Ozonoterapia (II): el sistema va desnudo

Este artículo explica que la pandemia ha hecho que aflore, como el pus de una herida infectada, la corrupción generalizada de un sistema criminal. Aunque ha quedado patente de forma generalizada a lo largo de estos 18 meses, el asunto de la ozonoterapia ha sido especialmente revelador.

Publiqué en octubre de 2020 un primer artículo, donde revisaba la evidencia científica y clínica de la ozonoterapia. En éste reflejaremos el espectáculo de corrupción y cobardía protagonizado por la casta sanitaria, las organizaciones médicas, los medios de comunicación y los estamentos políticos, cooptados por una industria cada vez más poderosa.

Abordaré también algunos conceptos fisiológicos de gran importancia, que pocos parecen tener claro y que afectan tanto a infecciones avanzadas como a los daños que producen las vacunas Covid (publicaré en el futuro un artículo específico que recopilará la evidencia de eficacia negativa y profunda yatrogenia de este horror planetario).

Para ello me apoyaré en el paradigmático caso particular de Ainhoa Arteta y me servirá también para definir con mayor precisión qué significan los conceptos de “evidencia”, relevancia clínica y medicina basada en la evidencia.

Aportaré, por tanto, evidencia adicional de la ayuda que la ozonoterapia puede aportar tanto contra la Covid como contra los graves daños de las vacunas anti-Covid.

La jurisprudencia legal, científica y clínica que desnuda al sistema.

Como decía, en octubre de 2020 publiqué un artículo que recopilaba la evidencia científica y clínica de la ozonoterapia contra cáncer y Covid-19 (artículo).

Lo escribí debido a los casos de pacientes tratados con éxito de su Covid avanzado en una clínica de Ibiza, que llegaron a aparecer en los medios y que fueron inmediatamente olvidados.

La cosa parecía haberse quedado ahí pero, en la sombra, médicos decentes, que no han olvidado el código deontológico, trataban de seguir salvando vidas.

En el verano de 2021 volvió a destacarse en los medios un caso especialmente revelador: una mujer había acudido a los tribunales para que el hospital de Castellón de la Plana, en cuya UCI estaba ingresado Juanfran, su marido, con un Covid avanzado de mal pronóstico, accediese a que se le tratase con Ozonoterapia.

El hospital se negaba a que los médicos externos, expertos en ozonoterapia, tratasen a su marido con una acción con evidencia clínica de décadas en el tratamiento de infecciones avanzadas y año y medio de evidencia clínica contra Covid, a pesar de que el paciente estaba ya desahuciado.

Un primer juez denegó la medida pero, tras una apelación, otra juez permitió la aplicación de la ozonoterapia. Y esa sentencia se ajusta a derecho: es un tratamiento compasivo cuya aplicación recoge tanto la ley española como el apartado 37 de la declaración de Helsinki.

Aun así, la familia tuvo que acudir a la policía para que les permitiesen acceder a la UCI del hospital, ante la resistencia de sus miembros.

Tras unos días de aplicación de la ozonoterapia, el paciente mejoró espectacularmente. Recordemos que había sido desahuciado.

Ahora, cuando escribo esto, semanas después, Juanfran, farmacéutico de Castellón al igual que su mujer, está ya en su casa. Repito: antesde la aplicación de la ozonoterapia estaba en estado crítico y desahuciado por los médicos.

Aquí podéis acceder a una entrevista con Vanessa Bachero, la mujer de Juanfran, cuya inteligencia y determinación han salvado la vida a su marido

La “dignidad” de los sanitarios

Retrocedamos un poco, porque mientras Juanfran se encontraba aún en la UCI, luchando por su vida, se puso en marcha una maquinaria obscena pero reveladora:

La dirección del hospital protestó airadamente, aludiendo a supuestas afrentas contra su “profesionalidad”. En ningún momento consideraron que la ozonoterapia tuviera que ver con la mejora de un paciente desahuciado tras la aplicación sistemática de los protocolos oficiales.

El tono se elevó cuando se produjo una manifestación de sanitarios del hospital, protestando por “la aceptación de pseudoterapias”, enfurecidos no por los recortes de presupuesto y derechos, no, sino porque un paciente aplicaba un tratamiento compasivo.

El grupo se plantó casi bajo la ventana de la habitación donde un paciente antes moribundo revivía y se engalanó de dignidad ante la afrenta: que el paciente mejoraba por sí mismo.

Que mejorase parecía ser irrelevante. Usaron para despreciar el restablecimiento contra todo pronóstico el mantra típico: “correlación no es causalidad” y un argumento falso: “también se le aplicaron los protocolos estándar, fueron ellos los que lo salvaron”. Por supuesto, los protocolos estándar se aplicaron antes de ser desahuciado y sólo después el ozono podía correlacionar con su mejoría.

Su curiosidad científica ante ese hecho se demostraba inexistente, opacada por su prejuicio, su obediencia y su genuflexión a protocolos ineficaces, destinados a no perturbar la ganancia de la industria y la tranquilidad de la casta sanitaria, aun a costa de la muerte de seres humanos.

