hidrogeno:deuterio contra el cancer

Manipulando el ratio hidrógeno:deuterio contra el cáncer. Agua hidrogenada o vaciada de deuterio e Hidrógeno inhalado como posibles terapias contra cáncer y COVID

En el capítulo del libro “Cáncer Integral”, dedicado al sistema inmune, ya hablé de la potencial eficacia antitumoral del agua hidrogenada, que resaltaré aquí de nuevo. Y en el libro hablaré en profundidad de estas y otras terapias sinérgicas, que pueden suponer un punto de inflexión histórico.

Pero gracias al trabajo de Manuel Martínez, uno de los miembros del grupo de enfermos y familiares de Cáncer Integral, que ha conseguido que su madre siga viva años después de que los médicos dieran por intratable su gliosarcoma de grado IV, conocí  los testimonios y estudios relativos al hidrógeno molecular inhalado.

Ningún “periodista” se interesará jamás por la riada de héroes anónimos que, como Manuel, luchan cada día, durante años, por mejorar su condición y la de sus seres queridos, dejando en evidencia a una medicina que cada día da más vergüenza.

Por esa razón habrá que dejar constancia no sólo de esa tarea titánica que tantos emprenden casi en solitario, sometidos a las burlas de sus familiares y sus amigos y al desprecio de sus oncólogos, sino a los argumentos y resultados frutos de su valentía y de su inteligencia.

Manuel, Marcos o Andrés, entre otros, nombres anónimos de personas extraordinarias, que luchan por salvar la vida de su madre y de sus parejas, se diluirán en el mar de datos falsos con la que intentan urdir la historia con manipulaciones perpetuas difundidas masivamente, pero no permitiré que sus ejemplos se pierdan.

Agua hidrogenada y agua sin deuterio

Hablaremos más extensamente del agua en otros apartados del libro. Aquí sólo voy a dar unas pinceladas y mencionaré también, superficialmente, el agua sin deuterio, a la que dedicaré un análisis más profundo en el libro.

El tema del agua polariza rápidamente las conversaciones. Para muchos, hablar del agua y su influencia te identifica inmediatamente como un magufo pero, a estas alturas, ¿Hay algo no patentable que no sea denostado por la consabida legión de mamporreros y tontos útiles? La realidad es tozuda, no obstante: los datos científicos son abundantes y deberían inducir al menos a la reflexión.

Estudio tras estudio se comprueba que todo está relacionado y que, o comenzamos a asumir una sabia humildad ante la enormidad de lo que desconocemos y nos enfocamos más en lo que los datos empíricos nos dicen, o no superaremos esta compartimentación del conocimiento que no nos conduce a resultados prácticos.

Tanto el agua hidrogenada (o el hidrógeno administrado por otros medios) como el agua sin deuterio parecen modificar otro de los ratios que debemos considerar: el de Deuterio/Hidrógeno. De nuevo comprobamos cómo el organismo abunda en sistemas que funcionan en una especie de continuo ying/yang, donde no hay nada malo o bueno per se, sino equilibrado o desequilibrado, con opuestos que ejercen una función reguladora y que debemos equilibrar con sabiduría.

La biología cuántica, una rama cada vez más viva y que está arrojando resultados extraordinarios al explicar cuestiones antes incomprendidas, se ha encontrado con que en esa explicación forman parte las concentraciones diversas de hidrógeno y deuterio. Analizaré ese complejísimo tema más adelante, en el apartado del libro dedicado al importante tema de la biofísica.

El agua como terapia presenta grandes ventajas, porque el enfermo no tiene la conciencia de estar tomando una “medicina”, lo hace de forma natural, y ofrece la oportunidad de incidir diaria y crónicamente sobre un punto terapéutico general, que se potenciará al combinarse con el resto de medidas sinérgicas.

Agua hidrogenada

Se ha puesto a prueba en unos cuantos ensayos preclínicos, pero también clínicos, llevados a cabo sobre todo en Japón y en China, con objetivo en mejorar inflamación, síndrome metabólico, angiogénesis y cáncer

* Protección de la mucosa gástrica con daños por aspirina (estudio).

* Mejora de metabolismo de glucosa y lípidos de pacientes con diabetes tipo 2, resultados dosis-dependientes (estudio).

