¿Por dónde empiezo? Los 12 pasos de una estrategia contra el cáncer 1

¿Por dónde empiezo? Los 12 pasos de una estrategia contra el cáncer

Quienes afrontan un cáncer suelen tener dificultades para organizar toda la imponente cantidad de información que se les viene encima cuando intentan mejorar su tratamiento: terapias convencionales, webs “alternativas”, dietas anticáncer de toda índole, cientos de suplementos, toneladas de estudios (la mayor parte contradictorios) y necesitan perentoriamente una orientación.

Esta es una guía dirigida a enfermos y a familiares de enfermos, con un listado de las acciones terapéuticas que creo más aconsejables. Sintetiza y centraliza la información del blog y responde a las principales preguntas que asaltan a enfermos y familiares.

Y el libro de Cáncer Integral es un intento por centralizar de forma mucho más extensa todos esos coocimientos que la lectura de miles de estudios me ha ido otorgando.

Los propósitos de este artículo son:

  • Desterrar ciertas ideas acerca del cáncer y destacar otras.
  • Listar las acciones terapéuticas, basadas en ciencia, que cada enfermo puede abordar por su cuenta y con ayuda de los médicos.
  • Mejorar la efectividad de las terapias convencionales.
  • Proteger al cuerpo sano de sus efectos secundarios.
  • Proporcionar argumentos que compartir con médicos razonables y de mente abierta.

Debe quedar claro que en este blog NO propongo abandonar las terapias estándar, todo lo contrario.

Pero sí insisto en utilizarlas con la racionalidad que aportan multitud de estudios científicos y complementarlas con medidas que la evidencia considera razonables y con un balance riesgo/beneficio adecuado.

Porque las prevenciones que algunos oncólogos tienen ante determinadas acciones adicionales a la quimio o la radioterapia no están justificadas, como escribo en este artículo

1. Todos los cánceres comparten características comunes

Aunque la tendencia actual es considerar que el cáncer son más de 200 enfermedades, y que proceden de mutaciones genéticas, eso sólo está permitiendo desarrollar decenas de fármacos pero no mejorar el pronóstico, que sigue siendo prácticamente el mismo desde hace décadas, no importa lo que los medios de comunicación proclamen.

En realidad todos los cánceres comparten similitudes metabólicas y lo más racional (si el objetivo fuera curar), sería usarlas como dianas terapéuticas en primer lugar.

Lecturas adicionales:

2. El abordaje del tratamiento debe ser integral y sistémico, además de local.

El cáncer es una enfermedad crónica y no sólo todos los cánceres comparten características comunes, sino todas las enfermedades crónicas en general. Los problemas de base de los enfermos de cualquier dolencia crónica suelen ser también similares.

Resistencia a la insulina e hiperinsulinemia, altos niveles de glucosa, débil sistema inmune, mitocondrias dañadas: esos deben ser, entre otros, los objetivos de todo tratamiento y debe tener en cuenta el cuerpo en su totalidad, no sólo la zona afectada por el cáncer (que también).

Las terapias convencionales se focalizan en el tumor, pero ese enfoque se quedará corto si no potenciamos el cuerpo sano para que, por una parte, se defienda del daño infligido por quimioterapia y radiación y, por otra, para que contribuya a la remisión.

Algunas de las terapias “alternativas” también se quedan cortas al enfocarse sólo en el organismo y descartar medidas agresivas locales. Pero en casos avanzados, el cáncer sobrepasa un punto de no retorno donde o atacamos militarmente o no habrá nada que hacer.

Por eso ambos enfoques deben colaborar en vez de despreciarse mutuamente.

Lecturas adicionales:

3. No existen las balas mágicas, el enfoque terapéutico debe combinar múltiples acciones sinérgicas con base científica

La sinergia debe presidir todas las acciones terapéuticas, combinadas para fortalecerse unas a otras.

De momento no existen los remedios milagrosos, ya pertenezcan a la medicina convencional o a las técnicas complementarias, y todas las terapias deben tenerse en cuenta, a cambio de que se apliquen con racionalidad y criterios científicos.

Al ser el cáncer una enfermedad sistémica hay que abordar múltiples caminos  a la vez y no uno de cada vez, secuencialmente. Este último enfoque es el más rentable, pero terapéuticamente desastroso.

