Comienza la revolución del mundo real contra el cáncer: el Gran Reset de la oncología

En este artículo explicaré por qué en diciembre de 2021 estamos a las puertas de una revolución contra el cáncer.

Esa revolución no la protagonizarán grandes laboratorios con avances tecnocientíficos espectaculares basados en humo, tras la inversión de trillones de dólares. Se hará de abajo arriba, con acciones llevadas a cabo por investigadores y científicos independientes, enfermos, familiares, médicos y clínicas no convencionales: valientes capaces de decir NO a un sistema corrupto.

Explicaré por qué una clínica de la comunidad valenciana liderará la revolución con combinaciones de terapias que podrían marcar un antes y un después. Es una acción colectiva y organizada, en la cual colaboramos con la clínica unas cuantas personas dedicadas a investigar sin conflictos de interés.

Se llama Mediterránea Médica: https://mediterraneamedica.com/, y propone, entre otras acciones terapéuticas, usar inmunoterapia intratumoral: https://www.inmunoterapiaintratumoralmedica.com/.

Nota: NO tengo ningún acuerdo comercial con la clínica, no gano NADA con esto, y la clínica tratará a los pacientes de cáncer casi a precio de coste. Sé que resulta difícil de creer que un grupo de personas puedan hacer esto de forma casi altruista, pero quienes estamos metidos en esto sólo queremos resolver el mayor problema de salud al que se enfrenta la humanidad, muy por encima de la pandemia Covid, que es ya sólo una enfermedad endémica de baja mortalidad, cuya alerta se mantiene con el objetivo de cumplir agendas muy oscuras.

En este artículo explicaré los conceptos en los que se basa el enfoque terapéutico de esta clínica y por qué es imprescindible que se haga de abajo arriba.

Estos conceptos serán familiares para todos quienes seguís este blog o leéis el libro que estoy escribiendo (y que vendo a un precio, claro: es fruto de un trabajo honesto y mi familia y yo tenemos la mala costumbre de necesitar dinero para vivir).

Pero no sólo tendremos que luchar contra la dificultad conceptual, teórica y práctica de semejante hazaña, sino contra un sistema repleto de adoctrinamiento y corrupción.

El sistema como enemigo declarado y la necesaria catarsis

El “consenso” no existe, sólo existe entre “científicos” oficialistas que no son censurados. Porque hay muchas otras terapias bajo el sol, difamadas y perseguidas, con enorme validez clínica.

Pero aún hay médicos que trabajan en la sombra para cumplir el código deontológico, que ha sido traicionado sistemáticamente.

Para ello debemos analizar terapias que puedan darnos la mayor independencia y libertad frente al sistema, por ser relativamente baratas y sencillas de obtener y de usar, pero a veces no será sencillo y las combinaciones más eficaces implicarán quizá la participación de un médico y/o de una clínica especializada que esté de nuestra parte.

Esa clínica debe cumplir tres características:

  1. Debe estar al día de las terapias posibles y del apoyo de evidencia científica y eficacia clínica con la que cuentan.
  2. Debe estar dispuesto con valentía a usar combinaciones de terapias basadas en un balance ponderado de riesgos y beneficios, que cuenten con la colaboración, apoyo y confirmación informada del paciente, pieza clave en el proceso de decisión.
  3. Debe intentar que el precio sea el menor posible sin dañar la eficacia ni incrementar el riesgo, con alternativas racionales.

Para ello, antes debemos entender la realidad dual (sistémica y local, pero también crónica y aguda) del cáncer, que ya expliqué en otras ocasiones, y cómo bajar a la tierra ese conocimiento en forma de terapias combinadas reales.

Este artículo intenta darnos algo de la libertad que cada vez nos niegan en mayor medida, proponiendo en qué concepto deben basarse las terapias prácticas combinadas.

El enfoque dual: sistémico y local, crónico y agudo contra el cáncer.

