Lácteos y cáncer (I): composición. Lactoferrina, calostro, suero y kéfir contra el cáncer 1

Lácteos y cáncer (I): composición. Lactoferrina, calostro, suero y kéfir contra el cáncer

En este artículo estudiaremos la relación entre lácteos y cáncer, la composición de las leches humanas y animales y la capacidad de la lactoferrina, el calostro, el suero de leche (whey) y el kéfir contra el cáncer.

Pocos alimentos producen mayor polarización que los lácteos. Son considerados el demonio por algunos y ‘una saludable fuente de calcio’ por otros. Como siempre, se necesita añadir matices para entender cabalmente, porque ambos están probablemente equivocados.

Recuerda que este artículo es un extracto de un capítulo del libro de Cáncer Integral.

Numerosas poblaciones especialmente saludables se han alimentado de lácteos crudos o fermentados a lo largo de milenios, pero también se ha demostrado que la ‘leche’ comercial (y aquí es imperativo el uso de las comillas para definir con precisión ese brebaje), que los occidentales modernos consumimos embotellada o en tetrabrick, se parece muy poco a lo que sale de las mamas de las hembras mamíferas bien alimentadas.

La leche es una mezcla de sustancias de una enorme complejidad, pero se sabe que los infantes amamantados con leche materna presentan menor morbilidad y mortalidad, probablemente debido a que la leche es un medio de transferencia de la inmunidad de madre a hijo (estudio).

Vamos a analizar sus componentes para delimitar su acción. Todo alimento es una mezcla de sustancias saludables y perjudiciales, y probablemente ninguno tan complejo como la leche. Conocer las características de sus componentes nos permitirá maximizar sus ventajas y minimizar sus inconvenientes de forma que, en el cómputo neto, hagamos de los lácteos un aliado contra el cáncer.

Composición

Hidratos de carbono

El principal es la lactosa, un disacárido compuesto por glucosa y galactosa, y su proporción es bastante estable en todas las leches de vaca (alrededor del 5%). La leche humana cuenta con una cantidad superior (alrededor del 7%).

Se supone que una buena parte de la población (sobre todo ciertas razas) y como consecuencia de una predisposición genética, desarrollan al alcanzar la edad adulta una deficiencia para sintetizar la enzima lactasa y pierden su capacidad de digerir la lactosa.

Casi un 75% de la población mundial presenta deficiencia en la producción de lactasa, por lo que la intolerancia no es en realidad una desviación de la norma, sino la norma. Lo extraño es, por tanto, digerir la lactosa, y eso debería indicarnos algo: que el consumo de leche sin tratamiento, más allá de la edad infantil, no es lo que la naturaleza tenía previsto para nosotros a través de la evolución. Pero maticemos.

La lactosa se metaboliza en el intestino delgado, pero si no es así y alcanza el intestino grueso, este disacárido servirá como sustrato fermentable de determinadas especies intestinales. Esa fermentación provocada por una deficiente digestión generará metabolitos que pueden producir molestias, es decir, una intolerancia a la lactosa. No siempre la mala digestión de la lactosa ocasiona síntomas, y por lo tanto no siempre debe identificarse con intolerancia. La fermentación puede estar presente aunque no ocasione síntomas, por tanto (estudio, estudio).

En realidad, esa fermentación no es diferente de lo que sucede con la fibra, que tampoco se digiere en el intestino delgado pero se fermenta en el grueso y produce metabolitos beneficiosos. Cuando indagamos algo más nos encontramos con estudios sorprendentes, como el que demuestra que la Bifidobacterium Longum (que hemos definido anteriormente como una de las especies más beneficiosas), prefiere la lactosa como sustrato fermentativo (estudio, estudio).

Podemos por tanto emitir la siguiente hipótesis (la he leído en un artículo del blog MrHeisenbug, y me parece plausible y razonable) : la intolerancia a la lactosa tal vez se deba a una disbiosis, es decir, a una ausencia de especies beneficiosas que puedan usar la lactosa como sustrato y producir metabolitos saludables, y una sobreexpresión de otras especies que generan a partir de ella metabolitos perjudiciales.

Tal vez el problema no esté, por tanto, en la lactosa, sino en las especies microbianas que la usan como sustrato. Si conseguimos repoblar el colon de un intolerante con B.Longum, tal vez conseguiríamos revertir su intolerancia y el problema pasaría a ser una ventaja. Repito: esto es sólo una hipótesis.

Debemos abordar correctamente el asunto (identificando a los principales culpables para optimizar la solución terapéutica), porque una intolerancia severa no tratada puede conducir a problemas serios (estudio).

Los productos lácteos fermentados contienen una cantidad mucho menor de lactosa, porque ha sido metabolizada previamente por los microorganismos, y podrán ser asimilados con menor dificultad, casi universalmente, incluso por los intolerantes a la lactosa.

Además, los probióticos presentes pueden disminuir y hasta eliminar los síntomas de intolerancia (estudio, estudio). En este ensayo randomizado doble ciego, se ha demostrado que una especie de Lactobacillus mejora síntomas de intolerancia (OJO: una especie manufacturada por una compañía, cuidado con el posible sesgo) (ensayo).