En las redes sociales se inició una campaña con el hashtag de turno #apoyolaplana (organizada por el departamento de marketing de las farmas, por supuesto), y una cascada de hospitales se unieron a la “indignación”, incluidos aquellos que contaban con la ozonoterapia en su cartera de servicios desde hacía muchos años, mostrando un virtue signaling servil ante una industria vigilante, que no perdona heterodoxias ni deserciones fuera del dogma que ellos han implantado.

Pero no sólo fueron los gerentes de hospitales: médicos supuestamente “críticos” también se unieron a la indignación, demostrando ser parte de un problema enquistado en su profesión.

Incapaces todos de entender la necesidad de un órdago a la grande, inmersos en la creencia de que el sistema sólo necesita mejorar sin cambiar en lo fundamental. También atrapados en el lugar común “nosinevidencia” basado en un concepto corrompido de raíz por la industria.

Incapaces también de entender que debemos buscar la relevancia clínica, que ésta está ligada a un mundo real lleno de incertidumbres y a la prueba y el error, y que esa relevancia no correlaciona, en demasiadas ocasiones, con una “evidencia” comprada por las corporaciones farmacéuticas.

Apoyo a mis compañeros”, decían, casi sin excepción, los “médicos”, paladines de su profesión, incluidos los “médicos críticos”, que son a la “crítica” lo que los autodenominados “escépticos” son al escepticismo. Así, pseudoescépticos y pseudocríticos comparten a la postre mesa y mantel, en un festín de corporativismo.

No, amigos médicos, a quienes tenéis la obligación de apoyar es A LOS ENFERMOS. Y si no sabéis eso, no sabéis NADA.

Muestras de “indignación” en tuiter de hospitales y profesionales, entre ellas las de un conocido “médico crítico”.

Muchos periodistas acudieron también en ayuda del estamento médico y “denunciaron” la “intromisión” de los jueces en las decisiones médicas, demostrando no entender ni de leyes ni de medicina, o quizá entendiendo ambas demasiado bien. Que farmacéuticas como Pfizer compartan inversores con dichos medios no tiene seguro nada que ver con ello (noticia).

Y, por supuesto, el autodenominado grupo “escéptico” no perdió la oportunidad de demostrar una vez más tanto su necedad y obediencia ciega al poder como su ignorancia. Alguno apareció en medios demostrando que casi todos los indignados desconocen en qué se basa la ozonoterapia.

Porque casi todos, desde los sanitarios que se manifestaban hasta los escépticos que acudieron a  programas de telebasura a vociferar sus miserias cognitivas, creían que la Ozonoterapia consistía en inhalar ozono, que es, efectivamente, irritante y dañino para las vías respiratorias.

Pero la Ozonoterapia, como expliqué en el artículo que escribí en octubre de 2020, usa ozono por muchas vías pero no por inhalación. Habría bastado buscar un minuto en internet para saberlo, pero el prejuicio del condicionamiento sectario (la medicina ES una secta) es demasiado poderoso, y la disonancia cognitiva atenaza el cerebro.

Puede que los “escépticos” sí lo supieran, no obstante, y que al mencionar el ozono, que es un gas irritante, estuvieran sugiriendo, sin decirlo explícitamente, que la Ozonoterapia era dañina: no mentían al aludir al ozono como gas inhalado, pero dejaban abierta a la imaginación la relación, aunque ésta fuera espuria, una burda mentira.

Los que faltaban aparecieron pronto también, cómo no: los políticos.

La Generalitat incluso trató de detener la ozonoterapia al paciente de La Plana, a pesar de su recuperación, aduciendo que “no cumplía el criterio de tratamiento compasivo”.

No es fácil digerir semejante acto, que sólo puede calificarse como de pura maldad. Es muy difícil que nadie con su capacidad de juicio intacta y un mínimo de empatía apoye semejante hecho.

El amo Pfizer

¿Puede entenderse este hecho impúdico en el contenido de los contratos que los gobiernos han firmado con farmacéuticas como Pfizer, todos los cuales son secretos? Sí, secretos: los ciudadanos no tienen derecho a conocer los criterios y exigencias firmadas.

No podíamos hacer nada salvo especular hasta que varios fueron filtrados: uno de ellos el firmado con el gobierno de Albania, casi idéntico a otros también filtrados, de Costa Rica y Brasil (salvo en los precios por dosis, que se ajustan en función del poder adquisitivo de cada país: estudian muy bien hasta dónde pueden exprimir cada economía), lo cual confirma su autenticidad.

Copia de seguridad en los servidores de la web mentealternativa.com

Algunas de las cláusulas, muy resumidas:

  • NINGUNA responsabilidad para Pfizer sean cuales sean los posibles daños ocasionados por la vacuna, que corren a cargo del contribuyente
  • Costes de litigios a cargo del contribuyente
  • Si no se concede la aprobación final, se excluyen las compensaciones
  • La aparición de alternativas terapéuticas no exime de seguir con la compra de las vacunas. Por eso ni Ivermectina ni Ozonoterapia, entre otras opciones, son consideradas por los ministerios de sanidad de casi ningún país sometido a estos acuerdos.

