vacunacovid

Vacuna COVID, arma bioterrorista: primer estudio revisado por pares que la relaciona con el incremento de cáncer

Este será un artículo corto y al hígado.

Porque acaba de publicarse un estudio que confirma lo que unos cuantos advertimos.

Y bien que lo advertimos. Yo lo advertí cuando aún sólo eran conjeturas: “NO OS VACUNÉIS”. En mi cuenta de twitter me desgañité hasta la censura.

Y luego insistí, con un vídeo que explicaba las razones fisiológicas que demostraban que pronto se produciría una epidemia de cánceres nuevos o reactivados debido a esa sustancia genocida.

¿Por qué algunos lo dijimos con semejante convencimiento?

Primero, porque NO es aconsejable que toda una población deba inyectarse una sustancia con meses de existencia (según decían) y sin pruebas extensas en humanos (los escasos ensayos publicados demostraban que esa sustancia era inmunda).

Lo mismo que nos han dicho durante décadas que no puede hacerse para sustancias casi inofensivas como ivermectina, vitamina C o D pero que ahora olvidaron con conveniente hipocresía.

Segundo, porque eso que llaman COVID no era más que una gripe, que mató en una primera oleada a los más débiles, como mata todos los años la gripe. Y en la mayoría de los casos sólo fue la gripe de toda la vida, renombrada como COVID por arte de una elaborada Psy-op preparada durante décadas y apoyada en unas pruebas PCR tan corruptas, degeneradas y falsas como la civilización decadente y agónica que padecemos (artículo, artículo).

El resto de muertos fueron debido a asesinatos en masa en residencias de TODO occidente y a unos protocolos asesinos basados en una supuesta enfermedad respiratoria que era en realidad vascular, sanguínea (artículo, artículo).

Los respiradores quemaron los pulmones de pacientes, puestos en posición prono, que murieron como perros. Los tratamientos tóxicos e inefectivos remataron la faena. Las terapias salvadoras fueron ignoradas y despreciadas y sus proponentes censurados y difamados (artículo).

Todos, incluidos niños y embarazadas, que un día antes debían ser protegidos a toda costa de la iatrogenia, fueron incluidos en esa vorágine histérica y depredadora y pinchados como ganado en aparcamientos.

Tercero: porque quienes promovían la vacunación eran los demostrados asesinos en serie que ya habían matado impunemente con anterioridad: la industria farmacéutica. Los precedentes era muchos y terribles, pero ahí estaban todos, sobre todo los representantes de esa “izquierda” otanista y woke, diciendo que Pfizer era el representante de “la ciencia” en la tierra y si la criticabas siquiera mínimamente eras defensor del oscurantismo y la charlatanería.

De hecho, te llamaban “facha” si criticabas la vacuna, exhibiendo una estupidez y miseria moral sólo igualada por la “derecha” cretina. Fue la última constatación de que “derecha” e “izquierda” eran el enésimo constructo creado para dividir y vencer, ambas marionetas movidas por el mismo marionetista que nos tiene agarrados actualmente por el cuello y que controla política, economía, medios, “ciencia” y medicina en todo el mundo occidental.

Los mismos que han provocado un caos en Europa. Los mismos que han subvertido valores que el tiempo ha demostrado que funcionan. Los mismos que controlan EEUU. Los mismos que han arrasado Gaza y bombardean el Líbano. Los mismos que queman la Patagonia. Los mismos que desean arrasar Irán. Los mismos que nos conducen a un holocausto real global.

Los resultados de esa campaña mundial que ha demostrado que la mayoría de la población es manipulable hasta la náusea han sido devastadores: miocarditis, enfermedades autoinmunes y cáncer. Turbocáncer, para más señas. Bestias que ante la hipoxia inducida no hacen sino avanzar con velocidad inédita hasta ese momento.

La conclusión es clara: la “vacunación” masiva era el fin de la “pandemia”. Un primer objetivo genocida. Reducir y dañar permanentemente a la población para incrementar las opciones de control total posterior, el objetivo principal.

Si todo esto que te cuento sigue siendo para ti un mal guion de película distópica y lo consideras imposible, eres irrecuperable.