Hay que considerar también los oligosacáridos de la leche porque los efectos beneficiosos de la lactancia materna puede que no tengan que ver sólo con el traslado de la inmunidad madre-hijo, sino con sus efectos sobre la microbiota del infante.

Los oligosacáridos son cadenas de entre 3 y 10 monosacáridos. Son indigeribles y, por tanto, actúan como prebióticos, alimentando bacterias benéficas, sobre todo Bifidobacterium (estudio) y protegen de patógenos entéricos (estudio).

Grasas

La leche es una de las más complejas mezclas de ácidos grasos (análisis). Aunque sólo 10 de ellos están presentes en proporciones mayores al 1%, se han identificado unos 416 presentes en la leche de vaca (con el tan mencionado y supuestamente maléfico ácido palmítico en primer lugar).

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Principales ácidos grasos presentes en la leche de vaca, según porcentaje aproximado. Sólo se muestran 12 de entre los cientos presentes. Fuente

Presentan una relativamente alta abundancia de fosfolípidos como la fosfatidilcolina o el fosfatidilinositol, y esfingolípidos como la esfingomielina (hablaremos más de ellos en capítulos posteriores, su importancia en el tratamiento del cáncer puede ser extraordinaria).

La composición de la grasa dependerá en gran medida del alimento que reciba el animal, y de la composición de su microbiota. Por eso es tan importante que la leche proceda de animales alimentados en pastos libres, no con grano.

Uno de los ácidos grasos que han demostrado mayores beneficios antitumorales directos es el CLA (ácido linoleico conjugado), a pesar de ser un omega 6. Su producción a partir del ácido linoleico está mediado por la bacteria del rumen Bifidobacterium breve (estudio), de otras bacterias y del ph (estudio), lo cual demuestra la importancia de que el animal mantenga una microbiota saludable (también está presente en carnes de animales, pero sólo en aquellas alimentadas con pasto).

  • El CLA bloquea la señalización estrogénica en cánceres de mama (estudio).
  • Desactivación de los mecanismos que conducen a la progresión del carcinoma de colon con el consumo crónico de CLA (estudio).
  • Acumulada evidencia acerca de los efectos preventivos anticáncer del CLA (estudio) y antiobesidad (estudio).
  • Relación inversa entre consumo de CLA y riesgo de padecer cáncer de mama en mujeres postmenopaúsicas (estudio).

Proteínas

Hay 3 categorías: caseínas, proteínas del lactosuero (suero de leche o whey) y proteínas de la membrana del glóbulo raso (estudio), y también se presentan aminoácidos libres en la leche de los mamíferos, siendo los más abundantes en la leche humana la taurina, el ácido glutámico, la glicina y la alanina (estudio), aunque esa distribución varía en otras especies (estudio).Hablaremos especialmente de la importancia de taurina y glicina en el tratamiento del cáncer en otros apartados.

Los animales que necesitan crecer más rápidamente presentan mayores niveles de proteína en sus leches, con el aminoácido leucina como principal promotor de dicho crecimiento a través de la vía anabólica m-TOR, de la que hablaremos en otros capítulos, y de extrema importancia en el cáncer.

La leche de vaca tiene unos 3,3 gramos de proteína por cada 100 gramos de peso, mientras que la humana sólo tiene 1,3 gramos. Por esa razón los niños alimentados con leche de vaca pueden ver incrementado su crecimiento, pero también su maduración .

Algunos críticos del uso de lácteos industriales aluden a su consumo como culpable del progresivo adelanto en la edad de primera menstruación en las niñas. De ese hecho no sólo tiene la culpa el mayor contenido proteico, sino probablemente también el añadido de otros factores de crecimiento a los animales, que se trasladan a sus leches. Las leches de vaca criadas en plantas industrializadas presentan ese problema adicional.

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Las caseínas (αs1, αs2, β y k) constituyen la principal fracción proteica de la leche de vaca, pero no así en la leche humana. Mientras el ratio whey:caseina en vacas (y ovejas) es de aproximadamente 20:80, en humanos el ratio es de 60:40 (aunque puede variar bastante dependiendo de la mujer y del tiempo de lactancia: desde un 90:10 con el calostro hasta un 50:50 meses más tarde). Dicho ratio puede ser decisivo (junto con la naturaleza de las caseínas, como veremos a continuación), para explicar la naturaleza alergénica de la leche de vaca (estudio).

La caseína (en concreto la β-caseína) es la principal culpable de los procesos alérgicos e inflamatorios que la leche induce, pero ese efecto depende sobre todo de la variante genética de la caseína y, en el caso de las vacas, dependerá de su raza.

La β-caseína es una larga serie de más de 200 aminoácidos que, en la leche de las razas antiguas de vacas (y en la de todas las cabras, ovejas y búfalas) presenta una molécula de prolina en la posición 67. Esa caseína se llama de tipo A2.

La β-caseína de variante A1, presente en razas modernas de vacas (Holstein y Fresian), y muy presente en la leche que consumimos habitualmente, ha sufrido una mutación: la prolina de la posición 67 se ha visto sustituida por histidina y, al metabolizarse, la cadena que contiene esa histidina produce beta-casomorfina 7 (BCM-7), un poderoso opiáceo. Eso no sucede con las leches A2.