Todo esto implica, de facto, que los gobiernos deben proteger A PFIZER, incluso en contra de sus propios ciudadanos.

Hipocresía y orgía de pseudociencia

Ahora, una vez que Juanfran, el enfermo de La Plana, está fuera de peligro, al no haber prosperado la detención del tratamiento del paciente de La Plana, la Generalitat de Valencia denuncia a su familia.

Sí, habéis leído bien: a la familia del enfermo, por tratar de salvarle la vida. Por conseguir salvarle la vida. Es difícil que pueda prosperar semejante delirio, pero lo hacen para intimidar a quienes puedan venir detrás.

Toda una maquinaria triturando la ética hasta convertirla en pulpa, en una papilla maloliente confeccionada con el pus que lleva décadas acumulándose en un sistema putrefacto, que sólo ahora muestra, sin caretas, sin componendas, con total descaro, la corrupción con la que ha sido alimentada.

Todo un planeta de sanos, niños y embarazadas inclusive, inyectándose una sustancia experimental (sin que nadie extienda NI UNA puñetera receta), contra una enfermedad de mortalidad similar a la gripe para la mayoría (incluso mucho menos grave para los niños) mientras una terapia que intenta aplicarse sólo a moribundos sin otras alternativas, con experiencia clínica centenaria, es difamada por quienes deberían hacer lo posible por sus enfermos. La infamia absoluta.

Analizaré en profundidad la eficacia negativa de estas vacunas y su iatrogenia atroz en un artículo futuro, pero de momento dejaré una pincelada de la peligrosidad de estas vacunas: mortalidad potencial reflejada en la alerta VAERS.

***

Los médicos vuelven a demostrar ser una casta aristocrática a la vez que burocrática. Capitanean una medicina capturada por la industria, que los ha convencido de ser la única que produce “ciencia” y fuera de la cual se extiende el abismo de la “pseudociencia”. Un infantil reduccionismo que permite aplicar con hipocresía Remdesivires inútiles, tóxicos y caros mientras se deja morir a enfermos salvables con terapias que dejarían en cueros a esta maquinaria, llena de protocolos inútiles que aplican con celo propio de Adolf Eichmann, no importa si no sirven para nada salvo para mantener engrasados los engranajes del Status Quo.

¿Por qué digo que aplican sus protocolos con celo Eichmanniano?

En el artículo anterior y en otros explico que los respiradores mecánicos no pueden ayudar a los enfermos. Que aunque es evidente que los pulmones sí tienen serios problemas en Covid avanzado, el problema principal no está en ellos.

Se debe a que Covid NO es una enfermedad respiratoria, sino vascular, una profunda hemopatía que afecta a todos los órganos y donde impera una hipoxia sistémica.

Forzar a los pulmones a realizar una tarea mecánica es inútil si la sangre no puede realizar con eficacia el intercambio gaseoso.

Quizá por eso los pacientes con Asma o EPOC no tuvieron mayor incidencia de COVID, y sí quienes ya padecían problemas cardiovasculares y relacionados con el metabolismo: diabetes, obesidad e hipertensión (noticia).

Covid induce una hipercoagulación (estudio) que se ve acelerada si hay problemas previos que la hagan prevalente. La hipercoagulación dificulta el riego y la oxigenación de tejidos y esta hipoxia, a su vez, induce más proliferación e inflamación, en un círculo vicioso similar al que sucede en el microambiente tumoral de una neoplasia (artículo).

Recordemos que la hipoxia es una señal universal de proliferación y crecimiento angiogénico, una especie de alerta que el organismo lanza, por ejemplo, para reparar tejidos dañados en un proceso isquémico pero también neoplásico, mediado por el factor de crecimiento por hipoxia, HIF-1α (estudio, estudio).

Por eso los pacientes con problemas de coagulación tienen más tendencia a empeorar de forma exponencial. Y dicha coagulación aumentada puede relacionarse con hipertensión (estudio), porque la hipertensión, como expliqué aquí, puede ser un intento de ajuste alostático del organismo para sobrellevar una hipoxia sistémica producida por un problema circulatorio o de otro tipo, y sabemos que la hipertensión es un predictor de mal pronóstico en pacientes Covid.

Es decir: Hipercoagulabilidad -> problemas de circulación y dificultades de oxigenación -> Hipoxia tisular -> Hipertensión (acción alostática que el organismo invoca para intentar mejorar la oxigenación de los tejidos) y mayor riesgo de cualquier infección grave, por ejemplo COVID (estudio), cáncer (estudio) o ECV (estudio).

Por eso, toda acción que incremente la coagulación estará incrementando, en cascada, toda una serie de problemas vasculares y neoplásicos. Recordemos este hecho.

A su vez, la hipercoagulación puede rastrearse en una disrupción del metabolismo de macrófagos y monocitos (estudio), cuyo comportamiento puede explicarse, a su vez, en su metabolismo. Y este metabolismo depende de su accesibilidad a determinados combustibles metabólicos, como expliqué en parte en este artículo dedicado al inmunometabolismo.