Estamos en 2026. El tiempo de la ingenuidad y de la ignorancia supina ya pasó. Si ese es el caso sigue con tu cabeza metida en la arena y deja de leer. Pero no vengas luego a quejarte ni te atrevas a insultar, porque merecerás todo lo que te pase A TI, no a quienes nos hemos dejado la piel en avisar.

Pero si puedes afrontar la verdad, continúa.

El estudio y el ataque

Tras mucho tiempo donde todo estudio debía tratar el tema de la vacunación covid como si manejaran material radioactivo y se veían obligados a usar palabras neutras, eufemismos y muletillas tranquilizadoras, por fin aparece uno en la revista Oncotarget que metía todo el brazo en la llaga.

Y el estudio había pasado con éxito la revisión por pares. Justo lo que todo cientificista de retrete periodístico exige para vitaminas y extractos de hierbas, pero que nunca exige a las moléculas patentables, que le pagan la cocaína y las prostitutas

Su título: “COVID vaccination and post-infection cancer signals: Evaluating patterns and potential biological mechanisms

La respuesta no se hizo esperar: un ataque DDOS a la revista, cuya web estuvo un tiempo fuera de combate.

imagen 309
imagen 310
imagen 310

Afortunadamente no puedes ocultar la verdad eternamente, y ya puede consultarse de nuevo: https://www.oncotarget.com/article/28824/text/

Por si acaso en el futuro nuevos accidentes ocurren, el Brownstone Institute ha dejado una copia en sus servidores que puede descargarse aquí: https://brownstone.org/wp-content/uploads/2026/01/oncotarget-v0i0-28824-C19-C19-vaccine-and-cancer-published-plus-supp-1-3-2026.pdf

Breve análisis del estudio

Ni siquiera tengo que ser tan exhaustivo como en otros artículos, porque el estudio se explica solo.

Sólo resaltaré puntos decisivos que resumen lo que le han hecho al mundo:

  • El estudio es una revisión sistemática de los estudios que hasta ahora revisaban la hipótesis de que la vacunación COVID estaba ligada a un incremento de las tasas de cáncer y a la reactivación de cánceres antiguos [nota: todo quien tenga contacto con médicos sabe que muchos han observado ese incremento no sólo en la cantidad sino en la virulencia; muchos otros tienen la mosca tras la oreja pero callan, supongo que aterrados ante la perspectiva de haber colaborado en el genocidio].
  • Analiza los estudios hechos desde enero del 2020 hasta octubre del 2025 en un total de 69 publicaciones que cumplieron los criterios de inclusión: 66 informes a nivel de artículo que describían a 333 pacientes en 27 países, dos investigaciones retrospectivas a nivel poblacional (Italia: cohorte de ~300.000 y Corea: cohorte de ~8,4 millones) que cuantificaron las tendencias de incidencia y mortalidad por cáncer entre las poblaciones vacunadas, y un análisis longitudinal de ~1,3 millones de militares estadounidenses, desde el período prepandémico hasta el pospandémico
  • El estudio resalta que NO se comprobó previamente a la inyección de la “vacuna” en billones de seres humanos ni su carcinogenicidad ni su genotoxicidad [nota: aduciendo la “prisa” para librar al mundo de un virus tan mortal que la edad media de sus víctimas era de 86 años]
  • También se cura en salud de manera razonable diciendo que es difícil identificar si las correlaciones afectan a vacunación o a infección con SARS-COV2 [nota: pero nosotros ya sabemos que lo que han denominado “infección” era en la mayoría de los casos una prueba de PCR con ciclos aumentados, preparado tendenciosamente durante la “pandemia” para llamar COVID a todo y justificar los datos pandémicos; también sabemos que la gripe desapareció “misteriosamente” durante ese tiempo; por último, sabemos que no se consideraba vacunado a nadie hasta pasadas dos semanas, para poder adjudicar al “virus” una posible muerte a corto plazo, y decir que el muerto estaba “no vacunado”]
  • El estudio distribuye los casos asociados a las distintas “vacunas”: la mayoría de tecnología ARN mensajero, 81% (Pfizer, Moderna), las de adenovirus (Astra-Zeneca, Johnsson&Johnsson, Sputnik-V) y las inactivadas (Sinopharm, Coronavac y otras)
imagen 311
imagen 311
  • El 43% de las neoplasias informadas fueron linfomas y leucemias, y hacen especial hincapié en la observación de progresiones inusualmente rápidas, presentaciones atípicas o cursos especialmente agresivos de la enfermedad.
imagen 312
imagen 312
  • Un subconjunto de informes describió la formación o recurrencia de tumores en o cerca de los sitios de inyección de la vacuna, la región deltoidea, la axila o las cuencas linfáticas de drenaje, incluyendo casos donde la linfadenopatía axilar coincidió con metástasis de tumores sólidos.
  • Los resultados globales para cada tipo de cáncer son claros y reflejan una tendencia ineludible, que se observa tanto a muy corto plazo con síntomas muy graves [nota: los que realmente suponen una pistola humeante, ya que la correlación temporal de tantos casos resulta un indicador claro de causalidad], como a medio plazo
  • Las observaciones de aparición casi repentina (en un plazo de días o pocas semanas), agresiva y con excepcional virulencia, de cánceres en diversas localizaciones tras la vacunación no puede asociarse a otros cofactores crónicos, debido a la excepcionalidad del hecho agudo y concreto de la vacunación universal a partir de 2021:
    • Hinchazones en la zona del pinchazo que derivan en un sarcoma
    • Sistemático empeoramiento rápido del pronóstico en pacientes con cáncer de páncreas tras la “vacunación” Covid
    • Melanomas, glioblastomas o cáncer de colon de casi inmediata aparición después de vacuna, con síntomas locales espectaculares (pérdida de visión, hemiparesia, pólipos gastrointestinales)
    • Recurrencia casi inmediata de cánceres que llevaban mucho tiempo en remisión
  • Los análisis longitudinales y a más largo plazo siguen siendo consistentes con el incremento de la tasa y virulencia de cánceres, que no pueden asociarse a condiciones de estilo de vida, presentes durante mucho tiempo antes del episodio agudo de inicio de vacunación. [Nota: precisamente la excepcionalidad del hecho impide que puedan asociarse culpas a esos factores crónicos y la pistola humeante de nuevo se asocia a la vacuna y no al “virus”, cuya benignidad relativa está demostrada y que se trató en tantas ocasiones de una simple gripe]
  • El estudio se enfoca también en los mecanismos precipitados por la “vacuna” que probablemente han estado involucrados en la aparición del cáncer, pero eso me interesa en estos momentos algo menos: primero, porque hablan de nuevo de oncogenes, tratando de encajar la explicación con la teoría somática del cáncer que ha sido hegemónica durante décadas, en vez de enfocarse en cuestiones inmunometabólicas, las que explican realmente el cáncer y que abordé en este vídeo de marzo de 2022. Aunque es cierto que hablan también de evasión inmune

Como conclusión el estudio concluye que:

“La evidencia mundial colectiva del período 2020-2025 subraya una conexión biológicamente plausible entre la vacunación contra la COVID-19 y el cáncer. Los hallazgos clínicos recurrentes, documentados en numerosos informes sobre la aparición de cáncer de novo, la rápida progresión tumoral, la reactivación viral y el resurgimiento de la enfermedad latente, ponen de relieve importantes lagunas en el conocimiento y la comprensión de cómo los cambios inmunitarios a gran escala producidos por la vacuna interactúan con la biología del cáncer.”

Lo que temía se está cumpliendo. Es una pistola humeante.

El mayor atentado colectivo al que ha tenido que enfrentarse la humanidad.

Algunos hicimos lo que pudimos para avisar.

Ahora hacemos lo que podemos para ayudar.

Yo lo hago en Oncología Metabólica.

Y tú, ¿Qué vas a hacer?

9 Comments

  1. Cristina 13 de enero de 2026
  2. Alberto 13 de enero de 2026
    • Alfonso Fernández 13 de enero de 2026
  3. pilar 13 de enero de 2026
    • Alfonso Fernández 13 de enero de 2026
  4. Mabel Ojeda 14 de enero de 2026
    • Alfonso Fernández 14 de enero de 2026
  5. Enrique Martinez Mosqueira 14 de enero de 2026
    • Alfonso Fernández 15 de enero de 2026

Comenta el artículo