La beta-casomorfina 7 parece estar implicada en ciertas patologías (estudio, desmotivación maternal, posible relación con muerte súbita infantil), aunque algunos estudios le otorgan función protectora contra la diabetes tipo I  y al riñón frente a la oxidación por hiperglucemia (estudio, estudio) (hay que señalar que algunos de los estudios que arrojaron resultados positivos fueron pagados por la industria láctea).

Recordemos también que el efecto negativo de las caseínas A1 se verá potenciado en personas con intestinos permeables o enfermedades inflamatorias.

Las pruebas que apuntan a las caseínas de las leches A1 como culpables de determinadas dolencias inflamatorias son abundantes. Las del tipo A2, por el contrario, no parecen inducir semejantes estados. Las variantes A1 estimulan la producción de especies inmunitarias TH2, con las consecuencias que eso conlleva (estudio, estudio, estudio).

Las proteínas del lactosuero (suero de leche o whey)  son el otro principal componente proteico de la leche. Reúne a un variado grupo de fracciones proteicas que muestran variados efectos inmunomoduladores y antitumorales

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Porcentaje aproximado de las principales proteínas del whey. Fuente

No es extraño que el whey muestre también dichas propiedades, reunidas en revisiones como ésta

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Propiedades de las diferentes proteínas del whey. Fuente
  • El whey parece proteger de las colitis inducidas en ratas y altera la microbiota, beneficiando a especies de Lactobacilos y Bifidobacterias de forma dependiente de la dosis (estudio, estudio)
  • Mejora la integridad intestinal y protege a cerdos que han sido tratados con lipopolisacáridos (estudio)
  • Tiene efectos prebióticos en solitario o potenciando el de las fibras (estudio, estudio)
  • Mejora del rendimiento deportivo y tiene efecto antifatiga (estudio)
  • Potenciación de la maduración de las NK cells e incremento de producción de inmunoglobulinas en ratas (estudio)
  • Mejora de la actividad inmune, probablemente debido a que el whey aporta cisteína biodisponible, que es el aminoácido limitante en la fabricación de glutatión y éste, a su vez, contribuye en el mejor rendimiento de los linfocitos (estudio)
  • Mejora de respuesta inmune en ratones diabéticos (estudio)
  • Efecto antitumoral y protector frente a la quimio debido, posiblemente, al mismo efecto sobre el glutatión: se mejora la capacidad de resistencia a la oxidación del cuerpo sano mientras se incrementa la capacidad antitumoral del sistema inmune (estudio)
  • Fase I/II con el uso de 30g al día de un concentrado de whey (Inmunocal) en 5 pacientes con carcinomas metastásicos durante 6 meses: en 2 de ellos el tumor se estabilizó y mostraron un incremento de hemoglobina, y en los otros 3 avanzó pero mostrando mayores niveles de glutatión GSH en los linfocitos y menor en el tumor (estudio, aunque no he podido acceder al texto completo y desconozco si hay algún conflicto de interés con la empresa que comercializa el Inmunocal). En otros apartados del libro nos ocuparemos de la importancia del estado redox y de mantener un buen nivel de glutatión reducido (GSH), porque impacta en numerosos procesos; también veremos que lo realmente importante es el ratio entre glutatión reducido y oxidado GSH/GSSG, es decir, del estado redox relativo, porque los términos absolutos del GSH no cuentan toda la historia.
  • Relación casi lineal entre consumo de whey y aumento de GSH en linfocitos: hasta 24% tras dos semanas de suplementación con 45g al día (estudio).

El whey puede hacerse de forma casera mediante la separación de las proteínas lácteas. Hay diversas recetas antiguas que añaden también sabores y emplean técnicas diversas, como el Syra (un whey con receta vikinga). Durante ese proceso la leche también fermentará, así que a las propiedades específicas de las proteínas del whey se añadirá el efecto probiótico.

Los suplementos comerciales de whey son interesantes formas de ahorrar tiempo aunque no desde luego dinero, y hay que entender el proceso de extracción para evitar comprar presentaciones de lactosuero desnaturalizado. Pueden ser concentrados, que contienen trazas de grasas y lactosa, o aislados, más caros pero más puros. El proceso industrial para obtener la proteína puede determinar si conserva sus propiedades o no:

  • Hidrólisis: al transformar las cadenas de aminoácidos en péptidos más pequeños en realidad se altera la estructura de las proteínas, y recordemos la estructura determina la función: las distintas fracciones proteicas del whey perderían sus propiedades.
  • Coagulación; el whey se obtiene separando las proteínas mediante el uso de altas temperaturas que, de nuevo, desnaturalizan las proteínas del whey y oxidan las grasas.
  • Intercambio iónico: utiliza medios ácidos para la separación, lo cual altera de nuevo las proteínas.
  • Microfiltración en frío: utiliza filtros cerámicos (es, por tanto, un proceso mecánico que no altera las proteínas con calor ni productos químicos) para separar el whey. Es la forma más aconsejable, que mantiene las propiedades de las fracciones del lactosuero.

