histamina

El misterio de la histamina en el cáncer

Este artículo analiza unas de las sustancias más misteriosas y contradictorias en lo que respecta al cáncer: la histamina y su precursor, la histidina. Quizá la paradoja de los resultados que arroja se deba a los distintos receptores de este aminoácido, que ejercen acciones muy distintas, a veces opuestas.

Este es un viaje apasionante porque la histamina parece tener un papel central en múltiples procesos, incluido el neoplásico, a veces deteniéndolo y a veces fomentándolo.

Es un artículo denso, pero creo que comprensible y revelador porque, al analizar lo que sucede, deduciremos posibles medidas prácticas, tanto al final de este post como, especialmente, en Oncología Metabólica, en sus artículos y foros.

Recuerda que este artículo es un breve extracto de los libros que forman parte de la Enciclopedia del cáncer y que constituyen un antes y un después en el abordaje conceptual y clínico de esta enfermedad.

Funciones de histidina e histamina

La histamina se sintetiza por descarboxilación del aminoácido histidina, llevado a cabo en exclusiva mediante la enzima L-histidina descarboxilasa (HDC). Neuronas, mastocitos, basófilos y células del endotelio vascular son las principales sintetizadoras de histamina, aunque también bacterias del intestino (estudio). La histamina actúa por medio de 4 tipos de receptores, llamados H1, H2, H3 y H4. La mayor cantidad de histamina se encuentra en mucosa intestinal, piel y tejido bronquial.

Tiene un papel clave en el sistema nervioso. Entre sus funciones está la de neurotransmisor y modulador de otros neurotransmisores como GABA o acetilcolina (cuyas importantes funciones analizo en el tomo III de la Enciclopedia del cáncer).

Incrementa la excitabilidad neuronal y regula funciones hipotalámicas de vigilia/sueño mediante los receptores H1, lo cual explica que los antihistamínicos suelan inducir sueño. Probablemente participe en otros importantes procesos vegetativos como presión arterial, control de glucosa, temperatura, diuresis y sensación de dolor, lo cual informa de su influencia pleiotrópica. Es uno de los más potentes inductores de inflamación y su acción interviene en las reacciones anafilácticas.

Basófilos y mastocitos parecen ser las únicas células capaces de almacenar la histamina en gránulos específicos, donde está asociada a heparina en mastocitos y a condroitina-4-sulfato en basófilos. Las que no pueden almacenarla presentan altos niveles de HDC, lo que le permite sintetizarla de novo en grandes cantidades (estudio).

Es también un participante de numerosos procesos celulares: proliferación, diferenciación, hematopoyesis, desarrollo embrionario, curación de heridas, etc, todas ellas implicadas, cuando se exacerban o desnaturalizan, como estamos viendo a lo largo de este libro, en el proceso neoplásico.

Hay correlación entre deficiencia de tiamina e incrementos cerebrales de histamina (estudio), y esa correlación podría ser hipótesis razonable que explicaría en parte dolencias neurodegenerativas como Parkinson o Alzheimer. Analicé el poderoso papel de la tiamina en el cáncer y cómo usarla terapéuticamente en este artículo del blog de Oncología Metabólica.

Influye en el sistema inmune al activar de forma aguda el proceso de hipersensibilidad alérgica (estudio) y modula la respuesta inmune, tanto celular como humoral.

En el sistema vascular induce vasodilatación, sobre todo en vasos pequeños, pero puede inducir vasoconstricción en vasos grandes. También incrementa la permeabilidad capilar e interviene en la contractibilidad cardíaca, aunque en función del receptor activado puede tener acciones opuestas.

Estimula también la producción de ácido hidoclorhídrico en el estómago a través de receptores H2 de la mucosa gástrica,

También actúa de forma opuesta en el músculo liso en función del receptor: conduce a su contracción mediante actuación de receptores H1 y de relajación con la intervención de los H2. En pacientes con asma, una pequeña dosis de histamina puede inducir una intensa bronconstricción, que dificulta la entrada de aire.