Las vacunas multiplican los problemas de coagulación de la  Covid.

Analizaré en profundidad el horror de las vacunas Covid en un artículo especial futuro, pero de momento sepamos que las vacunas Covid, que ponen a las células del cuerpo a sintetizar la misma proteína espiga que el SARS-COV2 utiliza para infectar los tejidos, inducen daños vasculares, avivan problemas autoinmunes e inducen hipercoagulación y trombos que pueden desencadenar una hipoxia hiperinflamatoria (estudio).

Es decir, lo mismo que la Covid, pero elevado a la décima potencia, poniendo en riesgo también a sanos, algo que no hace el virus: sólo los enfermos y ancianos, con un sistema inmune desequilibrado y comprometido y problemas de hipertensión y metabólicos, mueren de Covid (algo que se sabía que YA sucedía con cualquier infección), pero están muriendo miles de personas jóvenes y sanas muy probablemente debido a la vacuna, y muchos más están viendo comprometida seriamente su salud, demasiados de forma permanente.

La inducción de coágulos desencadena toda una cascada de hechos infames en el organismo, con hipoxia e hipertensión como posibles claves (isquemias, embolias, ataques al corazón, cánceres en remisión reavivados y cánceres ocultos que aceleran, etc) (hilo de tuiter donde analizo una intervención en la reunión de la FDA que ha concluido desaconsejando la tercera dosis para mayores de 16 años en EEUU debido a la iatrogenia y a posibles 150.000 muertes en 8 meses: pdf resumen con la intervención en la reunión). Y la vacuna también parece producir muchos otros daños relacionados con otros desequilibrios del sistema inmune que el tiempo revelará quizá en toda su tragedia (miocarditis y pericarditis afectando especialmente a menores, enfermedades autoinmunes reavivadas, etc).

Hallazgos postmortem de daños por trombocitopenia trombótica inducida por vacuna (estudio)

Aprovecho para recordar que algunos fármacos anticoagulantes como la heparina de bajo peso molecular pueden tener valor puntual antitumoral, al mejorar la circulación y, por tanto, la oxigenación tisular, además de mediante otros posibles mecanismos adicionales (estudio, estudio).

Si la anticoagulación demuestra funcionar como herramienta anticáncer, apoya aún más la hipótesis de que la coagulación acelera el desarrollo neoplásico y que, por tanto, estas vacunas anti-Covid podrían fomentar la aparición de cánceres o reavivar los dormidos o en remisión. Por supuesto, todos los medios “alertan” de que esto son “fake news”, pero la hipótesis es razonable, y el principio de precaución requiere que se exponga, no que se censure.

***

Por último, recuerdo que los médicos SABEN que las vacunas producen trombos en una cantidad suficiente como para haberlo previsto en protocolos internos de hospital. Lo abordaré en profundidad cuando publique un artículo dedicado a las vacunas Anti-Covid.

El papel de la ozonoterapia en la oxigenación

La ozonoterapia consigue (entre otras cosas) una profunda oxigenación sanguínea y, por tanto, tisular, librando al enfermo de la asfixia y a los tejidos de la hiperinflamación e hiperproliferación ligadas unívoca y solidariamente a la falta de oxígeno, pero eso atenta contra los dogmas de una profesión que cada vez da más vergüenza y asco.

Por supuesto, eso significa que sería una terapia válida contra la isquemia y para oxigenar las peligrosas zonas hipóxicas más agresivas del microentorno tumoral (estudio, estudio, estudio, estudio).

Ainhoa Arteta

Analicemos el aleccionador ejemplo de la cantante Ainhoa Arteta, que nos permite sostener las hipótesis tanto de la necesidad de mejorar la oxigenación sanguínea y, por tanto, tisular, como de la potencial toxicidad de una vacuna que provoca trombos.

Por supuesto no podemos estar seguros de las relaciones causales entre tratamientos y síntomas, pero hay indicios de que dicha causalidad existe.

Ainhoa Arteta sufrió una COVID avanzada hace meses y estuvo bastante grave.

Luego, una vez hubo superado la parte aguda de la enfermedad, padeció durante un tiempo lo que llaman “Long COVID”, algo que, en realidad, ya se conocía desde hace mucho tiempo: son efectos a largo plazo que padecen quienes superan una Sepsis (estudio, estudio), porque Covid avanzado, como tantas otras infecciones graves, ES una sepsis (estudio).

¿Cómo lo superó? Usando cámara hiperbárica.

Quienes llevamos años investigando el organismo y las “diferentes” dolencias que padece, no sólo cáncer, reconocemos los signos comunes en todas ellas. No me extenderé en este artículo porque no es el momento (tenéis este blog y el libro para ello), pero la hipoxia sistémica, como ya he explicado antes, que afecta a múltiples tejidos (por eso Covid presenta sintomatología multiorgánica), es una de las bases (entre otras muchas, todas ellas relacionadas) que explican el comportamiento tanto de infecciones como de neoplasias (estudio).