Respecto a las diferentes fracciones proteicas del whey:

Beta-lactoglobulina: sus funciones no están muy claras, aunque se ha propuesto que está implicada en la adquisición de inmunidad del lactante (estudio). Es la fracción más abundante del suero, y la principal culpable de las alergias asociadas con el whey. Se sospecha que podría ser también la culpable de inducir trastornos autoinmunes (estudio). Es el elemento paradigmático que refleja la doble cara de los lácteos: sustancias con una mezcla de ingredientes “buenos” y “malos”.

Alfa-lactoalbúmina: presenta una poderosa acción antivírica e inmunomoduladora, pero sobre todo destaca su potencial acción antitumoral y su capacidad de conjugarse con otras sustancias y mejorar su disponibilidad. Más adelante volveremos a mencionarla cuando hablemos de los efectos terapéuticos de la leche humana y del proyecto HAMLET.

Proteosa peptona: activa la producción de inmunoglobulinas humanas (estudio), presenta actividad antibacteriana (estudio), modifica el balance de linfocitos B y T, deprimiendo los primeros y beneficiando a los segundos (estudio).

Inmunoglobulinas: son factores de transferencia entre diferentes especies, antígenos que se transmiten y permiten trasladar la inmunidad adquirida desde al animal que dona la leche a quien la ingiere (estudio).

Las principales inmunoglobulinas IgM, IgA e IgG se distribuyen de manera diferente según la especie y según se trate de calostro o de leche tardía. En el siguiente dibujo vemos que las inmunoglobulinas de la leche humana son mucho más abundantes en términos relativos en IgA y menos en IgG que en otros animales. El calostro presenta una mayor cantidad absoluta de inmunoglobulinas que la leche, sea cual sea la especie.

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Distribución relativa de inmunoglobulinas en calostro (círculo exterior) y en leche (círculo interior) en 5 especies. Fuente

La IgA es la más abundante en la leche humana, y no por casualidad (estudio): presenta una capacidad única a la hora de defender la membrana mucosa y está muy presente en el lumen del intestino saludable, por lo tanto es una inmunoglobulina esencial en la defensa inmune humana.

Su deficiencia está correlacionada con mayor propensión a padecer cáncer, sobre todo de tipo gastrointestinal (estudio) y se estudia como  base para nuevas inmunoterapias (estudio).

El calostro bovino aporta una gran proporción de inmunoglobulina IgG, pero en términos absolutos también aporta una alta cantidad de IgA, suficiente para suplir las necesidades de un paciente de cáncer con escasa producción endógena de IgA.

Albúmina del suero: la albúmina humana es la proteína más abundante del suero y uno de las principales moduladoras del transporte sanguíneo de otras moléculas debido a su capacidad de ligarse a ellas.

Transporta ácidos grasos, elimina toxinas potenciales y afecta a la farmacocinética de muchos fármacos. Es un biomarcador sencillo de obtener y muy fiable en numerosas enfermedades como cáncer, artritis reumatoide, fallo renal o hemorragia (estudio). Además, la albúmina incrementa la acción de la hemoglobina como antioxidante peroxidasa (estudio).

En cáncer, los bajos niveles de albúmina sérica correlacionan con peor pronóstico, y se ha propuesto un tratamiento con albúmina para mejorar el estado nutricional de los enfermos (estudio, estudio, artículo).

Los niveles relativos de albúmina y globulinas (bajo ratio albúmina/globulina) y el nivel elevado de fibrinógeno se correlacionan con numerosas patologías agudas e inflamatorias como los accidentes cerebrovasculares (estudio). El ratio albúmina/globulina es un marcador pronóstico independiente en enfermas de cáncer de mama (estudio), cáncer de pulmón de células pequeñas (estudio) o carcinoma hepático (estudio).

Como toda métrica predictiva, puede ser altamente accionable, esto es: si correlaciona en forma de causa efecto con la enfermedad, si podemos modificarla, modificaremos a su vez el pronóstico de la misma enfermedad.

La albúmina humana se sintetiza en el hígado y ésta se verá afectada por problemas hepáticos, deficiente consumo de proteínas (aunque más acusado en jóvenes que en ancianos), sobre todo de origen animal (las proteínas de origen vegetal no ejercen la misma influencia: estudio) y otros elementos nutricionales, así como por diferentes amenazas agudas como infecciones o estrés.

Los bajos niveles de ejercicio físico y la pérdida de masa muscular asociada a este hecho o a la caquexia, también inducen bajos niveles de albúmina.

Por lo tanto, el consumo adecuado de proteínas de origen animal y el ejercicio físico se sustentan también debido a este marcador vital. De nuevo las proteínas como juez principal de toda dieta: con ellas es tan malo pasarse como no llegar. Recordemos que, si tenemos que incrementar su consumo, que sea de proteínas derivadas del colágeno. A lo largo del libro tendremos oportunidad de explicar, con gran profundidad, el porqué.

El nivel de albúmina sérica humana no tiene porqué guardar una relación directa con la ingesta de Albúmina Sérica Bovina (BSA), que obtenemos de la leche de vaca, pero ambos aminogramas son similares (estudio).