* Ensayo randomizado, doble ciego con grupo de control, a pacientes con miopatías inflamatorias y mitocondriales: no se detectaron mejoras o empeoramientos objetivos en grupo con agua hidrogenada (tal vez por escasas dosis y duración del ensayo), pero sí mejoras en ratio lactato/piruvato (cuya importancia estudiaremos cuando abordemos el metabolismo tumoral).

* Efectos antitumorales y antiangiogénicos del agua hidrogenada, potenciadas con hipertermia, de la que hablaremos más adelante (estudio).

* Efectos antiangiogénicos al actuar sobre factor de crecimiento endotelial (VEGF) (estudio).

* Ensayo aleatorizado doble ciego en 49 pacientes de cáncer de hígado: mejoras significativas de calidad de vida en quienes consumieron agua hidrogenada a la vez que radioterapia, sin impedimentos en eficacia de la radio contra el tumor (ensayo).

Hay varios sistemas para hidrogenar el agua, con distintos precios según su grado de sofisticación, o agua hidrogenada ya embotellada.

Agua sin deuterio

El deuterio es un isótopo del hidrógeno, y el ratio de ambas moléculas parece determinar el comportamiento químico del agua sobre la regulación de las proteínas. Algunos estudios preclínicos parecen confirmar su eficacia y cada vez más grupos de investigación lo afirman, entre ellos Dominic D’Agostino, un investigador con sólida experiencia en el campo de la cetosis terapéutica y las cetonas exógenas.

* In vitro no se demostró eficacia antitumoral directa pero sí mejora en sinergia con quimioterapia (estudio).

* Depleción del Deuterio implica drástico incremento en supervivencia global de pacientes oncológicos durante la terapia (estudio).

* Notable incremento de la supervivencia de 4 pacientes de cáncer de pulmón con metástasis cerebrales (estudio del mismo grupo húngaro que publicó el anterior).

* Influencia de la alteración molecular del agua en el ciclo de los ácidos tricarboxílicos (es decir, alto impacto metabólico, que entenderemos cuando estudiemos el metabolismo tumoral) (estudio en el que participa Dominic D’Agostino).

* Estudio global de influencia de supervivencia del agua sin deuterio en pacientes de cáncer de pulmón.

* Depleción de deuterio en agua altera el ratio hidrógeno/deuterio de los tejidos, lo que mejora la eficiencia del sistema de reparación del ADN del organismo y la mejora de los sistemas defensivos celulares (estudio).

Algunas empresas que comercializan agua sin Deuterio: Qlarivia o Preventa.

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El tema del agua da para muchísimo más, pero en este artículo dejo las pinceladas necesarias para que todo enfermo sea consciente de la ayuda que puede aportarle. En el libro lo analizaré con mayor profundidad.

No es barato comprar un hidrogenador o agua sin deuterio, pero mucho más cara sale la ignorancia.

Hidrógeno inhalado

Aunque aún no hay una bibliografía abundante sobre terapias con gas hidrógeno, hidrógeno molecular ni, sobre todo, aplicado a cáncer, los resultados y los testimonios empiezan a ser consistentes y deberían al menos hacernos parar y reflexionar.

Los estudios han comenzado a incrementarse sobre todo a partir de los años 2000 y ya hay una evidencia consistente de ayuda del gas hidrógeno en un nutrido conjunto de dolencias.

Recordemos de nuevo que todo está relacionado. Que el organismo no es un conjunto de islas de órganos ni de sistemas aislados, y que el metabolismo alterado condiciona el funcionamiento de todos ellos.

Por esa razón dejaré constancia de la evidencia en otras dolencias que la medicina oficial se empeña en considerar sin relación con cáncer, aunque eso sólo beneficia a la visión multifarmacológica corporativa que tantos beneficios económicos aporta y tan pocos resultados terapéuticos obtiene.

Aunque los mecanismos por los cuales el gas hidrógeno inhalado ejerce acción terapéutica pueden ser múltiples y muchos de ellos aún desconocidos, traté el tema de los hidrogeniones y de las moléculas gaseosas en este largo artículo dedicado al pH tumoral (artículo).

Ya hay además revisiones que aportan una visión global a la evidencia disponible acerca del hidrógeno molecular (revisión) y específicamente en cáncer (estudio).

Los gases no solo tienen un alto poder de penetración transmembrana, sino que son importantes señalizadores metabólicos y ambos motivos los convierten en excelentes terapias. Los enfermos saben que la pesadilla no sólo radica en qué combinaciones de terapias elegir contra su cáncer, sino conseguir que éstas alcancen al tumor, penetren en la “coraza” metabólica de su microentorno y se queden dentro de las células diana, algo mucho más sencillo de decir que de hacer.