El exceso de histamina o de receptores parece ser la causa de los procesos de rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica y ciertas formas de urticaria. El uso de antihistamínicos permitió revelar las funciones pleiotrópicas de la histamina al observar los efectos secundarios que se producían en función del receptor de histamina bloqueado por el fármaco (H1, H2, H3 o H4). El análisis de los caminos bioquímicos en los que interviene puede permitirnos además hacer traslaciones con lo que sucede en el cáncer (estudio).

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Receptores de histamina, acciones, agonistas y antagonistas. Fuente
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Fármacos antagonistas del receptor H1. La lista es amplia porque son los más antiguos y el receptor el más estudiado. Fuente.
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Otro listado de agonistas y antagonistas de receptores de histamina. Fuente.

Hay una especificidad de acción de los antihistamínicos, porque los diferentes receptores de histamina se expresarán más o menos según el órgano. Esto es útil para comprender el valor antitumoral de diversos antihistamínicos (que estudiaremos en el apartado de medidas prácticas) en diversos “cánceres”, que no dependerá tanto de las diferencias en su metabolismo como del órgano primario donde crecen.

Receptores de histamina y acciones

Las acciones mediadas por la histamina dependerán del tipo de receptor y del tipo de célula, razón por la cual a veces pueden ser opuestas. Las acciones resumidas de cada receptor son:

H1R

Ampliamente presente en muchos tejidos (tracto gastrointestinal, sistema nervioso, tejido muscular de vías aéreas y vasos, cerebro, hepatocitos, condrocitos, monocitos, células endoteliales, neutrófilos, linfocitos T y B, etc).

Algunas de sus funciones: migración celular, nocicepción (control de los estímulos potencialmente dañinos contra el organismo), vasodilatación, broncoconstricción. Activa fenotipos Th2 y conduce a que migren hacia el alérgeno desencadenante. Es el principal receptor, junto con H4R implicado en el fenómeno de la alergia.

Ratones deficientes de receptor H1 parecen presentar fuerte respuesta de linfocitos T y B, dándonos pistas de que la histamina puede lidiar con el desequilibrio de fenotipos Th1/Th2, es decir, citotóxicos/reparadores, del cual hemos hablado en el apartado dedicado al sistema inmune (y también en éste) y que representa un punto de presión de extraordinaria importancia.

Induce la síntesis de adrenalina y noradrenalina, y la exposición prolongada a altos niveles de histamina tienen un impacto negativo en el miocardio. Histamina parece ser una potentísima molécula que actúa sobre los receptores H1 en situaciones de emergencia, pero que, de estar sobreexpresada de forma crónica, puede conducir a serios problemas.

H2R

Receptor también presente de forma extensa en múltiples tejidos (células gástricas, tejido cardíaco, cerebro).

Algunas de sus funciones: secreción gástrica, producción de moco en vías respiratorias, permeabilidad vascular.

Parece ejercer algunas acciones opuestas a las del receptor H1, por lo cual los valores absolutos de histamina no nos darán toda la información que necesitamos para emprender acciones prácticas. Por ejemplo: la ación del receptor H2 ayuda a relajar el músculo cardíaco mientras que el H1 lo excita. Y el sistema inmune se ve afectado de formas diferentes, a veces opuestas, por esos dos receptores, convirtiendo un nuevo ratio: H1R/H2R en otro importante factor a considerar. En función de dicho ratio los niveles de histamina podrán ser, por tanto, beneficiosos o deletéreos en según qué dolencia. Por eso quizá algunos estudios encuentran que la histamina es “beneficiosa” o “perjudicial” para diferentes procesos patológicos. En el cáncer parece que el tumor consume altas cantidades de histamina, así que probablemente sea razonable intentar evitar su síntesis local por el microentorno tumoral. Lo analizaremos en profundidad más adelante.

Por ejemplo, en este estudio, se determinó que los receptores H1 colaboran con la tumorigénesis en cáncer de colon (se demostró al usarse un antagonista de los H1R), mientras que los H2R la frenan.

