para hacer que las empresas ganen dinero, y más con la connivencia muy poco crítica del estamento médico. Las pruebas clínicas han sido, como en muchos otros casos, opacas y manipuladas en función de intereses corporativos y aun así seguimos sometidos a la dictadura del marketing y no de la ciencia.

      Eso sí, cuando se trata de compuestos que no promueve la industria farmacéutica, todo el mundo exige pruebas clínicas.

      Yo estaría de acuerdo con esperar a dichas pruebas si

      1. Los medicamentos actualmente en uso hubiesen demostrado en su mayor parte ser útiles, con pruebas clínicas transparentes y bien realizadas, pero resulta que, en una gran parte de los casos, eso no es verdad. Un 75% de ellos son, o bien inútiles, o bien perjudiciales. Añadamos que también son caros para los sistemas públicos de salud.

      2. Si pudieran hacerse ensayos clínicos de dichas sustancias, pero resulta que el monopolio de lo que se decide poner a prueba y lo que no está en manos de la industria farmacéutica, con lo cual tenemos planteado un círculo vicioso: eso no está probado – pues pruébelo – soy una empresa privada, no me conviene.

      3. Para poder justificar que no se hagan esas pruebas, sólo queda convencer a todos, pacientes, médicos y el lucero del alba de que lo que hay funciona contra el cáncer y que cada vez funciona mejor, para justificar que no se hagan pruebas de nada diferente.

      Pero resulta que no es verdad: sólo basta decirlo, que los medios difundan esa superchería y que trolls de toda condición (científicos pagados o psicópatas auténticos), desprestigien los comentarios críticos (conspiranoia, magufada, charloteo vacío sobre oncogenes y RAS, etc, etc).

      Queda un argumento que he oído repetidas veces: ¿vas a decirles a los enfermos que se están metiendo algo que no sirve? ¡Qué crueldad! ¡Les quitas la esperanza! El argumento manipulador por excelencia. Sí, es mejor dejar que sigan muriendo como hace 50 años.

      Por tanto, ¿alarma social?, TODA la posible, para que de una puñetera vez esto estalle en mil pedazos y todos sepan a qué jugamos. Porque, encima, hay alternativas. ¿Que entonces surgirán indeseables y psicópatas dispuestos a aprovecharse? Por supuesto, esto va de seres humanos, pero no tengo otra respuesta.

      Decir que no hay que crear alarma social y permitir otros 50 años con millones de enfermos metiéndose veneno en las venas y muriendo no me parece que sea la solución.

      Bueno, sí es la solución definitiva para ganar dinero, y he elegido bien las palabras ‘solución definitiva’, porque esto es un genocidio que dura 5 décadas.

      -Tampoco sé si entiendo lo de ‘tener cabida en el mercado’. No me importa la cabida en el mercado que pudieran tener esos ‘productos naturales’, pero en realidad hay moléculas sintéticas que están siendo estudiadas, según el paradigma que promulgo en este blog.

      En realidad el problema es que no serían patentables, así que da igual que sean ‘naturales’ o no: para hacer pruebas en fase III alguien tendrá que poner el dinero, y nadie hará eso: una empresa privada porque no puede recuperar la inversión y una empresa pública porque está gestionada, en muchos casos, por puestos políticos con la única visión de hacer cosas que aporten votos en unos años.

      Lo ideal sería que el sistema público sirviera para algo por una vez y se ocupase de usar el dinero con vistas no de obtener beneficio material sino de tratar a los ciudadanos, que es tanto como invertir en ellos, y que puedan incorporarse de nuevo al tejido productivo (bueno, lo de tejido productivo, al menos en España, es un decir. Tal vez usted conozca lo que sucede en Alemania o Inglaterra). Pero, qué gobierno tiene la visión, inteligencia, la valentía, la decencia de hacer algo así. ¿El de Rajoy? Primero tiene que salir de detrás de un plasma.

      -Lo de la bioética me ha dejado preocupado: ¿bioética? Repito: me encantaría que se hicieran pruebas clínicas extensas y fiables de compuestos que están demostrando verdadera eficacia sin toxicidad, pero eso no va a suceder, como acabo de explicar.

      Por tanto: ¿Qué solución queda si el paradigma actual nos conduce por el mismo derrotero que desde hace 50 años, es decir: manipulación mediática y ausencia casi total de eficacia terapéutica en metástasis y gliomas malignos, salvo en leucemias o linfomas? ¿Quién va a pagar esas pruebas? ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?

      Por otra parte: ¿bioética? ¿Empresas que comercializaron el Vioxx con los resultados que conocemos? ¿Manipulación estadística de resultados y asalto comercial a médicos para ‘aconsejarles’ qué recetar? ¿Empresas que sobornan al gobierno croata o sueco? ¿Empresas que inventan enfermedades para vender fármacos? ¿Bioética?

      Repito: no tengo certidumbres bioquímicas de que lo que digo pueda funcionar al 100%, porque no puedo tenerla, porque nadie la tiene, porque no les dejan tenerla.

      Me remitiría a pruebas clínicas si pudieran ser llevadas a cabo, pero esas pruebas son bloqueadas por un oligopolio. Mientras tanto, difundamos, sabiendo que hay razones para pensar que los efectos secundarios no son tan nefastos como la quimio y teniendo en cuenta la situación límite de muchos enfermos, que no tienen otra opción: que la gente sepa que hay alternativas que pueden alargarles quizá la vida, basadas en ciencia, aunque no sea la ciencia clínica que, con todos mis respetos y disculpe mi lenguaje, es la puta de Babilonia.

      Gracias de nuevo por su comentario y un saludo

      Alfonso Fernández

  9. Hola Alfonso y compañia. He tenido un veranillo un poco ajetreado, pero ya tenia ganas de entrar a parlamentar por aqui. Solo quería comentarte que desde mayo de este año, el producto Minerval esta en fase de ensayo clinico en adultos con tumores sólidos avanzados, así como gliomas. Parece ser que su mecanismo de accion es realmente disruptivo, y sus efectos secundarios son caricias comparado con la quimio habitual. ¡Y ademas una empresa española!(bueno, no se que opinaran de esto ultimo los de ERC y CiU). Aunque seguro ya te habías enterado. En todo caso es una gran noticia.Esperemos que la cosa no se tuerza. Un abrazo y suerte.

    • Hola, Celedonio

      ¡Me alegra mucho que te pases de nuevo por aquí!

      Las noticias sobre Minerval son esperanzadoras y, sí, su mecanismo es disruptivo y elegante, y los efectos secundarios enormemente benignos.

      Cada vez que escucho una noticia que puede suponer un beneficio común, un avance global positivo para eso que llamamos humanidad, me pongo a temblar, porque el reino de los psicópatas puede ver amenazado su cuota de beneficios y, teniendo en cuenta que son quienes mandan, pondrán todas las trabas posibles. Espero que mis suspicacias sean infundadas, pero no me extrañaría que la maquinaria mediática se pusiera en marcha para sembrar dudas.

      Un abrazo

      Alfonso

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