La hipoxia correlaciona unívocamente con proliferación e inflamación: todo tejido que prolifera fermenta combustibles metabólicos (deja de usar el oxígeno) aún en presencia de cantidades adecuadas de O2, tanto en procesos normales como patológicos (efecto Warburg).

Y lo contrario es también cierto: todo tejido privado de oxígeno induce proliferación, inflamación y angiogénesis. Lo vemos en isquemias, infecciones y neoplasias, pero también en proliferación normal de células activadas del sistema inmune y en embriones (estudio, estudio, estudio, estudio).

Antes ya hice un resumen superficial de las relaciones entre hipercoagulación, hipoxia, hipertensión y muchas dolencias.

Es lógico suponer que la oxigenación contrarreste, por tanto, los problemas derivados de esa ausencia de oxígeno tisular.

***

Entonces, tras haber superado su dolencia, Ainhoa se vacuna.

Y poco después vienen otra vez los problemas y muy graves: sufre un infarto (la epidemia de infartos, ictus, problemas autoinmunes o pericarditis tras la vacunación sólo se destapará oficialmente con el tiempo, de momento sólo atisbamos, con horror, su alcance) y las “secuelas” se reflejaron en forma de necrosis de sus extremidades. Sí, correlación no es causalidad, pero se une a otros muchos “casos anecdóticos” que conforman un patrón, o debería hacerlo si alguien hiciera su trabajo en vez de meter tantos casos bajo la alfombra. Un “El jardinero fiel” planetario.

Es posible que el infarto y las necrosis sean ambos una consecuencia común de un problema de hipercoagulación previa quizá inducido por la vacuna, que conduce a una hipoxia, hipertensión y problemas circulatorios. La necrosis, muerte del tejido, se puede producir por un proceso extremo de hipoxia (anoxia). La vacuna pudo desestabilizar de nuevo un organismo que ya estaba tocado debido a la infección avanzada, y ésta, a su vez, se produjo por factores de riesgo cardiovascular que ya hemos dicho que incrementan exponencialmente el riesgo de infección grave.

Por supuesto los medios pasaron de puntillas ante la correlación entre vacuna  e infarto (y de otras muertes “repentinas” por causas vasculares, que parecen haberse convertido en plaga al afectan a muchas otras personas en todo el mundo, que se refleja en el VAERS, en los informes de EUDRA vigilance, o en miles de testimonios en redes sociales y de noticias deslavazadas en prensa, como explicaré en otro artículo, pero que son convenientemente despreciadas, incluso con violencia. Una plaga que los médicos comentan en privado, pero callan en público).

El famoso “primero no dañar” y el principio de precaución, enarbolados ridículamente para desestimar el uso de vitamina C, vitamina D o Ivermectina, son ignorados con el experimento planetario, no vayan a sufrir quienes lo apliquen a las vacunas repercusiones personales por mostrar un ápice de decencia.

Los síntomas de Ainhoa Arteta son quizá la descripción de lo que sucede con un COVID elevado al cubo, propiciado por la reacción a la proteína espiga de un sistema inmune desequilibrado y roto: los coágulos que induce la vacunación, algo que ya NO puede obviarse por más tiempo, conducen a una hipoxia, a la hiperinflamación y, en aquellos tejidos donde se alcanza la hipoxia extrema (anoxia), a la necrosis y la posible amputación (artículo).

Y estos INDICIOS SÓLIDOS, tanto del beneficio de la oxigenación profunda con técnicas como cámara hiperbárica u Ozonoterapia como del perjuicio de unas vacunas que precipitan la coagulación, la aparición de trombos y, por consiguiente, la hipoxia sistémica, no pueden ser ignorados si uno tiene mente científica e interés genuino por ayudar.

La piara intelectual

Indignarse en redes con quien hable de que COVID es un problema hipóxico y sanguíneo-vascular, y que los respiradores no pueden solucionar el problema, es lo esperable entre cierta pandilla de memos que creen castigar a un “peligroso ignorante” cada vez que éste dice algo que “suena raro”. Es decir, algo que va en contra de una opinión coyuntural imperante a la que se pliegan acríticamente.

La piara (sólo unos pocos integrantes de un amplio grupo, claro)

Pobrecitos.

Habría bastado una búsqueda rápida para no quedar en ridículo, porque esto se sabía desde hacía meses. Algunos lo veníamos diciendo insistentemente desde mucho antes, y fuimos difamados y ridiculizados hasta que se comprobó que teníamos razón, pero no enterarse aún del cambio de criterio, seguir sin saber 18 meses después, que Covid es enfermedad sanguínea-vascular es alcanzar un nuevo nivel mínimo de ignorancia.

Algunos de los ridiculizadores son pobres tipos que se han tragado lo que les cuentan aquellos a quienes siguen, hijos de puta más listos que ellos. Otros, en cambio, son “científicos” y sanitarios, y reflejan paradigmáticamente el nivel actual de quienes hacen “la ciencia” y la medicina.

Tal grado de adocenamiento es comprensible en un habitual visitante de tabernas que pontifica con el palillo entre los dientes, apoyado en la barra. Pero que lo haga gente supuestamente preparada, con acceso en su móvil a toda la información disponible, delata una creencia ciega en su autoridad y una pérdida absoluta de pensamiento crítico.