Por esa razón no podemos limitarnos a los tratamientos estándar, basados en estudios que sólo las compañías farmacéuticas tienen la capacidad de poner en marcha, sino aplicarlo de forma más racional y usar también otras terapias basadas en estudios preliminares y limitados pero que pueden ser muy efectivos al usarse de forma combinada.

Los tratamientos que puede aplicar cualquier paciente por su cuenta (luego abundaremos en ellos) son:

  • Alimentación: dieta cetogénica con optimización de nutrientes
  • Plan de suplementación
  • Técnicas que alivien el estrés
  • Ejercicio físico
  • Sauna de infrarrojos lejanos (hay saunas caseras que se pueden comrpar online)

Con ayuda de un médico (o sin ella, si planteamos bien los protocolos usando fármacos que puedan obtenerse sin receta), intentando que los fármacos que requieran prescripción sean lo más usuales y sencillos de obtener

  • Cócteles de drogas off-label

Con ayuda de algún centro de oncología integrativa y/o profesionales de medicina natural:

  • Vitamina C intravenosa a altas dosis
  • Combinaciones de extractos de hierbas
  • Cámara hiperbárica
  • Ozonoterapia
  • Hipertermia
  • Quimioterapia a dosis bajas potenciada con insulina
  • Campos eléctricos de baja intensidad
  • Ultrasonidos
  • Crioterapia
  • Fototerapia
  • …etc

Lecturas adicionales:

4. Muchos cánceres, no importa el tipo o estadio, YA pueden controlarse

Las remisiones de cánceres terminales son más habituales de lo que parece, a condición de que el enfermo aplique acciones combinadas de terapias convencionales (aplicadas racionalmente), más acciones complementarias.

Lecturas adicionales:

5. Busca más de una opinión y, si puedes, elige cuidadosamente a tu oncólogo

Si puedes hacerlo solicita más de una opinión. Generalmente los médicos repetirán el estándar de tratamiento y sus recomendaciones no variarán demasiado pero, en ocasiones, sobre todo en cánceres o estadios menos comunes, pueden sugerir tratamientos diferentes. Es necesario conocer varias opciones para elegir la mejor.

Lo normal es que las decisiones se tomen conjuntamente por un equipo formado por cirujanos, radioterapeutas y oncólogos, así que intenta acceder al menos a dos equipos diferentes, en dos centros distintos, para detectar posibles inconsistencias.

Si no puedes acceder a más de un centro, elige al oncólogo más receptivo con las terapias complementarias basadas en ciencia.

6. Tienes el derecho a intervenir activamente en el tratamiento médico

Exponiendo tus dudas, haciendo preguntas y proponiendo alternativas basadas en razonamientos y estudios fundamentados

  • Pregunta las consecuencias a largo plazo de las intervenciones terapéuticas. A veces los médicos las aconsejan porque no esperan que el paciente viva lo suficiente como para experimentar los efectos a largo plazo de cirugías, radiaciones excesivas o quimioterapias con dosis agresivas, pero tú sí debes pensar a largo plazo.
  • Plantéales la posibilidad de combinar el tratamiento con terapias complementarias. La mayoría de pacientes hacen algo similar y los oncólogos están acostumbrados a ello. Generalmente reciben esa información con paternalismo y no se oponen, pero tampoco colaboran.La cosa cambia cuando se enfrentan a pacientes realmente bien informados y que abordan su terapia con una estrategia sistemática y bien vertebrada.Escríbeles el abordaje integral que proponemos en sitios como éste, junto con estudios que los apoyan y observa sus reacciones y argumentaciones: mi consejo es que huyas de cualquier oncólogo que se niegue al menos a escuchar, que utilice el principio de autoridad para desacreditar los argumentos en vez de responder con razones bien fundamentadas o que utilice un discurso manipulador.
  • Pregunta los riesgos a largo plazo de una intervención quirúrgica y estudia si es o no conveniente realizarla en ese momento. Cada caso es un mundo y en muchos de ellos la cirugía puede ser necesaria. En otros, no. La competencia del equipo de cirujanos es especialmente relevante.
  • Pregunta los riesgos a largo plazo de la radiación y si debe abordarse en ese momento. Redobla las preguntas y las prevenciones si te proponen reirradiar una zona ya previamente radiada. Pregunta porqué insistentemente.
  • Propón la conveniencia de una quimioterapia a dosis bajas, si vas a complementarla con otra medidas que pueden hacerla más efectiva. Preséntale los estudios al respecto para que pueda decidir y presta atención a la solidez de sus posibles argumentos en contra.Si antepone su ego o se muestra paternalista o sarcástico, o si zanja la conversación sin atender lo que tienes que decir, tal vez sea el momento de cambiar de oncólogo.