No obstante, como veremos más adelante, la cosa se complica aún más, porque algunos antihistamínicos que actúan sobre el H2R, como el cimetidine, han demostrado potente acción antitumoral. Y estas paradojas se completan al ver que algunos estudios consideran a los receptores H1 como promotores de linfocitos Th1 (citotóxicos y antitumorales) y a los receptores H2 como inhibidores de esos fenotipos (y, por tanto, facilitando la experesión de fenotipos reparadores, protumorales) (estudio).

H3R

Parece que existen diferentes subtipos de este receptor. Se localiza principalmente en el sistema nervioso central y, en menor medida, en tejidos de los sistemas gastrointestinal, bronquial y cardiovascular.

Algunas de sus funciones: parece intervenir en la conexión local entre mastocitos y neuronas y en procesos de cognición y regulación del estado sueño-vigilia. No es extraño que la industria investigue antagonistas para paliar dolencias cognitivas y problemas del sueño, pero también podría intervenir en procesos metabólicos, por lo que se investiga intensamente también para luchar contra la obesidad (el sueño húmedo de la industria y de muchos ciudadanos: una píldora que permita evitar buena dieta y ejercicio. Con toda seguridad una utopía, al reducir la complejidad metabólica a una simple pieza, pero puede servir para usar sustancias puntuales que colaboren con las medidas sistémicas en la desestabilización del metabolismo tumoral, tan relacionado con el “metabolismo obeso”).

También parece intervenir activamente en los fenómenos relacionados con neuroinflamación.

H4R

Principal receptor (junto con H1R) que participa en la cascada alérgica aguda y desencadena la síntesis de citoquinas inflamatorias. Aparece sobre todo en tejido intestinal, timo, bazo, médula ósea y, en general, en todo generador de sistema inmune y sus células: mastocitos, basófilos, eosinófilos, monocitos, células dendríticas, linfocitos T y Natural Killer (estudio).

Los H4R median en la quemotaxis de basófilos y mastocitos, así como la síntesis de citoquinas por parte de linfocitos T y células dendríticas.

***

Una lista más exahustiva de funciones de cada receptor se puede encontrar aquí.

Las funciones específicas de la histamina y los receptores de histamina en el sistema inmune se recogen en estudios como este (estudio).

En definitiva, la histamina producirá efectos diversos, a veces opuestos, en función del balance de receptores sobre los cuales actúe:

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Funciones, relevancia fisiológica y patofisiológica y antgonistas de cada receptor de histamina. Fuente.

Problemas en el metabolismo de la histamina

Antes de revisar el papel que los niveles de histamina y de sobreexpresión de diferentes receptores y sus isoformas tienen en el cáncer, recordemos otros problemas derivados de un metabolismo deficiente de la histamina.

La degradación de la histamina se realiza mediante las enzimas histamina metiltransferasa (HMT) y la diamina oxidasa (DAO). La DAO es altamente polimórfica, lo cual quiere decir que hay una relativamente alta cantidad de individuos que vienen equipados con mutaciones que conducen a un mal funcionamiento de la enzima. Eso provoca una intolerancia a la histamina y desencadena toda una panoplia de síntomas sistémicos, que probablemente dependan de la abundancia de receptores de histamina (estudio). La abundancia relativa de la deficiencia explica la cantidad de webs y asociaciones que agrupan a personas que padecen la dolencia (ejemplo).

Eso obliga a estas personas a adquirir la enzima de forma exógena y/o a seguir una dieta que elimine la mayor cantidad de alimentos ricos en histidina y de otros que provocan la creación excesiva de histamina. Además, la DAO requiere como cofactor principal a la rivoflavina (vitamina B2), por lo que deficiencias en esta vitamina pueden conducir a acumulación de histamina y las personas con intolerancia a histamina tal vez harían bien en suplementar con B2.