Es un síntoma trágico de decadencia de toda una generación de arrogantes e inmaduros universitarios cretinos, a quienes han convencido de haber sido tocados con la gracia del conocimiento “científico”, señal inequívoca de que carecen por completo de la humildad de una mente científica, y de que se preocupan tan sólo de metodologías burocráticas y corporativismos típicos de la mediocridad.

Se resistieron con uñas y dientes al inicio, pero que incluso ahora ignoren la realidad que oficialmente se confirma (artículo), sólo certifica su incapacidad de moverse un ápice de sus ideas preconcebidas, que son cómodos colchones de seguridad personal y cognitiva, pero también cerrazón criminal contra los enfermos y la ciencia.

El sistema triturador de la decencia se pone en marcha

La curación del paciente de La Plana representaba una alarma global, una alerta roja de altísimo nivel: si más casos de éxito de ozonoterapia aparecían pronto en los medios ya no podría considerarse suerte y todo el sistema quedaría en evidencia.

Quienes se han pasado años instalados en la hipócrita “defensa de la ciencia”, despreciando otras terapias como “pseudocientíficas” quedarían con el culo al aire.

No sólo eso: miles de enfermos comenzarían a hacer preguntas incómodas. Preguntarían, por ejemplo, cómo es posible que no se hubiera usado antes ozonoterapia y que, si es “pseudociencia”, ¿Cómo es que ha resultado ser útil? ¿A cuántos pudo haberse salvado con algo que se había despreciado?

La consecuencia inmediata de semejante paradoja es que exigirían que se redefinieran los términos “ciencia” y “pseudociencia”, porque la primera no había conducido a resultados y sí la segunda.

El velo de esa “paradoja” pronto caería: entenderían que se ha llamado “ciencia” a lo que interesa a la industria y “pseudociencia” a lo que la amenaza. Comprenderían que la medicina se ha convertido en un brazo armado de la industria y por completo sumisa a ella.

Y luego vendría la rabia y la pérdida completa y permanente de la poca credibilidad que le quedaba a ese armatoste burdo. Y las demandas, los juicios y, quién sabe, quizá una cascada de condenas. Vendría el escarnio de una profesión que se supone estaba aquí para ayudar a los enfermos.

Y no se librarían los periodistas, que colaboraron para que se frenase una terapia válida. Ni los políticos, aunque la credibilidad de ésos es difícil que pueda ser menor.

Y entonces el público tal vez se preguntaría también: ¿Otras terapias a las que han llamado igualmente pseudociencia podrían haber salvado a muchos otros? ¿Sucederá lo mismo con ellas?, ¿Serán útiles? Y, esos a los que han humillado, difamado y perseguido durante años: ¿Será que sólo han representado una amenaza para el poder?

Y esos divulgadores que se dedicaron a ser mensajeros de esa infamia contra personas y terapias válidas, ¿Será que sólo forman parte de un gigantesco sistema corrupto y, a la postre, criminal? ¿Qué pasa con los Julio Basulto, los Deborahciencia y decenas de naukianos emisores de verdades absolutas? ¿Qué pasa con las asociaciones de “escépticos”, “protectores de la sociedad contra las pseudoterapias”, como APETP y perfiles de tuiter como @mjdelrio, @qmph_es, @illborregos  y tantos linchadores de tuiter?, ¿Qué pasa con los que decían que todas esas terapias eran bulos? ¿Qué pasa con fact checkers como Maldito Bulo o Newtral? ¿Será que todos son sólo obedientes mamporreros del poder?

El derrumbe sería absoluto. La credibilidad, irrecuperable. La farsa gigantesca se hundiría como el Titanic.

Y, por eso, cuando otro paciente de Barcelona (en idéntica situación crítica que el de La Plana tras aplicar todos los protocolos oficiales) recibió el permiso para recibir también ozonoterapia, los teléfonos probablemente comenzaron a echar humo: con toda seguridad llovieron amenazas, presiones, promesas de sobres bien jugosos, todo lo que vuestra imaginación pueda concebir, con tal de que algo que podría llevar a la ruina a una forma de vida corrupta no se aplicara.

Y quizá la presión por tantos frentes surtió efecto: a pesar de ajustarse a la ley, establecido en el ordenamiento jurídico nacional e internacional, una jueza de Barcelona prohibió la aplicación compasiva de la ozonoterapia al paciente moribundo por “falta de evidencia científica”.

La sentencia es una oda a la prevaricación o a la ignorancia de qué significa “evidencia”, de que la evidencia científica no se corresponde con la clínica. Y es una declaración de hipocresía al aducir que un “interés particular no puede prevalecer frente al interés público” ¿A qué interés público se refiere y cómo éste puede pisotear un interés individual sagrado? ¿El “interés público” sería tal vez que una sentencia afirmativa conduciría a una cascada de demandas similares? ¿Un paciente tiene, al parecer, derecho a morir como quiera, pero no a intentar vivir como le dé la gana?