Lecturas adicionales:

7. Asume la responsabilidad de complementar tu tratamiento y actúa en múltiples frentes

Buena parte de las decisiones terapéuticas deben recaer en ti mismo.

Eso no implica que debas cargarte con un fardo extra de responsabilidad: plantéalo como un añadido de libertad, que te permitirá no depender del albur externo de fuerzas que no puedes controlar, sino de las que provienen de tu propio conocimiento.

Las acciones que puedes emprender tienen que ver con la dieta, el plan de suplementación, la atención a la relación entre la mente y el cuerpo, y el ejercicio físico.

Otras acciones en las que tal vez debas implicar a tu médico será la aplicación de algún cóctel de fármacos usados para otras dolencias comunes.

A. Dieta cetogénica nutricionalmente óptima con ayuno intermitente

El objetivo es alcanzar un nivel de glucosa en sangre lo suficientemente bajo como para producir un importante estrés en el tumor. El tumor necesita cantidades considerables de glucosa (y glutamina) para medrar usando dos procesos metabólicos llamados glucólisis y glutaminólisis.

Si le privas de sus fuentes de combustible el tumor será más vulnerable al resto de terapias sinérgicas que apliques.

Además, con la dieta se conseguirá proteger el cuerpo sano de los efectos de la quimio y radioterapia, mientras que se hace más vulnerable al tumor.

Si elevas el nivel de cuerpos cetónicos en sangre el cuerpo sano los usará como combustible y no tendrás síntomas de hipoglucemia.

Pero la dieta también debe aportar el mayor entorno antiangiogénico y citotóxico posible mediante el óptimo balance de aminoácidos.

Si te suscribes al blog, te enviaré gratuitamente una guía rápida de la Dieta Cetogénica.

Lecturas adicionales:

B. Respeta los ritmos circadianos

Come de día. Punto. Todo tu cuerpo, pero especialmente tu sistema endocrino, está sincronizado con el horario y los ciclos día-noche.

El impacto de la alimentación nocturna es diferente a la diurna y el cuerpo está prepardo para ello por el día.

La cronoterapia es una disciplina que demuestra el diferente impacto de una medicación en función de su farmacodinámica, farmacocinética y el momento del día en que se adnministra. no pierdes nada por preguntar a tu oncólogo si conoce algún estudio que permita optimizar el momento de aplicación de la droga que quiera aplicarte.

D. Respeta las frecuencias de luz

Al hilo del punto anterior: la luz azul es la señal de tu núcelo supraquiasmático para mantenerse activo, y las frecuencias de luz roja hacen que el cerebro comience a segregar melatonina, la reguladora maestra de otros procesos que se producen durante el sueño.

Por eso debes impedir exponerte a frecuencias de luz azul tras el anochecer, bien apagando los aparatos e instalando luces cálidas, o bien comprando unas gafas Blue Blockers que te pondrías tras el anochecer.

Duerme en un sitio fresco, completamente a oscuras y a ser posible 7-8 horas.

Toma el sol durante todo el año, con la única precaución de no quemarte.

E. Plan de suplementación

El objetivo es alcanzar una sinergia con las moléculas más adecuadas para atacar el tumor desde múltiples enfoques bioquímicos, que se complementen sin contrarrestarse.

De entre todos ellos hay algunos especialmente importantes debido al peso de los estudios científicos que los apoyan.

Buena parte de la información que recopilo en el libro consiste en evidencia de los efectos y los mecanismos por los que actúan dichos suplementos. De entre las centenares de posibles opciones mi intención es desentrañar qué combinaciones podrían ser más sinérgicas.

Lecturas adicionales:

F. Vitamina C liposomada

Aunque no hay evidencia sólida, tal vez te interese considerar el liposomar tu propia vitamina C en casa y que tomes unos 6 gramos al día, repartidos en varias tomas.