Aunque algunos de sus aminoácidos  son condicionalmente esenciales, y podrían ser sintetizados endógenamente, dicha síntesis podría estar comprometida en procesos patológicos y, por tanto, parece lógico ingerirlos en las proporciones adecuadas (sucede lo mismo con el colágeno; aunque se hidrolice previamente tras la ingesta, algunos estudios sugieren  que SÍ: comer fuentes de colágeno conduce a una mayor síntesis de colágeno).

Algunos aminoácidos sólo podremos obtenerlos en suficiente cantidad mediante determinadas fuentes alimenticias: la fundamental es la propia albúmina bovina pero también  Whey (leucina) y colágeno (fuente de ácido glutámico, lisina, arginina, prolina o glicina).

Además, la albúmina de pacientes con artritis reumatoide contiene más fenilalanina y menos lisina (estudio)

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Lactoferrina: una de las más interesantes, pese a que sólo representa el 1% de las fracciones proteicas del suero. Está presente en lágrimas, leche, saliva, mucus de los bronquios, fluidos gastrointestinales y fluido seminal. Se sintetiza en leucocitos polimorfonucleares, que la depositan en zonas infecciosas y neoplásicas (estudio).

Es una glicoproteína que se une al hierro y puede actuar como quelante y modulador férrico (dedicaremos un apartado futuro a tratar el hierro y la importancia de mantener niveles adecuados, ni altos ni muy bajos, y su importancia capital en el desarrollo neoplásico).

La lactoferrina de la leche no humana presenta grandes similitudes con la endógena y puede cumplir buena parte de sus funciones en el cuerpo humano. Es una molécula con influencia pleiotrópica, que actúa como puente entre la inmunidad innata y adaptativa y tiene una acción inmunomoduladora y antiinflamatoria (estudio, estudio, estudio) previniendo las infecciones de los infantes y mejorando su respuesta inmune (estudio).

Ejerce una influencia beneficiosa sobre las células inmunes de las mucosas y tiene una acción antivírica y antibacteriana (estudio contra la helycobacter), tal vez por su influencia en el hierro, que los microbios utilizan, al igual que las neoplasias, para crecer (estudio). Además, los suplementos aislados de lactoferrina presentan buena disponibilidad oral, al contrario que otras proteínas terapéuticas (estudio).

La lactoferrina es la responsable de los efectos antifúngicos de la leche humana (estudio) y ha demostrado ejercer una potente defensa contra el virus de la inmunodeficiencia y el citomegalovirus humano (probablemente implicado en el desarrollo de los gliomas) (estudio).

Respecto a su influencia específica contra el cáncer:

  • Fuerte potenciación de células NK contra células neoplásicas epiteliales y hematopoyéticas (estudio).
  • Efectos antimetastásicos de la lactoferrina y promueve la producción de IL-18 en el epitelio intestinal (estudio).
  • Estudio doble ciego randomizado en 30 pacientes con cáncer colorrectal que recibieron quimioterapia. Sólo se hizo seguimiento a 3 meses: los del grupo de 250mg/día de lactoferrina incrementaron sus niveles de INF-γ, y de glutatión reducido (GSH). Se produjo una mejora de la calidad de vida, menores efectos secundarios al mejorar los marcadores de funciones hepática y renal, menos infecciones y disminuyó la probabilidad de recurrencia  (ensayo) En otros ensayos se usó una cantidad mayor de lactoferrina.Revisión de los múltiples posibles mecanismos de acción de la lactoferrina contra el cáncer en diversos estudios: disminuye la susceptibilidad de padecer cáncer, actúa sobre la membrana lipídica tumoral, induce apoptosis, tiene efectos inmunoestimulantes, interviene en el metabolismo del hierro, etc (estudio).

Además, se ha comprobado que la lactoferrina ejerce poderosas sinergias con numerosas quimioterapias como tamoxifeno y se ha mejorado su disponibilidad tumoral al encapsularla en liposomas.

  • En un ensayo fase II, un análogo de la lactoferrina probado en 44 pacientes de carcinoma renal metastásico, y a quienes había fallado el anterior protocolo, fueron tratados con 3000mg/día de Talactoferrina. Sin efectos secundarios, hizo más lento el avance de la enfermedad y mostró signos evidentes de activación inmunitaria (ensayo)
  • Se reporta el caso de 4 pacientes que han permanecido libres de progresión durante más de 30 meses con dosis de 9 gramos al día de un derivado de lactoferrina (Talactoferrina), usado dos semanas sí, dos semanas no (estudio).

Es, probablemente, la fracción proteica bovina que más merece la pena comprar como suplemento, sobre todo por aquellos que tengan problemas de alergia a otras proteínas de la leche y desestimen tomar lácteos o suplementos lácteos completos. Junto con el calostro, del que luego hablaremos (y que también contiene lactoferrina), es tal vez el derivado lácteo más interesante.

Se están estudiando anticuerpos monoclonales que multiplican la acción antitumoral de la lactoferrina, usada a dosis bajas (estudio).

Dónde comprarla:

Lactoferrin Plus SB, de Bioceuticals, presenta una interesante sinergia con Retinol y una bacteria, Sacharomyces Boulardii. Dicha sinergia puede que mejore la potencia de la lactoferrina (estudio con retinol), aunque sólo presenta 150mg por cápsula.