Aunque no estoy seguro de que el hidrógeno molecular pueda acumularse preferentemente en el citosol de las células tumorales, es una posibilidad razonable que, como comento en el artículo citado, supondría un excepcional “punto de presión” anticáncer (quizá el más importante conocido), por cuanto la acidificación intracelular que el hidrógeno induce desencadenaría las señalizaciones de apoptosis necesarias para que la célula tumoral pudiera suicidarse.

Además, como veremos, el gas ejerce una acción inmunoterapéutica, por lo que el sistema inmune infiltrado en el microentorno y activado por el hidrógeno de forma correcta, equilibraría el balance antiinflamatorio de citoquinas y actuaría en sinergia con la apoptosis tumoral incrementada. No sólo eso, sino que parece disminuir la carga de hierro tumoral (importantísimo punto de presión que analizo en mayor detalle en el libro).

Al ejercer esa función de quelación del hierro tumoral, recordemos que quizá no ejercerá buena sinergia con aquellas terapias que usan el exceso de hierro del tumor para infligir un daño oxidativo adicional buscando una reacción Fenton: artemisina o vitamina C-IV a altas dosis, por ejemplo, y que, de querer usarse todas ellas, habrá que alternarlas en el tiempo.

Y esa “tormenta de citoquinas” que sucede en el interior del microentorno tumoral y que puede ser moderada por el hidrógeno, es similar a la ya conocida tormenta de citoquinas de COVID, por lo que no es extraño comprobar que también el hidrógeno es una herramienta útil contra COVID y contra TODA infección (artículo).

Esto ya no será extraño para ti si eres un asiduo lector de este blog.

* No produce daños en ratones saludables que inhalan el gas durante 72 horas, y sólo se observa algo menor actividad motora (estudio)

* Efecto protector del gas sobre los pulmones de ratas que sufren shock hemorrágico y son posteriormente reanimadas: los marcadores inflamatorios y de infiltración de neutrófilos son considerablemente menores en las ratas tratadas con hidrógeno. Recordemos que esa infiltración de neutrófilos y esas citoquinas proinflamatorias son las que ayudan al cáncer a progresar, por lo que podemos hacer traslaciones razonables entre dolencias (estudio).

* Efecto positivo en rendimiento deportivo, recuperación, fatiga y marcadores de inflamación al usar hidrógeno inalado, por vía intravenosa o con agua hidrogenada (estudio).

* Alivio del estrés oxidativo característico en pacientes tras paro cardíaco al inhalar gas hidrógeno (estudio).

* Potencial terapia contra la sepsis. Esto es esencial, porque recordemos que el COVID avanzado ES una sepsis, como lo es cualquier infección en etapas críticas. La sepsis se caracteriza por estrés oxidativo con excesiva producción de ROS (radicales de oxígeno), exceso de citoquinas inflamatorias, disfunción de neutrófilos, impedimento circulatorio, disfunción mitocondrial, desequilibrio entre consumo de oxígeno y su entrega (hipoxias que inducen más inflamación), desórdenes metabólicos e inmunes y problemas de coagulación… ¿Os suenan?

Sí, quienes habéis seguido este blog y leéis el libro sabréis que son exactamente los mismos problemas que, tanto sistémica como localmente, afectan a los pacientes de cáncer (estudio).

* La capacidad antioxidante del hidrógeno equilibra el balance oxidativo en las células sanas, contrarrestando rápidamente la excesiva producción de ROS al tener una rápida y eficaz difusión transmembrana (estudio, estudio). Su eficacia antioxidante convierte al hidrógeno en un buen candidato en el tratamiento de dolencias mitocondriales (estudio). Recordemos que el cáncer es, probablemente, una dolencia mitocondrial, como estamos viendo en el libro.

* El hidrógeno reduce los daños renales inducidos por hipoxia intermitente, probablemente al reducir la sobrecarga de hierro (estudio). Vuelvo a recalcar, de nuevo, las veces que sean necesarias, el combo nefasto que la hipoxia y el exceso de hierro, que trato en el libro de forma mucho más profunda, tienen sobre los tejidos sanos y cómo colaboran con la expansión de las neoplasias. Oxigenar y reducir la sobrecarga de hierro (o usar esa sobrecarga para añadir estrés oxidativo con otras estrategias) deberían formar parte del arsenal terapéutico de todo enfermo de cáncer.