El exceso de histamina en intolerantes a ella se manifiesta en forma de síntomas variados e incluso opuestos, algo coherente con el efecto pleiotrópico de la histamina en función de los diversos receptores activados: congestión nasal, asma, urticaria, piel atópica, conjuntivitis alérgica, hipotensión (o hipertensión), arritmias cardíacas, taquicardias, migrañas, confusión, síndrome de intestino irritable, diarrea, dolor de estómago, vómito, dolor muscular, fatiga crónica, etc.

Esa ubicuidad hace difícil diagnosticar la deficiencia de DAO y la intolerancia a la histamina, que puede confundirse con otras muchas dolencias, y también nos informa del poderoso efecto pleiotrópico de la histamina y de sus receptores, que debe ser cuidadosamente manejado por el organismo. No será extraño comprobar su influencia en una enfermedad como el cáncer.

También debemos ser conscientes de los medicamentos que interfieren en la actividad de la DAO y que pueden incrementar la intolerancia a la histamina (muchos de los cuales tienen actividad antitumoral, como describiremos en el apartado de acciones prácticas). Por ejemplo: Aspirina, Prozac, Plaquenil, Metformina, Propranolol, Cimetidina…

Recientemente se ha comprobado que las correlaciones entre sobreexcitación de neuronas sintetizadoras de histamina y esquizofrenia son algo más que eso, porque algunos antihistamínicos que atraviesan la barrera hematoencefálica, sobre todo los que apuntan al receptor H3, atenúan considerablemente los síntomas en pacientes psicóticos (estudio).

Pero, para añadir más paradojas a las ya existentes, se ha comprobado que la niacina (ácido nicotínico, una forma de vitamina B3), que a dosis altas produce un “rush” o rubor, causado por la liberación aguda de histamina, no sólo tiene capacidad antitumoral y preventiva de eventos cardiovasculares, sino que ha demostrado servir de ayuda a pacientes esquizofrénicos (estudio).

Histamina en inflamación, sistema inmunitario y cáncer

Si nos enfocamos más específicamente en inflamacíón y cáncer nos encontramos por enésima vez con la imperiosa necesidad de matizar y no quedarnos con mensajes reduccionistas, incluyendo en la ecuación no sólo los niveles absolutos sistémicos y locales de histamina sino la sobreexpresión de los diversos receptores y su relación con otras moléculas.

Hay un interesante estudio, lleno de esas heterodoxias que cada vez me gustan más, que propone un modelo de carcinogénesis enfocado en la histamina (estudio).

El estudio propone que el cáncer es una severa reacción de hipersensibilidad retrasada en el tiempo y que niveles subclíncos constantes de histamina están en el centro del conjunto de reacciones que explican ese hecho. Los niveles que causan inflamación (3-12 ng/ml, y pueden ser bastante mayores en episodios agudos) son mucho mayores que los rangos normales (<0.3-1 ng/ml).

Existe una probable relación entre mastocitos, otras células del sistema inmune y otros procesos celulares a través de la histamina:

  • La histamina es un quimiotáctico, es decir, influencia el comportamiento de otras células. En este caso neutrófilos y eosinófilos, que colaboran en el proceso de inflamación y reparación de heridas, pero también de avance tumoral.
  • Induce la síntesis de prostaglandinas y leucotrienos proinflamatorios, además de ciertas citoquinas proinflamatorias como IL-10 o VEGF, que colaboran en el proceso angiogénico.
  • La histamina tiene una muy importante función lisosomal, que induce la activación y exocitosis de los lisosomas. En cáncer, como ya hemos visto, el vertido del contenido lisosomal al espacio extracelular induce una acidez que colabora con la degradación de la matriz y el avance tumoral, además de inhabilitar las funciones citotóxicas de las células del sistema inmune del microambiente. En cambio, la permeabilidad lisosomal y el vertido dentro de la célula tumoral inducen una acidez que facilita la apoptosis. Recordemos ese hecho.
  • Además, la histamina altera la función de los canales del calcio, que ya hemos estudiado, uno de los procesos que regulan procesos básicos celulares.