Symbiotics, fórmula de 250mg/cápsula.

Life Extension, de 300mg/cápsula.

Fibronectina: ejerce un amplio abanico de funciones en la matriz extracelular (ECM) (estudio, estudio), cuya integridad está comprometida en la mayoría de pacientes de cáncer.

Debido a las especiales modificaciones que se producen en la ECM, se están proponiendo estrategias terapéuticas enfocadas en esta proteína (estudio). Los niveles urinarios de fibronectina están significativamente elevados en pacientes de cáncer colorrectal avanzado (estudio).

La significación de este marcador puede indicar bien sobreproducción de fibronectina, o degradación de la membrana extracelular y liberación de las proteínas hidrolizadas (estudio).

No está clara su participación anti o protumoral al introducirse exógenamente. Hablaremos extensamente de ella en el apartado dedicado al metabolismo tumoral.

El problema del procesado

La pasteurización persigue destruir los posibles organismos patógenos de la leche manteniendo a la vez la estructura de las proteínas, mediante un calentamiento moderado durante un corto período de tiempo, seguido de un enfriamiento igualmente rápido.

La desnaturalización de las proteínas altera su estructura, que es tanto como decir que altera su función. Por eso, tras un tratamiento agresivo de pasteurización excesiva, la lactoferrina o la alfalactoalbúmina desnaturalizadas perderán sus propiedades saludables.

Cuando la pasteurización alcanza unos 63 grados durante 30 minutos, apenas un 10% de las proteínas se desnaturalizan, pero si se alcanzan los 82 grados, casi el 100% se desnaturalizarán tras 10 o 15 minutos.

La UHT, o ultra high temperature, consiste en someter al lácteo, ‘sólo’ durante unos 10 segundos, a una inyección de vapor que le haga alcanzar los 150 grados. En esas circunstancias casi un 88% de las proteínas se desnaturalizarán  (estudio).

Por ello, es mejor elegir un producto lácteo que haya sido sometido a una pasteurización simple, no a un tratamiento con temperaturas elevadas o UHT.

El posible problema de los antibióticos

Los antibióticos son ampliamente utilizados en todas las granjas del mundo, pero mientras que en algunas su uso está restringido al tratamiento de procesos infecciosos de las reses, otros los han utilizado durante mucho tiempo como conocida forma de engorde vacuno.

En las granjas de crianza con pasto, las reses tratadas se apartan y no se utiliza su leche durante un tiempo, el suficiente para evitar que una cantidad excesiva de restos de antibióticos pasen al consumo humano. Además, esas granjas alimentan a las vacas con pasto, lo que incrementa el valor nutricional de la leche y mejora el perfil del ratio omega3/omega 6, de extrema importancia.

Si bien las normativas, como las existentes en la Unión Europea, exigen un nivel muy bajo de antibióticos detectables en las presentaciones comerciales, el efecto acumulativo del uso de leches procedentes de animales no criados en pasto puede ser apreciable. Una de las razones del peligro cada vez mayor que presentan las bacterias resistentes a los antibióticos puede deberse a la exposición constante a dosis bajas de antibióticos.

El calostro

Es la primera leche que el recién nacido toma, llena de factores que ‘transfieren’ parte de la inmunidad materna al lactante. Ya hemos visto que la cantidad de inmunoglobulinas en el calostro es mucho mayor que en la leche posterior.

Algunas de las proteínas saludables del calostro, capaces de regular la inmunidad y proteger frente a infecciones son las mismas que ya hemos tratado, pero su cantidad en el calostro es mucho mayor que en la leche posterior: inmunoglobulinas, lactoferrina, interleuquinas, interferones y polipéptidos ricos en prolina. También azúcares como los galacto-oligosacáridos, que actúan como prebióticos.

Hay abundantes estudios que demuestran su papel inmunomodulador, favoreciendo la proliferación de especies TH1 e incrementando el ratio TH1/TH2 que, si habéis leído la primera parte del libro, dedicada al estudio del Sistema Inmune, es decisivo en cualquier tratamiento contra el cáncer, pero también como protección frente a infecciones (estudio).

Por ejemplo, en este estudio sobre cáncer de vejiga se incide especialmente en ese hecho: 