Aún no he escrito el artículo dedicado a la elaboración casera de la vitamina C liposomal, con los cálculos necesarios y el proceso que conlleva, pero en internet hay dos métodos para hacerlo.

Éste es el que parece más efectivo, pero utiliza alcohol como diluyente y puede incrementar la glucemia, así que no hay que sobrepasar una dosis máxima que podría estar en torno a 10 gramos de vitamina C al día, con 6 gramos como posible dosis más adecuada.

La clave es ser consistente y tomar pequeñas cantidades a lo largo del día.

Lecturas adicionales:

G. Cócteles de fármacos

Tanto si usas dieta y suplementos como si no quieres saber nada de ellos, los cócteles de fármacos off-label (medicamentos usados para otras dolencias pero que han demostrado eficacia antitumoral) son opciones adicionales de gran potencial.

Si sólo confiáis en las moléculas sintéticas, puedes actuar contra la enfermedad usando combinaciones de fármacos, algunos de ellos baratos y sencillos de conseguir, otros no tanto.

Si sólo confías en la dieta y los suplementos, sabes que tienes esa baza en la recámara por si tus elecciones no funcionan o por si no consigues aplicar con eficacia esas medidas.

Sea como sea significa que las opciones son múltiples y esa idea debe darte fuerza para afrontar con mayor esperanza tu tratamiento.

En el libro haré un listado y estudio pormenorizado de todas las posibles opciones y sus targets, para determinar qué combinaciones serían más apropiadas, pero algunos de los fármacos más útiles, sencillos de conseguir y con menores efectos secundarios podrían ser:

  • Hidroxicloroquina (cuidado si tomas cannabis porque, aunque no es seguro, podrían contrarrestarse mutuamente)
  • Dicloroacetato de sodio
  • Mebendazol
  • Omeprazol
  • Cimetidine
  • Metformina (de efectos similares al suplemento Berberina)

Lecturas adicionales:

H. Haz ejercicio (si puedes)

Como mínimo deberías caminar a buen paso todos los días. Es un excelente principio para, junto con la dieta cetogénica y los suplementos que se enfocan en el metabolismo, imponerle un estrés redoblado al tumor. Nada de correr. Caminar a buen paso sí, correr NO.

Pero hacer algún ejercicio adicional de fuerza 2 o 3 veces por semana es IMPRESCINDIBLE. Los entrenamientos de alta intensidad HIIT puede tener cabida también, pero sólo de forma esporádica. Escucha a tu cuerpo y no lo sometas a un estrés excesivo. Encuentra el ejercicio que te demande con intensidad pero sin agotarte.

I. Actua contra el estrés

Si puedes, aprende a usar alguna técnica que te permita alcanzar un buen estado de relajación.

Ya sea yoga, meditación, técnicas de respiración y relajación, o cualquier acción vital y decisión que te permita librarte de aquello que te produce un estrés crónico y excesivo: tocar un instrumento, asistir a clases de baile, tejer…

No nos quedemos mirando el dedo y ataquemos una acción concreta por considerarla “una estupidez sin evidencia”. Lo que importa es el efecto que produce en CADA persona, y que no puede generalizarse. Se busca obtener un efecto, no quedarnos detenidos escudriñando con mirada cientifista el medio para logralo, porque dependerá de cada cual.

La relación entre sistema inmune, hormonas como el cortisol y el estado mental es sólida: el cáncer lo tiene difícil frente a un sistema inmune saludable. Algunas de esas técnicas incluyen también alguna forma de ejercicio físico, como el yoga.

El control del estrés te permitirá dormir bien y, si puedes, al menos 7 horas cada noche. Dedicar el suficiente número de horas a un sueño de calidad es un aliado de tu salud.

J. Cuida los aspectos emocionales

Detesto los manuales de autoayuda, pero seguramente entiendas intuitivamente la verdad objetiva de los dos párrafos que voy a escribir a continuación:

Fomenta el contacto con personas que añaden y replantéate tu relación con personas tóxicas que restan.

Intenta igualmente que el cáncer sirva para mejorar tu percepción propia y la de quienes te rodean; que sea una plataforma de sabiduría, de transformación.