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Evidencia concreta en cáncer:

* Revisión del gas hidrógeno para el tratamiento del cáncer (revisión).

* Seguimiento y reporte de 82 pacientes de cáncer avanzado tratados con hidrógeno inhalado: tras 55 días, 83% en grupo de pacientes en grado III controlaron parcial o totalmente la enfermedad y 47.7% en los de grado IV (estudio).

* Hidrógeno impide progresión de cáncer de pulmón, suponen que al reprimir la expresión de CD47 (supone por tanto una acción inmunoterapéutica, aunque tú y yo sabemos que todo está relacionado y que el metabolismo es una llave reguladora maestra) (estudio).

La CD47 es una proteína de superficie que parece actuar como un sensor universal que avisa a los macrófagos para no engullir a la célula que la exhibe y que parece sobreexpresarse de forma general en casi todos los tumores, constituyendo por tanto un atractivo punto terapéutico (estudio).

* Efecto radioprotector del hidrógeno sin perjudicar eficacia antitumoral (estudio).

* En este estudio dicen que el efecto protector del hidrógeno contra el daño renal producido por hipoxia crónica intermitente se facilita a través de una potenciación de la autofagia, que protege frente a la apoptosis (estudio).

Antes de hacer extrapolaciones al cáncer, recordemos que el fenómeno de la autofagia tumoral es muy complejo y que es diferente quizá en función de si implica a las células tumorales o a las del estroma. Antes de pensar que debemos inhibir esa autofagia inducida por el hidrógeno para hacer sinergia, recordemos que SIEMPRE hay que actuar sobre la autofagia combinando inhibidores de las últimas etapas de la autofagia (quizá estromal) con potenciadores de la autofagia tumoral (como el hidrógeno) (artículo).

En ese post hablo de unas cuantas moléculas que inhiben o potencian la autofagia con resultados igualmente antitumorales, que deberían combinarse. Entre ellas está la hidroxicloroquina, acerca de la cual hablé en este artículo.

Aquí recomiendan inhibir la autofagia, pero deberían haber dicho mejor –repito- que habría que inhibir las últimas etapas de la autofagia (estudio).

* Lo primero que muchos dicen cuando se habla de usar antioxidantes contra el cáncer es “¡No, que la quimio es una terapia oxidante!”, creyendo que habrá una anulación de efectos inmediata. En realidad eso sólo demuestra que el academicismo reinante es incapaz de salir de reduccionismos dicotómicos que huyen de toda complejidad.

Ya traté ese tema en este artículo, donde demuestro que la cosa es más compleja y que hay que observar el equilibrio redox tanto del tejido sano como del neoplásico. Por eso no es extraño comprobar que el hidrógeno, con toda su capacidad antioxidante, que supuestamente debería impedir el efecto antitumoral de la quimio, en realidad no la anula mientras protege de los efectos tóxicos del cisplatino en ratones con cáncer (estudio). Y eso es coherente con lo que escribí en el artículo antes mencionado, basado en la evidencia que los médicos dicen seguir.

* El hidrógeno inhalado parece ser más efectivo en tumores cerebrales, por atravesar sin problemas la barrera hematoencefálica (no es extraño que sea neuroprotector –estudio), lo contrario a lo que usualmente sucede: es difícil encontrar moléculas que alcancen el cerebro, un hecho que ayuda a explicar (entre otros motivos) por qué los gliomas son tan difíciles de tratar. En este estudio, el gas hidrógeno suprime el crecimiento de glioblastoma (estudio).

* Un caso de completa desaparición de metástasis cerebrales tras inhalación de hidrógeno en paciente avanzado de cáncer de pulmón (estudio).

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Hay otras vías de administración del hidrógeno: gotas en los ojos o de forma intravenosa, pero tanto el agua como la inhalación de gas permiten que el usuario pueda, por su cuenta, probar esta terapia, aunque a costa de un desembolso considerable.

Los aparatos de hidrogenación de agua son bastante más económicos que los que permiten la inhalación, pero la inhalación parece tener efectos más potentes y agudos, sobre todo en el caso de gliomas o metástasis cerebrales.

El agua presenta, no obstante, ciertas ventajas cuando se trata de enfermos en remisión o con estadios aún no avanzados: el paciente administra una sustancia terapéutica sin notarlo, que puede hacer sinergia con otras medidas metabólicas que estamos investigando en este blog y en el libro.