Si has leído algunos de mis artículos habrás entendido tres cosas, que he argumentado a lo largo de años, pero las repetiré porque son muy importantes:

  1. NO hay apenas avance en los tratamientos contra el cáncer. Lo he ido desgranando en artículos de una serie llamada “¿Por qué perdemos la guerra contra el cáncer?” (parte I, II y III, aún me faltan cuatro más por escribir). Ahora entiendo que NUNCA se persiguió tal cosa, porque el sistema es incapaz de obtener curas que no son económicamente más rentables que el constante “más de lo mismo”.
  2. Los enfermos y sus familiares estamos SOLOS (con ayuda de ciertos médicos renegados de su profesión). Sólo acciones de abajo arriba, muchas de ellas perseguidas por el sistema, pero basadas en evidencia científica y, sobre todo, en relevancia clínica, podrán ayudarnos. Sólo la prueba y el error en el mundo real, alejado de la “paperitis” y la “evidenciolatría” y la unidad de base de los autoexperimentadores nos permitirán resolver problemas enquistados, irresolubles para quienes mandan (artículo). Esas acciones proponen aminorar los efectos tóxicos de los tratamientos convencionales y aumentar exponencialmente su potencial.
  3. Sólo podremos solucionar el problema del cáncer usando terapias combinadas, que aúnen medidas de cambios de estilo de vida con acciones agudas. No hay UNA sola bala mágica que pueda solucionar un problema tan complejo y poliédrico.

Las medidas sistémicas forman unos cimientos sólidos que modifican las condiciones inmunometabólicas del organismo y le permiten alcanzar un nuevo punto de equilibrio alostático de salud objetiva. Esas condiciones son las que permitirían por sí solas recuperarse de problemas como obesidad, hipertensión, diabetes tipo II, e incluso Alzheimer o enfermedades autoinmunes.

Pero el problema del cáncer es que, una vez iniciadas esas masas casi autosuficientes, esas cápsulas autocrinas que conforman el microambiente tumoral, que se rige por “reglas” bioquímicas y fisiológicas propias, continúan avanzando como una bola de nieve al rodar por una pendiente: con “impulso” propio debido a que las consecuencias de su avance se transforman en nuevas causas, en un círculo vicioso de crecimiento exponencial difícil de ser detenido sólo con cambios sistémicos del organismo. Se necesita por tanto emprender también acciones “militares”: agresivas, agudas, específicas y locales contra las masas neoplásicas.

En definitiva, se requieren 3 tipos de acciones:

  • Cambios crónicos de estilo de vida: ayunos, alimentación, ejercicio físico, sol, control de estrés, suplementación, hidrógeno, saunas de infrarrojos, fármacos conocidos de bajo riesgo etc. Pueden ser aplicados por el paciente en solitario.
  • Tratamientos agudos sistémicos, temporales: tratamiento estándar, sobre todo quimio metronómica, ciertos antiangiogénicos a dosis bajas, otros fármacos potentes tomados durante el período de tratamiento convencional, tratamientos endovenosos como ozonoterapia, vitamina C a altas dosis, salinomicina, 3-bromopiruvato, 2-desoxiglucosa, salinomicina, etc. Algunos pueden ser aplicados por el paciente en solitario, pero otros requieren la receta de un médico o la ayuda de una clínica.
  • Tratamientos agudos locales dirigidos contra las masas tumorales: crioablación, fármacos intratumorales, etc. Sólo pueden ser aplicados en una clínica.

La necesidad de la prueba y el error en el mundo real.

Esa estrategia combinada y con medidas sistémicas y locales no puede ser abordada por una medicina enfocada generalmente en monoterapias tóxicas, aplicadas una detrás de otra, porque sólo atiende a resultados obtenidos en ensayos clínicos que prueban una acción terapéutica cada vez.

Se necesitarían millones de años para probar todas las combinaciones posibles, o toda la eternidad, porque nadie pondrá dinero para levantar ensayos clínicos que pongan a prueba dietas, fármacos sin patente o suplementos: no obtendrían de ellos beneficio económico.

Sólo nosotros, enfermos, familiares y médicos valientes podremos hacerlo. Por eso estamos aquí.

Todo esto ya lo expliqué en este artículo, en el que justifiqué la necesidad del proyecto Cáncer Integral para obtener soluciones reales. Ahí expliqué los porqués de todo lo que estoy haciendo, que incluye el libro.

Las dificultades que afrontan enfermos y familiares

Las principales: la desinformación y el exceso de información (dos caras de una misma moneda) y el tiempo.

Un diagnóstico de cáncer suele ser un acontecimiento devastador. Más aún si además el pronóstico es funesto. Los enfermos y los familiares emprenden entonces una búsqueda desesperada de información, que puede ser agotadora e infructuosa. Lo sé por experiencia.