Dos simples párrafos no hacen justicia a lo que esa situación implica ni a su dificultad de aplicación, pero veo más honesto decirlo con esa sencillez y brevedad a dedicar un libro a algo que requiere la intervención ineludible de cada paciente, que debe poner en práctica su propia capacidad de reflexión, introspección y autoconocimiento.

Lecturas adicionales:

8. Si puedes, acude a un centro de oncología integrativa

A ser posible con buenas referencias y que demuestren estar al día y comprender la evidencia científica disponible. La mayoría de estos centros cuentan con oncólogos que no sólo conocen las terapias estándar sino que utilizarán otras, basadas en ciencia, con alta eficacia potencial.

Sería ideal que contasen al menos con protocolos de vitamina C intravenosa e hipertermia.

9. Ponte en contacto con otros enfermos

Compartir conocimiento y experiencias con personas en similares circunstancias puede ejercer un poderoso efecto benéfico, no sólo gracias a la posible mejora en la efectividad del tratamiento que la información puede aportar, sino a la acción de compartir los miedos y ansiedades con personas en situaciones parecidas.

10. Si eres familiar o amigo del enfermo

Sé lo que significa ser el familiar del enfermo, y ser también el único de quienes lo rodean que ha alcanzado esta ‘epifanía’ necesaria para afrontar el tratamiento con decisión y eficacia, usando armas terapéuticas complementarias.

Sé también lo que significa que el enfermo sea a veces su peor enemigo y rehúse hacer lo que podría ser mejor para él hasta que comprende que no tiene otro remedio.

Es decir, sé lo difícil que resulta inducir en otras personas el estado de lucidez necesario para ‘comprender’ cabalmente.

Si estás en una situación similar y el enfermo no quiere saber nada de lo que le cuentas porque confía en que ‘la medicina ha avanzado mucho’; o si quienes te rodean no te ayudan a mejorar el tratamiento por desidia, ignorancia o incapacidad para pensar por si mismos, tal vez pueda ayudarte el conocer nuestra experiencia.

Aunque no es posible que un consejo sirva para todos los pacientes tal vez nuestro caso te ayude a solucionar el tuyo: mi mujer sólo aplicó con diligencia lo que yo le recomendaba una vez que fue consciente de que la medicina había decretado que su caso era incurable.

Ayudó también que le mostrara dos datos adicionales: los que certificaban que no había esperanzas de que nada cambiara en los tratamientos oficiales a corto plazo y los que demostraban que casos aún peores que el suyo habían salido adelante aplicando medidas similares a las que yo le proponía, y que no implicaban necesariamente abandonar los tratamientos oficiales sino mejorarlos y complementarlos para hacerlos mucho más efectivos y, a la vez, menos lesivos para el cuerpo sano.

Es decir, en su caso, conocer el pronóstico de su enfermedad y las alternativas existentes fue primordial para que, con mi ayuda, asumiera la responsabilidad de su tratamiento.

Cada caso es distinto, y no puedo pretender que estas propuestas vayan a ser efectivas en todos ellos, pero enseñarle este artículo al enfermo y a los familiares, junto con la base argumentativa en la que se apoya, tal vez incline la balanza de manera decisiva.

Si tu familiar o amigo es reacio a aplicar nada diferente a fármacos sintéticos, puedes comenzar por los apartados dedicados a los cócteles de fármacos y a la quimioterapia a dosis bajas, y dejar que pase algo de tiempo antes de convencerle de nuevo de la conveniencia de abordar también la dieta, los suplementos, el ejercicio y la mejora mental y emocional.

Lecturas adicionales:

11. No tienes que tener siempre una “actitud positiva”

Tienes derecho a desesperarte a veces.

Tienes derecho a mandar a hacer puñetas los artículos donde personas con lazos rosas sonríen y abonan la estupidez que nos rodea con frases hechas vacías de contenido.

No tienes que “ser fuerte” en todo momento, mantener una “actitud positiva” y sonreír si eso significa no darle problemas a nadie, no molestar con preguntas, no plantear dudas.

El estoicismo es una excelente manera de afrontar la vida, pero no significa que no debas preguntar, cuestionar y proponer.

Tienes derecho a desconfiar de todo lo que te cuenten, sean médicos o no (este blog incluido), y a labrarte tu propia opinión, que será la única que te dará fuerzas.