Las neoplasias parecen presentar niveles elevados de histaminasa (para metabolizar la histamina), y de hecho es un marcador que puede usarse para determinar si se trata sólo de una hiperplasia o de un cáncer malignizado (estudio, estudio).

La hipótesis de la histamina en el centro de toda una serie de procesos es desafiante, pero no debemos tener miedo de las hipótesis mientras se basen en conceptos bien explicados y con aporte de argumentos basados en pruebas.

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Representación esquemática del papel de la inflamación crónica en el envejecimiento y la inducción de tsunamis inmunes en la carcinogénesis de varios pasos. Se ha planteado la hipótesis de que la liberación de histamina circulante a niveles bajos desempeña un papel importante en la inducción de la tumorigénesis y la angiogénesis. Fuente.

Como estamos viendo, en el centro de toda alteración se dibuja algún desequilibrio inmunitario: la defensa citotóxica impide que los microbios patógenos prosperen, pero también puede inducir daños autoinmunes por “exceso de celo”. Y la inflamación permite que los embriones crezcan y las heridas se curen, pero también promueve enfermedades con base inflamatoria, como el cáncer.

El sistema inmune es un ultracomplejo sistema que requiere un equilibrio preciso y bien engranado o su acción puede acelerar lo que conocemos como envejecimiento. Puede usarse la analogía del Ying-Yang para explicar su dualidad, regulada con precisión de reloj para alcanzar la salud (estudio, estudio).

Las cosas, claro, no son tan sencillas: los niveles elevados de histamina parecen contribuir a procesos patológicos, pero hay otras cuestiones a considerar:

Se conoce desde hace mucho tiempo la correlación inversa entre procesos alérgicos y ciertos cánceres primarios (gliomas, cáncer colorrectal, de esófago, de estómago, oral, de páncreas, etc. Los más comunes y agresivos), aunque parece incrementar el riesgo de padecer cáncer de vejiga, mieloma, linfoma y de próstata (cánceres menos agresivos que los anteriores) (estudio, estudio). Aunque la exacerbación inflamatoria local podría facilitar la carcinogénesis y los tumores necesitan grandes cantidades de histamina, los efectos sistémicos de hipervigilancia citotóxica del sistema inmune, facilitados por la histamina, actuarían como un control antineoplásico (estudio).

Quizá las alergias previenen la aparición de ciertos cánceres, pero son una mala cosa cuando ya hay cánceres establecidos… ¿O será que los alérgicos están acostumbrados a tomar antihistamínicos, y es esa la auténtica correlación? Porque, como veremos a continuación, las neoplasias son consumidoras de histamina y muchos antihistamínicos están presentando asombrosas cualidades antitumorales. Estudiaremos en el apartado práctico los más efectivos en función del órgano afectado y el tipo de receptor implicado.

Los antihistamínicos no sólo reducen la presencia de histamina, que necesitan las células neoplásicas, activa el camino inflamatorio del sistema inmune y colabora con el avance tumoral, sino que parecen inducir una permeabilidad de los lisosomas de las células tumorales que desencadenaría un vertido del componente ácido lisosomal en el citoplasma tumoral típicamente alcalinizado y facilitaría el inicio de la apoptosis. Un tema que hemos estudiado al analizar el Ph tumoral desequilibrado (estudio).

Es un punto de presión esencial y resulta irónico que una de las medidas más eficaces que casi todo enfermo pudiera incluir fueran fármacos antihistamínicos “over the counter” (estudio), que se consiguen de forma sencilla y barata en cualquier farmacia. Algunos que atraviesan la barrera hematoencefálica, como clemastine, si se trata de glioblatomas, y otros más simples en otro tipo de tumores.

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Regulación de la permeabilidad lisosomal como forma de acción terapéutica mediante el uso de antihistamínicos. Fuente.