Mi intento por reunir información y ofrecer alternativas se ve dificultada debido a la cantidad de combinaciones posibles y a la ingente cantidad de evidencia que hay que revisar. El libro me permite avanzar en ese tema, pero aún queda un tiempo para que pueda estar sistematizada. Los enfermos comparten los protocolos que siguen, pero aún debemos encontrar la manera de reflejar los avances prácticos.

Los enfermos se encuentran perdidos en un mar de opciones que mi blog y mi libro tratan de acotar, pero las decisiones que toman son siempre personales y aún con un excesivo grado de incertidumbre. Una prueba y error que nunca dejará de tener incógnitas, pero que aún son excesivas.

Las dificultades que afrontan las clínicas

Muchas clínicas que aplican terapias llamadas “alternativas” se encuentran con algunos problemas similares a los de los pacientes, como por ejemplo revisar la ingente cantidad de evidencia preclínica para identificar terapias que puedan ser aplicadas con éxito. Simplemente no disponen de tiempo, experiencia y personal que identifiquen esas terapias potencialmente válidas.

Pero también tienen otros. El fundamental tiene que ver con aspectos legales: el miedo a que una terapia o combinación de terapias puedan ocasionar daños a los pacientes y que se encuentren sometidos a un juicio literal o en redes sociales.

Por eso hay tantas clínicas que se especializan en una terapia en concreto o en unas pocas y no salen de ese sota, caballo, rey: ozonoterapia, vitamina c intravenosa a altas dosis, algún suplemento, hipertermia… Y generalmente ni siquiera esas terapias son combinadas.

Pero ¿Qué sucedería si apareciera una clínica, armada con un fuerte caparazón legal y científico y con la voluntad de aplicar combinaciones diferentes de terapias?

Pues que el mundo real tomaría las riendas de este delirio pseudocientífico lleno de paperitis, basado en un sistema de publicaciones y revisión por pares corruptos, del que la pandemia nos ha ayudado a despertar y comprender que durará siempre a menos que hagamos algo nosotros.

El problema del precio

Aunque ha habido casos de remisiones extraordinarias en pacientes que han asumido en solitario las riendas de su enfermedad, generalmente sólo pueden abordar el aspecto sistémico del cáncer, mientras que para ellos es más difícil o directamente imposible abordar tratamientos intravenosos o de otra índole aguda y de carácter local intratumoral.

Las clínicas de oncología alternativa ofrecen al paciente terapias de mayor calado a la hora de abordar el aspecto “militar”, específico contra las masas locales tumorales, pero también son mucho más caras.

Al problema de la ausencia de aplicación de fármacos y terapias combinadas que podrían ayudar más, quedándose sólo con tres o cuatro terapias conocidas, se añade el precio de las terapias. Al no estar habilitadas en clínicas públicas como parte del tratamiento convencional, la mayoría de pacientes no pueden abordar el precio de los tratamientos en clínicas alternativas privadas, y deben limitarse a usar los tratamientos convencionales sin poder protegerse de sus daños e incrementar sus beneficios salvo con medidas sencillas de alimentación, ayunos, sol, suplementos o fármacos accesibles.

Se necesita que una clínica no sólo aplique otras combinaciones novedosas de alta eficacia potencial, sino que lo haga a un precio que no sea prohibitivo, sólo al alcance de los enfermos con mayores recursos económicos.

Algunos ejemplos de clínicas exitosas

Estas son algunas famosas clínicas de oncología integrativa del mundo.

Algunas de ellas están en México ¿Sabéis por qué? Porque los estadounidenses con dinero (incluso de clase media, gracias a que en México la diferencia de poder adquisitivo lo permite) no pueden recibir en su país a precios no prohibitivos estas terapias.

Y otros ejemplos:

En España hay algunas clínicas interesantes:

Pero la que está poniendo en marcha quizá el planteamiento más ambicioso y con la que estoy colaborando es https://mediterraneamedica.com/ ,ubicada en la Comunidad Valenciana.

Caso de éxito de la estrategia de Jason Williams

Jason Williams es un médico estadounidense que comenzó a experimentar con inmunoterapias y comprendió pronto la necesidad de un abordaje basado en los conceptos que ya he explicado:

  • Dual: local y sistémico
  • Combinativo
  • Experimental, basado en prueba y error en el mundo real.

Los médicos de mente científica no se limitan a cumplir protocolos que se demuestran ineficaces, sino que tratan de ir más allá, comprendiendo las limitaciones de un sistema basado en la obediencia a tratamientos dependientes de la inversión de la industria farmacéutica.