Tienes derecho a cambiar de médicos si percibes que éstos no son tus aliados y no escuchan tus argumentos, sino que sólo son meros prescriptores de terapias.

Y tienes derecho a construir una esperanza razonable y realista, incluso cuando algún oncólogo te la haya arrebatado con negros presagios, a condición de que esté sólidamente fundamentada.

Ésa es la razón de existir de este blog: empoderar al lector, pertrechándolo con las armas más efectivas para construir una esperanza sólida: conocimiento, sentido común, razón y corazón.

12. Nadie sabe aún lo suficiente

Este artículo sólo compila un conjunto de dudas e ignorancias porque NADIE, absolutamente nadie (sean oncólogos, nutricionistas o premios Nobel), sabe lo suficiente sobre cómo tratar con total garantía un cáncer avanzado, con la nutrición como ejemplo más evidente de ese desconocimiento universal.

La ciencia de la nutrición y también la oncología son, por el momento, un mero cúmulo de tentativas que en ocasiones se van contradiciendo con el paso de las décadas, debido a la manipulación de intereses corporativos y al establecimiento de dudosas metodologías científicas.

Por eso no tengo miedo de exhibir mi estratosférica ignorancia, la de quien no es ni médico ni nutricionista, tal vez porque he conocido médicos y nutricionistas dedicados a la tarea de tener certezas en teorías tan oficiales como pseudocientíficas, basadas en inconsistencias y que jamás se preguntan porqué nada cambia realmente ni qué es lo que falla.

Pero todos los estudios y teorías científicas palidecen ante el testimonio de cualquier caso ‘anecdótico’ de remisión que siguió determinadas directrices heterodoxas y aun así consiguió prolongar extraordinariamente la vida o remitir la enfermedad. No sólo eso, sino que algunos de quienes replicaron esas mismas terapias obtuvieron igualmente resultados similares.

Personalmente prefiero una “curación anticientífica” a los millones de “muertes científicas” que asolan esta curiosa civilización que nos toca vivir.

Esta guía es un muestrario de ignorancias, pero al menos basadas en las (a veces débiles, pero generalmente plausibles) evidencias científicas que este mundo corporativizado nos permite tener y en los testimonios de pacientes que salieron adelante contra todo pronóstico.

Por eso tu opinión es no sólo válida sino necesaria, y por eso este blog y el libro de Cáncer Integral quieren ser un punto de encuentro y de transmisión.

Espero haberte ayudado.

Alfonso Fernández

36 Comments

  1. Lourdes Rueda 22 diciembre, 2015
    • Alfonso Fernández 22 diciembre, 2015
      • Lupi 7 noviembre, 2016
      • Alfonso Fernández 7 noviembre, 2016
  2. Juan Antonio 23 diciembre, 2015
  3. ManueL 25 diciembre, 2015
    • Alfonso Fernández 25 diciembre, 2015
  4. José Manuel 25 diciembre, 2015
    • Alfonso Fernández 26 diciembre, 2015
  5. nilsa teresa goatache 30 diciembre, 2015
    • Alfonso Fernández 30 diciembre, 2015
  6. JuanAlfonso 4 enero, 2016
    • Alfonso Fernández 4 enero, 2016
  7. carmen 18 enero, 2016
    • Alfonso Fernández 19 enero, 2016
  8. AndreBalles 26 enero, 2016
  9. JuanAlfonso 3 febrero, 2016
    • Alfonso Fernández 3 febrero, 2016
  10. Ana 11 febrero, 2016
    • Alfonso Fernández 11 febrero, 2016
  11. Elizabeth 19 marzo, 2016
    • Alfonso Fernández 20 marzo, 2016
  12. Deva 9 mayo, 2016
  13. marielys perdomo 17 noviembre, 2016
    • Alfonso Fernández 17 noviembre, 2016
  14. Conchi 27 diciembre, 2016
    • Alfonso Fernández 27 diciembre, 2016
  15. Pedro 4 febrero, 2017
  16. Alejandra A. Eguiluz 22 septiembre, 2017
    • Alfonso Fernández 23 septiembre, 2017
  17. Adriana 7 octubre, 2017
    • Alfonso Fernández 16 junio, 2018
  18. Sylvia 16 junio, 2018
    • Alfonso Fernández 16 junio, 2018

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