El papel de los mastocitos y de la histamina como reclutadora quimiotáctica de fenotipos proinflamatorios de macrófagos en procesos inflamatorios y neoplásicos como pancreatitis y cáncer de páncreas (en realidad en cualquier cáncer) cada vez resulta más evidente (estudio).

Se ha descubierto que la mayoría de cánceres de páncreas (recordemos que es el más letal, junto con el glioblastoma) presentan elevados niveles de histidina decarboxilasa (HDC) que permite obtener histamina a partir de la histidina (estudio). La inhibición de la HDC contrarresta el papel tumorigénico de la histamina (estudio), así que lo tendremos en cuenta en el apartado práctico para ver si podemos usar inhibidores específicos de HDC en el microambiente tumoral.

Recordemos que debemos desconfiar de las afirmaciones contundentes “el exceso de histamina promueve el cerecimiento tumoral”, porque la realidad nos vuelve a recordar su complejidad: la combinación de IL-2 e hidrocloruro de histamina ejercen acción sinérgica antitumoral, mayor que el uso de IL-2 en solitario (estudio, estudio).

Y en otros estudios como éste (in vitro, debemos tener eso muy en cuenta, porque eliminamos de la ecuación otras influencias que la histamina puede tener sobre el sistema inmune asociado al microambiente tumoral), la adición de histamina inhibe la proliferación de células de cáncer de páncreas por medio del receptor H2 (estudio).

Y en este interesante análisis se describen los beneficios y potenciales riesgos de la suplementación con histidina, aunque parece haber demostrado beneficio en leucemias infantiles. La hipótesis es que el camino de degradación de la histidina requiere folato, que se supone el tumor también necesita en alta cantidad durante el proceso anabólico de síntesis de nucleótidos. Al competir ambas vías, el camino de histidina vacía de folato y actúa sinérgicamente con drogas antifolato como Metrotrexato, y abre el melón del debate de las terapias metabólicas (estudio).

Niveles entre 4 y 10 veces mayores de histidina de lo normal, no parecen ser dañinos, gracias al estudio de pacientes con histidinemia (exceso de histidina por defecto en la enzima que la procesa), que cursan en su mayoría totalmente asintomáticos.

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Competencia entre vía de degradación de la histidina y la síntesis de nucleótidos, que requieren ambas consumo de folato, razón por la cual la suplementación con histidina podría hacer sinergia con drogas antifolato. Fuente.

No obstante, suplementar en pacientes que no presentan esa deficiencia enzimática sí puede producir acumulación perjudicial de metabolitos procedentes de la degradación de histidina. Pero su análisis revela que los principales metabolitos de la histidina son carnosina, histamina y glutamato (que procede de la degradación de la histidina).

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Destinos metabólicos de la histidina. Fuente.

La carnosina puede ser además un precursor no ligado a mastocitos de histidina, pues se forma a partir de histidina y beta-alanina. Tiene importantes funciones en el sistema de buffers de control del pH, y parece favorecer la síntesis de antioxidantes endógenos como glutatión. Ha demostrado capacidad antiinflamatoria y antitumoral.

El exceso de histidina no implica exceso de histamina (si enzimas como DAO funcionan bien), porque el límite de la síntesis de histamina lo marca la enzima histamina decarboxilasa (HDC) y no la cantidad de histidina

El único metabolito donde tengo prevenciones es el glutamato, precursor de la glutaminólisis tumoral.

Aunque ciertas vías parecen prometedoras por incidir en caminos vitales (si no puede sintetizar nucleótidos, sencillamente el tumor no puede proliferar), hay demasiadas cosas que no sabemos aún, posibles vías alternativas de escape del tumor con las que debemos contar aún sin conocerlas. Viene bien este conocimiento, pero para complementarlo con otros. Como siempre: la clave es la sinergia y la combinación de terapias.