Williams fue perfeccionando un método que combinaba varias terapias y moléculas, aplicadas de forma intratumoral, porque entendía las particularidades del microentorno tumoral y que yo expliqué en este larguísimo artículo.

Lo explica muy bien en su libro, “The immunotherapy revolution”

Portada del libro de Jason Williams

Lo primero que descubrió fue cómo una ablación intratumoral de sólo una parte del tumor, usando preferentemente frío aplicado rápidamente (crioablación), pero también calor, desencadenaba una respuesta inmune que conseguía en ocasiones remisiones totales duraderas.

Más tarde, descubrió que esa ablación podía a veces lograrse sin necesidad de usar técnicas invasivas, usando medios químicos.

Pero en muchos casos eso no era suficiente, así que comenzó a experimentar con inmunoterapias convencionales, muchas de ellas aplicadas de forma intratumoral a dosis muy bajas, lo cual resultaba menos dañino para el enfermo y a la vez mucho más barato.

Las combinaciones de terapias se basan en principios deducidos tras el estudio del comportamiento inmune, que requiere una activación previa, en primer lugar, y luego que el sistema inmune del microentorno se ponga a trabajar en contra en vez de a favor del tumor.

El listado de sustancias utilizadas en combinación es larga: Nivolumab, Pembrolozumab, agonistas de la OX-40, agonistas Sting, pero también virus oncolíticos (que describí en el entregable del libro dedicado al sistema inmune) y adyuvantes de vacunas basados en saponinas (sustancia natural presente en muchas vacunas convencionales, y que la gente no sabe que podrían ser un importante factor responsable del beneficio de muchas vacunas).

Pero Williams descubrió que las características metabólicas de los tumores hacían que muchas sustancias naturales y fármacos off-label baratos fueran candidatas para ser usadas en sinergia junto con los otros tratamientos, tal y como personas como yo preconizamos durante años: curcumina, berberina, sulforafano, capsaicina, EGCG, losartan, pentofilina, Quercetina, omega 3, etc.

Esas pruebas constantes han permitido a Williams alcanzar porcentajes de remisiones completas que llegan a alcanzar al 60% de los pacientes y mejoras considerables en tiempo y calidad de vida en la práctica totalidad.

Ya sería un porcentaje enorme incluso para pacientes tratados por primera vez, pero es mucho más asombroso al tener en cuenta que la inmensa mayoría de los que trata ya han agotado todos los tratamientos convencionales y llegan a él desahuciados por la medicina, en etapas a veces muy avanzadas y con un 0% de probabilidad de curación.

La lista que usa Williams es sólo una pequeña parte de todas las sustancias que yo estoy analizando en el libro.

Eso significa que existe la posibilidad real de encontrar combinaciones ganadoras de terapias accesibles y baratas a la vez que acciones locales, más agresivas, pero aún sencillas de aplicar en una clínica que cuente con un reducido equipo disponible: crioablación intratumoral, ozonoterapia, inmunoterapias intravenosas, etc.

Problemas de ese planteamiento y medidas para solucionarlo

La propuesta de Jason Williams es magnífica, y es barata si la comparamos con el tratamiento convencional, sobre todo algunas inmunoterapias a dosis altas. Pero dichas terapias convencionales las paga (en España) el estado, así que no impacta directamente en el bolsillo del enfermo (aunque sí en forma de impuestos, porque los costes sanitarios de productos farmacéuticos carísimos suponen una sangría a las arcas públicas).

Pero al no ser oficiales ni estándar (muchas sustancias sí lo son, pero no su dosificación ni forma de administración), no están recogidas en las medidas protocolarias y, por tanto, deben ser abonadas de forma privada por cada enfermo que quiera y pueda aplicarlas.

Así, aun siendo más barato que el tratamiento convencional, ese enfoque sigue siendo prohibitivo para muchos bolsillos.

¿Qué podemos hacer entonces?

Sencillo y complejo:

  1. Conocer primero los fundamentos conceptuales de las medidas adoptadas.
  2. Buscar opciones más baratas para sustituir terapias y moléculas muy caras por otras de efectos secundarios y potencial conocidos, más baratas, cuyos mecanismos potenciales de actuación sean similares a los que sustituye.
  3. Añadir a la lista aún más opciones, también baratas, de efectos terapéuticos y secundarios conocidos, que cubran las posibles lagunas al sustituir unas sustancias por otras.