  • Los Prolin-rich Peptides del calostro (PRP) son excelentes activadores de especies TH1 antitumorales, quizás de las más potentes que he visto junto con AHCC, y en un estudio tenía 3 veces más efectividad que la vacuna en impedir gripes y resfriados. Su capacidad antitumoral y antiinfecciosa la convierten en una de las terapias que aconsejo tener en cuenta siempre.
  • El calostro colabora en la reparación de la mucosa y el epitelio intestinal y reduce la permeabilidad inducida por medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINES) (estudio) o por otras injurias (estudio).
  • Acción antibacteriana contra la Helicobacter pylori (estudio).
  • El calostro mejora la función de la pared intestinal y la producción de enzimas en terneros (estudio).
  • Las células colostrales con efectividad comparable a las de los leucocitos para fagocitar y matar bacterias de Escherichia colli y hongos Candida albicans (estudio).
  • Previene la infección por Escherichia en ratones expuestos a la bacteria (estudio).
  • Los neutrófilos colostrales ejercen una acción bacteriófaga similar a la de los neutrófilos de la sangre, atribuidas a la inmunoglobulina IgA, pero sin su componente inflamatorio: obtienen lo mejor de los neutrófilos sin lo peor de ellos (estudio).
  • El calostro de un grupo de madres lactantes indias ejerció protección contra el cólera (el cólera es relativamente abundante en la India), pero no el de las madres suecas, donde el cólera es raro (estudio), demostrando que el calostro ofrece una mezcla de protección innata y adquirida por la madre.
  • Una preparación de inmunoglobulinas del calostro demostró una potente acción antibacteriana y fue altamente eficaz en detener diarrea severa en pacientes con VIH (estudio).
  • Protección del calostro contra amebas (estudio).
  • Amplia protección contra una gran diversidad de virus (estudio).
  • Excelente efectividad en enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, con resultados prometedores en pruebas clínicas (estudio, estudio, estudio, estudio, estudio).
  • Y su acción anticáncer directa se ha comprobado en varios estudios específicos (estudio, estudio, estudio).

Aún no estoy seguro de la dosis diaria aconsejada, pero hay que tenerla en cuenta a la hora de diseñar una dieta cetogénica con restricción de proteína (el suplemento es casi todo proteína). Algunos recomiendan entre 1 y 5 gramos al día, otros entre 5 y 10.

Algunos vendedores:

Kefir

Se cree que procede del Cáucaso y los Balcanes. Es una bebida a base de leche a la que se le añade un cultivo de microorganismos fermentadores, a temperatura ambiente.

El kéfir está conformado por exopolisacáridos (kefiran) y proteínas, que envuelven a una colonia de bacterias (lácticas y acéticas), levaduras y hongos de muy variadas especies, dependiendo de su origen. En listas como ésta se puede comprobar la enorme variedad de especies benéficas que aporta al intestino. Es, por tanto, una mezcla de probióticos y prebióticos (kefiran).

Presenta un aspecto de pelota blanquecina y abullonada, similar al de la coliflor. Se añade a la leche y, tras 24-48 horas de fermentación, consume buena parte de la lactosa (que se convierte en ácido láctico), y añade enzimas digestivas, mejora la disponibilidad de las vitaminas e incorpora a la bebida billones de cepas de bacterias beneficiosas. También puede hacerse kéfir de agua, a la que se le añade azúcar como sustento bacteriano, pero no presenta las mismas propiedades de un kéfir hecho con leche de calidad.

Como siempre, no hay ensayos lo suficientemente amplios como para hacer afirmaciones rotundas (ya se encargan de recalcarlo, con persistente machaconería, los nutricionistas oficiales) pero los estudios, revisiones y evidencias epidemiológicas y anecdóticas son demasiadas como para dedicarnos simplemente a decir que “no hay suficiente evidencia”. En la Europa del este se ha prescrito de forma extensa en hospitales, y recomendada a niños.

Hay varios estudios, como éste que han resumido los abundantes beneficios del kéfir

Lácteos y cáncer (I): composición. Lactoferrina, calostro, suero y kéfir contra el cáncer 8
Algunas de las numerosas áreas de influencia saludable del Kefir y sus polisacáridos Fuente

  • Mejora del perfil inflamatorio e inmune tras el consumo de 200ml de kéfir durante 6 semanas por parte de 18 voluntarios sanos. Estos vieron polarizado su perfil de THelper: incrementaron las especies TH1 en detrimento de las TH2. Es decir, se redujeron los episodios alérgicos y se mejoró el perfil antimicrobiano y antitumoral. También disminuyó el nivel de la citoquina IL-8, relacionada con la sobreexpresión de actividad de neutrófilos y se elevó la citoquina IL-5, que estimula la secreción de la inmunoglobulina A (IgA) en la mucosa gastrointestinal, lo que conduce a una más eficiente respuesta inmune en el lumen intestinal (estudio).
  • Efectos antialérgicos de los Lactobacillus del kéfir (estudio).
  • Efectos antiinflamatorios del kéfir y de un extracto de su polisacárido. Se le indujeron granulomas y edemas a las patas de un grupo de ratas. El crecimiento de esas lesiones se vio sensiblemente inhibido por kéfir o extracto del kefiran (estudio).
  • Efecto antibacteriano protector del kéfir frente a diversos patógenos encontrados en los alimentos (estudio).
  • Efecto antibacteriano y curativo de heridas del kéfir y del extracto de kefiran (estudio).
  • Lista de bacterias y hongos patógenos frente a los cuales el Kéfir ha demostrado actividad antimicrobiana, entre los que se encuentran la Clostridium difficile, la Escherichia coli, la Salmonella enterica, la Pseudomonas aeruginosa, la Klebsiella pneumonia o la Candidad albicans  (lista).
  • Diversas revisiones (revisión 1, revisión 2, revisión 3).
  • Efecto antitumoral en linfocitos T malignos (estudio).
  • Suprime in vitro la proliferación de células de cáncer de mama dependiente de estrógeno (estudio).
  • Potencial antitumoral in vivo del kéfir de agua: efectos antimetastásicos, antiangiogénicos e inmunomoduladores (estudio).
  • En este otro estudio, en cambio, aunque sí mostró capacidad proapoptótica y antiproliferativa, no incidió en metástasis e invasión en adenocarcinomas de colon (estudio).
  • Y revisión sistemática que confirma la capacidad antitumoral tanto de los probióticos del kéfir como del kefiran en leucemia, cáncer de colon, sarcoma, cáncer de piel o cáncer gástrico (estudio).