La confusión de conceptos: “evidencia”, relevancia clínica y MBE

Creo que a los jueces los han engañado, o seducido, con unos conceptos de “evidencia” y de Medicina Basada en la Evidencia que se han ido corrompiendo hasta quedar convertidos sólo en una distorsión corporativizada.

En estos momentos MBE se identifica, casi unívocamente, con ensayo aleatorizado con grupo de control (ECA), que sólo pueden pagar las corporaciones. La “evidencia”, por tanto, se compra.

La definición original de MBE incluía toda evidencia científica y clínica (no sólo ECAs), más el criterio médico y más LA OPINIÓN DEL PACIENTE (artículo).

MBE= evidencia científica relevante + Juicio y experiencia clínica del médico + Valores y preferencias del paciente. Fuente

También deberían entender que frecuentemente la evidencia científica NO implica relevancia clínica:

  • Hay sustancias con “evidencia” científica manipulada, llena de variables surrogadas, datos ocultos, cambios de grupos de control en mitad de los ensayos o puras invenciones de datos, que se aprueban y el tiempo determina que carecen de relevancia clínica o incluso son perjudiciales (Remdesivir, Talidomida, Vioxx y unas cuantas decenas de sangrientos ejemplos más, entre las que se encuentran esta vacunas Anti-Covid).
  • Y hay sustancias sin evidencia científica en ensayos extensos (porque ninguna corporación podrá obtener rendimiento económico de ellas y no pagan para ponerlos en marcha) pero que demuestran relevancia clínica (Ozonoterapia). La “ausencia de evidencia de eficacia” no implica “evidencia de ausencia de eficacia”.
  • La idea de que sólo los ensayos extensos construyen “evidencia”, enfocándose sólo en la variable “tamaño muestral”, es falsa. El tamaño muestral del ensayo dependerá de la eficacia terapéutica. Las farmas suelen necesitar espacios muestrales enormes debido a la insignificancia terapéutica de sus moléculas, que necesitan largas series para encontrar alguna significación estadística. Y cuando no la hay se la inventan o usan parámetros ad hoc que luego no demuestran la única relevancia clínica que importa: vivir más y/o vivir mejor. Por eso se curó el escorbuto con un ensayo con espacio muestral 12, repartido en 6 grupos de dos personas: eso sólo ya bastó para verificar la utilidad de los cítricos en la enfermedad. Por eso los «escépticos» y los cientificistas en general no mencionan jamás la epistemología de Feyerabend (la mayoría no sabe ni quién es) ni usan análisis bayesianos.

Por tanto:

Muchas sustancias aprobadas “con evidencia” NO sirven en la realidad. El mundo real, y los análisis bayesianos son diferentes a la evidencia aséptica y académica. Muchas demuestran, además, graves daños y terminan por retirarse del mercado.

Muchas terapias sin la “evidencia” que exigen de forma maníaca, funcionan EN EL MUNDO REAL. Es decir, tienen relevancia clínica aunque no tengan ECAs detrás.

Para añadir otra capa de hipocresía, la mayoría de los fármacos utilizados rutinariamente nunca han sido sometidos a ECAs (estudio). O sea, no tienen la “evidencia” que los sanitarios que protestaron ante el paciente de La Plana reclaman para la Ozonoterapia. Por tanto, son “pseudociencia”, según la definición oficial. Y, encima, la mayoría tampoco demuestran relevancia clínica alguna, al contrario que la ozonoterapia.

***

Ante esa incapacidad de definir adecuadamente conceptos de evidencia científica y  relevancia clínica y de no saber a qué se refieren cuando hablan de MBE, no es extraño que NADIE haya protestado, sin embargo, con el hecho de que se le quemen los pulmones a los enfermos con respiradores mecánicos sin haber sido sometidos a los ensayos científicos que sí exigen al ozono, ni que nadie haya reaccionado ante su falta de relevancia clínica.

NADIE ha puesto el grito en el cielo tampoco con el hecho de que se sigan pagando millonadas por comprar Remdesivir y que se haya estado usando incluso después de que hasta la OMS hubiera confirmado que NO aportaba beneficio a la supervivencia y podía ocasionar serios daños.

Muerte y satisfacción

El paciente de Barcelona, que estaba en la misma situación que el de La Plana antes de aplicar Ozonoterapia, y al que una juez negó el tratamiento con ozonoterapia, murió.

¿Qué hizo entonces la OMC (Organización médica colegial española), que ya se había pronunciado anteriormente contra el uso de esa “pseudoterapia”?

Congratularse de que se le hubiera prohibido a un paciente moribundo y de que se hubiera recuperado la cordura.

Lo mismo hizo la anterior ministra de sanidad, doña Luisa Carcedo, cuando creyó que un juez retiraba la ozonoterapia al paciente de La Plana, el que estaba mejorando con ella.

En este caso, lo único que hacía el juez es finalizar la medida cautelar, debido a que el paciente ya estaba fuera de peligro. Por supuesto, los medios aprovecharon la medida para seguir desinformando y la exministra abonó las “Fake News”.