Es decir, un planteamiento como el que llevo proponiendo durante años, pero añadiendo otros componentes como la crioablación y otros. Además, al poder contar con una clínica que puede hacer tratamientos intratumorales, se abre un abanico de nuevas posibilidades inmunometabólicas.

¿Quiénes vamos a iniciar esta revolución?

  1. Enfermos y familiares inteligentes y decididos que, al lidiar con el mundo real del cáncer con las patrañas vendidas a diario, la miseria ética del sistema y la ineficacia y toxicidad de tantos tratamientos, decidieron emprender un viaje del héroe y ayudar a sus seres queridos más allá de lo imaginable. Nombres de pila como Manuel o Marcos no significarán nada concreto para ti en este momento, pero algún día quizá comprendas todo lo que les debemos.
  2. Investigadores independientes, como Daniel Stanciou o yo mismo, que sabemos lo que vale un peine y cuyo objetivo es ayudar a enfermos de cáncer. Que ganamos algo de dinero con nuestros blogs, porque tenemos que vivir, pero cuyo principal objetivo trasciende lo material.
  3. Médicos que, desde su posición convencional o ya apartados totalmente de un sistema que aborrecen por su seguidismo, obediencia ciega e incapacidad crítica, hacen lo que pueden para ayudar a sus enfermos.
  4. Clínicas encabezadas por algunos de esos médicos o por los investigadores en el punto 1, decididas a restablecer de nuevo el espíritu de la medicina que se ha ido olvidando paulatinamente, sustituido por la manipulación corporativa.

Todos estos seres humanos componemos una red de personas unidas, en contacto y decididas que contradice el espíritu dañino, miserable, mendaz que ha dominado el mundo por décadas y que ahora trata de instalarse definitivamente en un trono planetario a base de corrupción y miedo.

¿Cómo hacemos esta revolución?

Recuerda el PODER que tenemos como ciudadanos unidos e informados, los únicos que podrán devolverse a sí mismos las libertades usurpadas.

Si estás enfermo actúa por ti mismo con conocimiento, madurez y pensamiento crítico, aplica por tu cuenta lo que personas como yo y muchos otros tratamos de divulgar y, si puedes, acude a alguno de estos centros que pondrán en marcha estas medidas. NADIE puede impedirte hacer todo lo que puedas para mejorar tu salud.

La libertad YA la tienes. No permitas que te la arrebaten.

Imagen del encabezado: Jose Antonio Gallego Vázquez

33 Comments

  1. Rafael 8 de diciembre de 2021
    • Alfonso Fernández 8 de diciembre de 2021
  2. Dario 8 de diciembre de 2021
    • Alfonso Fernández 8 de diciembre de 2021
  3. ademir 8 de diciembre de 2021
    • Alfonso Fernández 8 de diciembre de 2021
  4. Carlos 9 de diciembre de 2021
    • Alfonso Fernández 10 de diciembre de 2021
  5. silvia 9 de diciembre de 2021
    • Alfonso Fernández 10 de diciembre de 2021
  6. Amparo 9 de diciembre de 2021
    • Alfonso Fernández 10 de diciembre de 2021
  7. Juan Carlos Fernández Salamanca 10 de diciembre de 2021
    • Alfonso Fernández 18 de diciembre de 2021
  8. Nico 11 de diciembre de 2021
    • Alfonso Fernández 18 de diciembre de 2021
  9. Luis 13 de diciembre de 2021
    • Alfonso Fernández 18 de diciembre de 2021
  10. Raquel 17 de diciembre de 2021
    • Alfonso Fernández 18 de diciembre de 2021
  11. Charo 18 de diciembre de 2021
    • Alfonso Fernández 18 de diciembre de 2021
    • Celedonio Saez Ibañez 14 de enero de 2022
  12. Alba 9 de enero de 2022
    • Alfonso Fernández 10 de enero de 2022
  13. SABINE 17 de enero de 2022
    • Alfonso Fernández 19 de enero de 2022
  14. Pingback: Los 12 pasos anticáncer 2 de junio de 2022
  15. Damaris 9 de julio de 2022
    • Alfonso Fernández 26 de julio de 2022
  16. jorge ramon cuenca 16 de julio de 2022
    • Alfonso Fernández 26 de julio de 2022
  17. Daniela 9 de agosto de 2022
    • Alfonso Fernández 12 de agosto de 2022

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