Parece razonable decir que el kéfir es uno de los nutracéuticos más valiosos. Las recomendaciones de “no tomar lácteos” que suele hacerse a los enfermos de cáncer, no parecen estar fundamentadas en lo que respecta al kéfir (siempre y cuando, tal vez, como comentaremos más adelante, no padezca un sobrecrecimiento bacteriano –SIBO- que debe ser previamente tratado).

Si bien un enfermo podrá obtener buena parte de las ventajas probióticas ingiriendo otro tipo de alimentos fermentados, las pruebas parecen indicar que el kéfir aporta ciertas características únicas, que harían recomendable añadirlo a la lista de alimentos fermentados que todo paciente de cáncer debería consumir. Si se usa leche pasteurizada de cabras o vacas A2 alimentadas con pasto, mucho mejor.

Lo malo de los lácteos

Mientras que se pueden evitar hasta cierto punto los problemas asociados con lactosa y ciertas caseínas, las alergias a ciertas proteínas del suero son difícilmente sorteables, aunque sí minimizables si se normaliza la microbiota.

Pero hay ciertas características de los lácteos que caen definitivamente en el apartado de lo ‘malo’: la activación de la vía mTOR. Pareciera que la leche está especialmente pensada para activar esa vía, que es fundamentalmente anabólica, con el objetivo de hacer crecer a las crías, un crecimiento que necesitan en esas etapas primeras de la vida.

La vía mTOR es especialmente inflamatoria y se ve activada por las proteínas y sobre todo por algunos aminoácidos, con la leucina en primer lugar. Lo que es una ventaja durante los primeros meses de vida puede convertirse en una desventaja posteriormente (estudio).

No obstante, la leche es una mezcla demasiado compleja, como ya hemos visto, como para obviar sus considerables beneficios sólo debido a la activación de la vía mTOR. Si aprovechamos sus ventajas, minimizamos sus inconvenientes y la consumimos en las cantidades adecuadas, puede proporcionar muchos mayores beneficios que desventajas.

Conclusiones acerca de los lácteos

La leche tratada industrialmente y procedente de vacas A1 alimentadas con pienso no aporta muchas ventajas e introduce multitud de sustancias deletéreas: caseínas alérgenas, proteínas desnaturalizadas por exceso de pasteurización, trazas de antibióticos y hormonas que pueden ejercer un efecto acumulativo pernicioso, abundante lactosa, balance de ácidos grasos que propicia la inflamación, etc.

Por el contrario, casi todas esas desventajas pueden transformarse en ventajas si se utilizan los lácteos que cumplan determinadas características:

  • De animales criados con pasto
  • De vacas de raza A2 o de cabra, oveja o búfala
  • Lácteo pasteurizado a temperaturas moderadas
  • Fermentado para añadir probióticos y para eliminar casi toda la lactosa

Por esa razón quesos curados, kefir, whey o yogures de leche de calidad pueden formar parte de la dieta de un enfermo de cáncer aportando más ventajas que inconvenientes.

Y un suplemento de calostro de calidad como los propuestos es quizás un excelente suplemento.

Por último, para aprovechar de forma especial una de las fracciones proteicas más valiosas, pero presentes en escasa cantidad en las leches y sus derivados, la lactoferrina parece una excelente opción de suplementación.

26 Comments

  1. Helios Arias 10 diciembre, 2019
    • Alfonso Fernández 11 diciembre, 2019
  2. Zulma Diaz 10 diciembre, 2019
    • Alfonso Fernández 11 diciembre, 2019
  3. MARIA ROSA 10 diciembre, 2019
    • Alfonso Fernández 11 diciembre, 2019
  4. javier 11 diciembre, 2019
    • Alfonso Fernández 11 diciembre, 2019
  5. Beatriz 11 diciembre, 2019
    • Alfonso Fernández 11 diciembre, 2019
  6. Estela Rodríguez 11 diciembre, 2019
    • Alfonso Fernández 11 diciembre, 2019
  7. Iñaki Barinaga 11 diciembre, 2019
    • Alfonso Fernández 12 diciembre, 2019
      • Iñaki Barinaga 12 diciembre, 2019
      • Alfonso Fernández 12 diciembre, 2019
  8. Iñaki Barinaga 12 diciembre, 2019
    • Dani Gómez 16 diciembre, 2019
  9. Dani Gómez 16 diciembre, 2019
    • Alfonso Fernández 16 diciembre, 2019
  10. Javi 29 diciembre, 2019
    • Alfonso Fernández 29 diciembre, 2019
  11. JAIRO 20 abril, 2020
    • Alfonso Fernández 20 abril, 2020
  12. Juan Antonio 24 agosto, 2020
    • Alfonso Fernández 31 agosto, 2020

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