Difícil definirse mejor, con mayor precisión, que con ese tuit, al usar la palabra “alivio”. Alivio al creer que se le retiraba un tratamiento a un moribundo que mejoraba.

El alivio es en realidad el de quien no quiere ver derrumbarse el gigantesco castillo de naipes del que tantos viven a cuerpo de rey.

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España tiene leyes que confirman el derecho de los enfermos de morir dignamente y poder aplicar eutanasia, pero NO de intentar vivir dignamente mediante la elección de terapias con base científica y relevancia clínica ¿Cómo podemos asumir eso?

Y llevamos 18 meses inmersos en un gigantesco experimento planetario contra una enfermedad menos mortal para los niños que la gripe, pero aquí estamos, coaccionando y mintiendo desde todas las instituciones y medios para vacunarlos a todos, la inmensa mayoría sanos, con cero riesgo de morir por Covid, ¿Pero nos escandalizamos cuando moribundos sin nada que perder, aplican un tratamiento con experiencia clínica de 150 años de existencia?

¿Es posible mayor hipocresía y mezquindad?

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Pero la cosa no quedó aquí: la OMC se ha unido a la demanda de la Generalitat valenciana contra la familia del enfermo de La Plana que salió adelante con Ozonoterapia. Una organización médica queriendo castigar a una familia por demostrar que han salvado una vida en contra de los criterios médicos y por sus propios medios, como tantos enfermos están atestiguando en todo el mundo para todas las dolencias consideradas “incurables” por este espanto de medicina “basada en la evidencia”. Su mensaje es: te mueres cuando nosotros lo digamos.

Por supuesto lo único que quieren es amedrentar a quien quiera seguir su ejemplo. Son mafiosos amenazando a quien pone en riesgo su chiringuito y dicha demanda no prosperará.

De momento, el Consejo general del poder judicial ha salido en defensa de la decisión de la juez que apoyó el uso de ozonoterapia en el caso de La Plana. Me gustaría saber cómo puede defenderse que la juez de Barcelona haya pensado diferente… ¿Cómo puede un juicio depender en tal medida de QUIEN juzga? ¿No debería haber criterios más objetivos, o va en función de la fortaleza de los argumentos de los abogados de cada demanda, en cada caso?

La infamia que no cesa

No importa que haya cátedras de ozonoterapia en muchas universidades. No importa que algunas como la de San Antonio, en Murcia, haya emitido comunicados como éste, certificando que es un tratamiento basado en ciencia y con resultados positivos en todo el mundo.

No importa que existan asociaciones de médicos de todo el mundo practicantes de ozonoterapia, que comparten conocimientos y experiencias. Ésta, por ejemplo, de España.

No importa que no sólo en Italia y España haya muchos casos curados con ozonoterapia, ni que Cuba y Venezuela estén demostrando haberla usado con éxito en miles de pacientes.

No importa, porque lo único que importa es que la trituradora de vidas y recolectora de ganancias no se detenga jamás.

Son los representantes de una medicina basada en la indecencia.

Un momento decisivo

Pero no podrán pararnos siempre.

Sus demandas son bravatas que huelen al miedo y la desesperación de quienes saben lo que pueden perder.

Cuando escribo esto, una nueva sentencia cautelarísima ha permitido que otra paciente sea tratada con ozonoterapia en un hospital de Zaragoza de su Covid avanzado, tras casi dos meses ingresada.

Y está mejorando.

Y los médicos de ese hospital han mostrado un comportamiento muy diferente del de los de La Plana, colaborando mucho más. Todo debe ser dicho.

Vamos a salvar miles de vidas. Muchos trabajamos para que así sea.

Ayúdanos. Difunde este mensaje.

Tic, tac…

28 Comments

  1. Susanna 2 octubre, 2021
    • Alfonso Fernández 2 octubre, 2021
      • Clara 4 octubre, 2021
      • Alfonso Fernández 4 octubre, 2021
  2. be c. 3 octubre, 2021
    • Alfonso Fernández 3 octubre, 2021
  3. BB 3 octubre, 2021
    • Alfonso Fernández 3 octubre, 2021
  4. Juan Carlos Perez Olmedo 3 octubre, 2021
    • Alfonso Fernández 3 octubre, 2021
    • Álvaro Liniers 4 octubre, 2021
      • Alfonso Fernández 4 octubre, 2021
  5. be c. 3 octubre, 2021
  6. Pilar 3 octubre, 2021
    • Alfonso Fernández 3 octubre, 2021
  7. Hermann Jungbluth 4 octubre, 2021
    • Alfonso Fernández 4 octubre, 2021
  8. Sagrario 4 octubre, 2021
    • Alfonso Fernández 4 octubre, 2021
  9. Álvaro Liniers 4 octubre, 2021
  10. María Jesús 4 octubre, 2021
    • Alfonso Fernández 4 octubre, 2021
  11. María del Rosario Romero 5 octubre, 2021
    • Alfonso Fernández 6 octubre, 2021
  12. Gonzalo 11 octubre, 2021
    • Alfonso Fernández 12 octubre, 2021
  13. Nico 23 octubre, 2021
    • Alfonso Fernández 23 octubre, 2021

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