Además, los efectos del hidrógeno parecen ser hasta cierto puntos opuestos a los de artemisinina, ozono o vitamina C intravenosa, que producen un incremento del estrés oxidativo en el tumor, pero comparativamente también muy potentes.

No he encontrado estudios que analicen las sinergias entre hidrógeno, por un lado, y terapias puramente oxidativas, pero sería interesante averiguarlo, porque el uso secuencial de ambos sistemas de abordaje terapéutico podría inducir un estrés recurrente, “pulsátil”, en el tumor, que condujese a daños aún más catastróficos, aunque esto es sólo una hipótesis de trabajo.

Además, se me ocurre si tendría sentido hidrogenar agua depletada de deuterio, introduciendo puntualmente un ratio aún más desequilibrado deuterio/hidrógeno, que añadiese los efectos del hidrógeno inhalado a los del agua vacía de deuterio.

Si alguien tiene referencias de esa aplicación de terapias combinadas (agua depletada de deuterio e hidrogenada) o alternadas basadas en estrés oxidativo (ozono+vitaminaC-IV alternado con hidrógeno inhalado), será de gran ayuda.

Algunos sistemas de generación de gas hidrógeno:

Xu Kecheng

El doctor Kecheng es un investigador chino, profesor miembro de la sociedad de crioterapia y con amplia experiencia en el uso de oxígeno en el tratamiento de tumores (recuerdo de nuevo el papel que la hipoxia juega en el desarrollo tumoral y el valor del ozono como terapia, al oxigenas los tejidos), que también ha usado el hidrógeno para controlar tumores avanzados, con resultados incontestables.

Imaginad si se hubiera combinado además con otras medidas metabólicas (ayunos, keto, ejercicio, suplementación, fármacos off-label o terapias biofísicas como las que propongo en este blog y en el libro) (artículo, artículo).

Ha escrito un libro: “Hydrogen Cancer Control: Theory and Practice”, que NO he podido encontrar por ninguna parte, que parece imposible comprar desde  países occidentales, pero sí se adjunta con la compra del hidrogenador de Ascleway.

Manipulando el ratio hidrógeno:deuterio contra el cáncer. Agua hidrogenada o vaciada de deuterio e Hidrógeno inhalado como posibles terapias contra cáncer y COVID 1
Portada del libro de Xu Kecheng

En China sí parecen escucharlo y, como no podía ser de otra forma, y que sabrás si me sigues desde hace tiempo, es totalmente coherente que el hidrógeno, como ya he recalcado anteriormente, sea también de utilidad contra COVID-19 (artículo).

Testimonios

Los amantes del p-value, de los Golden-boys estadísticos y de una medicina basada en la evidencia que ha olvidado el valor de la experiencia clínica de los médicos y de la opinión del enfermo, miran con displicencia los “casos anecdóticos”.

Es lógico, socavan la idea, machaconamente insertada en el imaginario médico, de que sólo los ensayos aleatorizados con grupo de control y enorme cantidad de pacientes tienen validez para tomar decisiones médicas.

Pero lo que la medicina hacía hace cien años era mucho más adecuado y útil: asumir la incertidumbre, la suciedad, la anarquía del organismo y la enfermedad, saber que no podremos desentrañar nunca todos los misterios de la biología, que debemos asumir la incertidumbre de tratamientos basados en datos imperfectos y que los ensayos clínicos son ingenuas formas de reduccionismo que sólo sirven para patentar fármacos, pero no para tratar ni comprender.

El escorbuto se curó gracias a una prueba con 6 grupos de dos marineros por grupo. Y bastó que el grupo de dos que tomó cítricos curase para saber que ahí estaba la cura, y ni siquiera sabían por qué. Hoy día, decir que dos personas con cáncer han remitido su enfermedad se considera “casos anecdóticos”, y ningún oncólogo se pregunta cómo es posible que ellos, EN TODA SU CARRERA, no hayan podido lograr que, sólo con tratamiento convencional, dos pacientes de cáncer avanzado hayan obtenido semejantes resultados que sí logran algunos pacientes sólo con sus medios.

El nivel de arrogancia y alejamiento de la realidad es tan enorme, el condicionamiento mental tan grave, que nada parece hacerles dudar de esos dogmas implantados a fuego durante la carrera por un sistema que no permite la desviación de la norma burocrática. ¿Cómo van a reconocer que diez años de estudio no los ha preparado para enfrentarse a NINGUNA enfermedad crónica, salvo con un arsenal de fármacos en su mayoría inútiles? Reconocer ese fracaso requiere un nivel de valentía que sólo unos pocos poseen.

