El momento de la verdad para sustancias baratas y no patentables. Ivermectina, vitamina D y ClO2 como paradigmas de un mundo obsceno.

Yo no soy un médico aterrorizado de pronunciar ciertas palabras, ni un divulgador del régimen sometido a unos amos implacables. Yo sólo escucho a este alcalde de Bolivia, sumo su testimonio al de miles que he ido recabando, REFLEXIONO y divulgo.

Es probable que pronto sea censurado por los guardianes corporativos:

https://youtu.be/R__8x2fKo5I

Algo extraño y gravísimo sucede aquí: si este hombre miente deberían juzgarlo, pero si dice la verdad, es OBLIGACIÓN de todo médico y divulgador honesto poner por delante a sus pacientes antes que a su nombre y prestigio y ESCUCHAR al menos lo que dice.

El ClO2 se ha transformado en la palabra impronunciable, en la herejía suprema si no quieres ser desterrado al páramo yerto de los chamanes, pero resulta que esto es una pandemia donde muere gente, así que IDOS A LA MIERDA toda la pandilla de cobardes que se la cogen con papel de fumar para que no los linchen Y CALLAN O MIENTEN sin vergüenza.

Aquí sucede algo que debe ser investigado. NO se puede decir que NO funciona sólo porque unos camisas pardas con problemas emocionales digan algo totalmente falso: que es lejía. Si no hay ECAs para aprobarlo, tampoco para desestimarlo, y están MURIENDO MILES.

La contraposición entre una sustancia simplísima, baratísima, impatentable, que puede producirse en cantidades industriales con facilidad y que se usa TODOS LOS DÍAS para potabilizar el agua, y la tecnociencia cara, elevada a la enésima potencia, que llevamos décadas sufriendo, es brutal.

Centenares de miles de doctores, científicos e investigadores absolutamente convencidos de que no es posible que esa sustancia tenga ningún valor. ¿Cómo lo saben? ¿Cómo se explican los casos constantes de gente que está en etapas avanzadas y aun así parece que se cura? ¿Es todo un timo? ¿Una ilusión? ¿Cómo pueden estar seguros?

Quienes aportan esos testimonios son médicos que se exponen a ser crucificados y a perder su licencia. Y YO A ESOS LOS ESCUCHO antes que a la pandilla de divulgadores muermos que aparecen, con sus batitas blancas, cruzados de brazos y sonriendo, en sus fotos de perfil del tuita o en las orlas de sus organizaciones médicas llevas de conflictos de interés.

¿Es posible que estemos asistiendo a un sesgo gigantesco, descomunal, aderezado con terror, cobardía y codicia? ¿A un engaño planetario que ha matado a millones, con la connivencia de personas incapaces de salir de sus prejuicios?

Hay jurisprudencia al respecto por décadas: decenas de casos donde sustancias tóxicas infames fueron usadas sin crítica por centenares de miles de médicos convencidos de “hacer Ciencia” (y de mear colonia) y aquí no ha pasado nada: hasta que volvamos a repetirlo.

¿Será posible que por fin se demuestre que “la ciencia” es un aparato sobredimensionado, pantagruélico, que devora todo rastro de sentido común por la vía de buscar obsesivamente la complejidad y hacer creer que el problema es tan complicado como los métodos usados?

Si una molécula tan humilde hace lo que toda la maquinaria apabullante de la tecnociencia desenfrenada no ha podido ni soñar con sus vacunas y sus Remdesivires, sería un órdago a la grande que certificaría que hemos vivido décadas en una pesadilla tecnotrónica llena de humo, fanfarria y vacuidad.

Y lo hace un país “pobre”, demostrando que la “pobreza” es una característica relativa. NO sería posible que eso hubiera pasado en países “ricos”, con sus sistemas de salud puestos de rodillas por una industria omnipotente, que se instala allí donde más puede esquilmar, y que compra voluntades como quien compra caramelos.

Y, sobre todo, que, durante décadas, las personas supuestamente más inteligentes se han dejado devorar por la manipulación de una industria corruptora y unos medios corrompidos, y que entre todos han dejado morir a millones de seres humanos, inmolados en la estupidez de una especie que está alcanzando cotas nunca vistas de sordidez cognitiva.

NADIE tiene derecho a decirme que me calle sin debatir, pensar, indagar. NADIE tiene derecho a censurar una información que es POSIBLE que sea positiva para tantas personas. ¿Qué mierda de mundo es éste? ¿Hasta dónde vamos a aguantar sin levantar la voz?

La oportunidad es ÚNICA en la historia. La ivermectina o la vitamina D están a las puertas de la aprobación oficial, gracias a la evidencia que la pandemia ha obligado a que aflore. Y esa evidencia es TRASLADABLE al cáncer, porque infecciones y neoplasias comparten similares características metabólicas.

Las medidas que prevengan y combatan COVID, prevendrán y combatirán en alguna medida cualquier cáncer. Imaginad la revolución que eso supondría (y el dinero astronómico que la industria podría perder, de ahí que se revuelvan usando cualquier arma, no importa lo sucia que sea). Esa evidencia me está sirviendo para mejorar la visión del libro «Cáncer Integral», que estoy escribiendo.

Y, con la llegada de esa evidencia, todos los patanes que han confundido hasta ahora ausencia de evidencia con evidencia de ausencia o se la están envainando o huyen hacia adelante en su difamación y ridiculización para evitar reconocer su incompetencia, su estupidez o su corrupción.

Presionemos para que otras sustancias con alto potencial sean al menos investigadas.

Esto es una lucha A MUERTE entre ciudadanos y poder corporativo, el único poder que manda de verdad y que nos está arrastrando a un fondo de miseria y enfermedad.

¿Qué harás TÚ al respecto?

37 Comments

  1. Silvia de Dios 23 diciembre, 2020
    • Alfonso Fernández 23 diciembre, 2020
  2. Fina 23 diciembre, 2020
    • Alfonso Fernández 23 diciembre, 2020
  3. Juan A. 23 diciembre, 2020
    • Alfonso Fernández 23 diciembre, 2020
  4. alondra 23 diciembre, 2020
    • Alfonso Fernández 23 diciembre, 2020
  5. Pablo Abadi 23 diciembre, 2020
    • Alfonso Fernández 28 diciembre, 2020
  6. Pablo Abadi 23 diciembre, 2020
    • Alfonso Fernández 23 diciembre, 2020
  7. Violeta 23 diciembre, 2020
    • Alfonso Fernández 23 diciembre, 2020
  8. ricard Gonzalez 23 diciembre, 2020
  9. GERARDO RODRIGUEZ POLO 23 diciembre, 2020
    • Alfonso Fernández 23 diciembre, 2020
  10. GERARDO RODRIGUEZ POLO 23 diciembre, 2020
  11. Georges 23 diciembre, 2020
    • Alfonso Fernández 27 diciembre, 2020
  12. Montse Jordana Canals 24 diciembre, 2020
    • Alfonso Fernández 27 diciembre, 2020
  13. Martha Luz 29 diciembre, 2020
  14. LuisMi 31 diciembre, 2020
    • Alfonso Fernández 2 enero, 2021
  15. Juani 3 enero, 2021
    • Alfonso Fernández 5 enero, 2021
  16. Javier Romero Matos 5 enero, 2021
    • Alfonso Fernández 5 enero, 2021
  17. Sergio 15 enero, 2021
    • Alfonso Fernández 22 enero, 2021
  18. Nico 27 enero, 2021
  19. Alondra 22 febrero, 2021
    • Alfonso Fernández 22 febrero, 2021
  20. sergio 12 octubre, 2021

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