Por eso se hace imprescindible analizar no sólo la histamina y sus niveles absolutos, sino los receptores que activa (recordemos que a veces pueden tener funciones opuestas) y cómo influencia a cada especie inmunitaria (algunas activadas para ayudar al tumor, otras para atacarlo), porque el microambiente tumoral es una suerte de ecosistema de enorme complejidad donde se entremezclan influencias y relaciones que jamás podremos comprender del todo. Además, debemos entender el doble papel, a veces opuesto, que una sustancia puede ejercer en el organismo y en el tumor local. Lo estamos viendo con glucosa, glutamina, magnesio, etc. Histidina e histamina puede requerir aún mayor grado de matiz.

Por ejemplo, en carcinoma hepatocelular (en ratas), los niveles de acetilcolina e histamina parecen tener valor para identificar la etapa de avance de la neoplasia, pero no de una forma lineal: los valores de acetilcolina e histamina estaban elevados en etapas inciales de desarrollo neoplásico, pero los de histamina se reducían considerablemente en etapas avanzadas mientras seguían elevándose los de acetilcolina (estudio).

Esto nos recuerda que debemos tener cuidado al interpretar los resultados séricos sistémicos y comprender la realidad específica (local) del microambiente. Que el enfermo tenga niveles bajos de una molécula puede interpretarse de dos formas: que su deficiencia ha facilitado la progresión o que el tumor la consume en tanta cantidad que termina por provocar la deficiencia sistémica al acapararla para él.

***

Las células tumorales (al menos las de cáncer de páncreas), sobreexpresan receptores de histamina H1 y H2, y sintetizan y vierten a la matriz extracelular histamina, que no sólo modifica el comportamiento de las células inmunitarias del microambiente tumoral, sino también el proliferativo del resto de células, vía receptores H1 y H2 (estudio).

En otros estudios, es el receptor H1 el que parece ejercer las funciones principales de facilitar la proliferación (estudio).

El receptor H3 también parece estar implicados en la proliferación y metástasis de cánceres como el de pulmón de células no pequeñas (estudio).

El receptor H4, último en ser descubiertos, está demostrando ser quizá el más determinante en la progresión tumoral, y un objetivo terapéutico de primer nivel al estar especialmente sobreexpresado en el tejido neoplásico (estudio, estudio, estudio). De hecho, algunos estudios lo consideran un “enigmático” receptor que puede estar implicado en numerosas dolencias inflamatorias y autoinmunes (estudio, estudio). Induce una fuerte respuesta de fenotipos Th2 (favorables al avance tumoral) y de citoquinas e interleukinas proinflamatorias y protumorales (IL-4, IL-6, IL-10, etc). También activa a los neutrófilos (estudio), implicados en el profundo aumento del ratio neutrófilos/linfocitos observado en dolencias como el cáncer, del que ya hablamos en el apartado dedicado al sistema inmune y que es un poderoso factor predictivo.

***

Recuerdo por enésima vez que enfocarse en un solo receptor, molécula o sustancia es un enorme reduccionismo, pero que es aceptable cuando podemos obtener de su análisis un “punto de presión” de orden práctico que nos permita seguir lo más posible a Pareto, mejor aún si se pulsan varios de esos puntos en una estrategia combinada: y es así porque yo no intento conocer con precisión qué es el cáncer, sino descubrir los puntos débiles para derrotarlo. Mi enfoque es más ingenieril que científico. No me mueve el conocimiento puro sino la necesidad de resolver un problema.

En el apartado dedicado a las medidas prácticas estudiaré diferentes antihistamínicos, inhibidores de L-histidina descarboxilasa, etc, basándome en este análisis teórico previo.

En este caso, tal vez tenga sentido suplementar con histidina mientras se inhibe la HDC, preferiblemente sólo en el tumor, y se actúa sobre ciertos receptores de histamina. Esa estrategia parece prometedora, a condición de que se combine siempre con otras medidas.

Las debatiremos en otros artículos prácticos de Oncología metabólica, así como en sus foros.

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4 Comments

  1. Cristina 23 de mayo de 2024
    • Alfonso Fernández 30 de mayo de 2024
  2. javier 24 de mayo de 2024
    • Alfonso Fernández 30 de mayo de 2024

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