El espacio muestral depende del resultado terapéutico: en los ensayos pagados por la industria para poner a prueba sus moléculas patentables, se necesitan miles de pacientes porque habitualmente son tan malas que sólo tras probar en esa cantidad enorme se obtienen diferencias estadísticamente significativas.

Pero sólo se necesitan dos marineros curados de escorbuto para comprender que estamos ante algo grande, aunque para ello no debes ser un médico sometido a un lavado de cerebro por décadas y no debes temer a la reacción de tu grupo, de tu estamento corporativista y cerril.

Pues bien: tenemos testimonios incontestables de pacientes (de momento todos con gliomas primarios o metástasis cerebrales) que han controlado totalmente la enfermedad usando hidrógeno inhalado. Y esa evidencia es una especie de “escorbuto”, una prueba limitada pero de una potencia nuclear para dinamitar este mundo de apariencias médicas que vivimos.

El proyecto de Cáncer Integral no consiste sólo en un libro, sino también en la recolección de todas esas decenas de “casos anecdóticos” que van conformando un panorama tan esperanzador como obsceno: esperanzador porque la valentía, la inteligencia  y el amor de personas anónimas aún encuentran su premio; obsceno, porque nadie con poder se interesará por esos casos si no quiere perder dicho poder y ser atacado.

Pero por mí no será: el mundo los conocerá y ayudarán con su ejemplo a miles.

A las puertas de hallazgos históricos

Puede suceder algo grande en breve. La evidencia del poder de ivermectina contra Covid y cáncer, combinada con otros antimicrobianos como fenbendazol, doxiciclina, pyrvinium pamoato, más inhibidores de últimas etapas de autofagia, más potenciadores de autofagia tumoral, más estrategias que alteren el equilibrio redox, más otras que estamos analizando en el blog y en el libro, pueden suponer un punto de inflexión que desemboque en remisiones prolongadas, y acciones como vitamina C intravenosa, ozono e hidrógeno pueden desequilibrar la balanza definitivamente del lado de la curación.

Esto ya no es ciencia ficción, sino que quizá sea posible sistematizar un conjunto de medidas que, combinadas con el estándar, ayude a miles de enfermos.

No se han llevado a cabo jamás cambios históricos que no hayan tenido que luchar contra poderosas fuerzas académicas sistémicas, que quieren conservar sus privilegios en contra del ciudadano, pero la historia es tozuda, y se construye con  individuos fuertes que, contra viento y marea, arrastran a base de ejemplo y datos incontestables a una riada imparable de personas. La censura, la presión, los esbirros y los lacayos surgirán como moscas para cumplir la agenda corporativa de sus amos, pero somos más y somos mejores: entre todos podemos conseguirlo. Vamos a por ello.

***

Por último, resalto el post que Daniel Stanciou, del blog amigo Cancer Treatments Research, ha publicado recientemente también sobre el tema desde Holanda y que os aconsejo visitar (ambos seguimos desde hace años, con mucho interés, el extraordinario caso de la madre de Manuel, y muchos pacientes siguen a ambos blogs. La historia de Daniel es similar a la mía) (artículo).

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Imagen de cabecera  creada por Nicolás Damián Visceglio de Pixabay

22 Comments

  1. Manuel M. 2 marzo, 2021
    • Alfonso Fernández 3 marzo, 2021
  2. alberto 3 marzo, 2021
    • Alfonso Fernández 3 marzo, 2021
  3. Iñaki 3 marzo, 2021
    • Alfonso Fernández 5 abril, 2021
  4. Javier 4 marzo, 2021
    • Alfonso Fernández 5 abril, 2021
  5. Javier 4 marzo, 2021
  6. alberto 4 marzo, 2021
  7. Javier 4 marzo, 2021
  8. Jose Manuel BAUTISTA 4 marzo, 2021
    • Alfonso Fernández 5 abril, 2021
  9. Belkis Coronel 6 marzo, 2021
  10. Javier 7 marzo, 2021
  11. Vd 21 marzo, 2021
    • Alfonso Fernández 5 abril, 2021
  12. Javi 24 marzo, 2021
    • Alfonso Fernández 5 abril, 2021
  13. Vd 6 abril, 2021
  14. Tydale 1 julio, 2021
    • Alfonso Fernández 19 julio, 2021

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